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viernes, 25 de enero de 2013

La obediencia a la fe


                                        LA OBEDIENCIA  A  LA FE

                                                      Romanos. 1:5

      Lectura: “ y  por quien ( Jesucristo ) recibimos la gracia y el apostolado , para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;

      Podemos afirmar sin temor alguno, que el gran tema del Apóstol San Pablo en esta Epístola es la fe; tanto en su aspecto objetivo como subjetivo, siendo el punto culminante del Apóstol, ” La justificación por le fe, recordando el texto en el libro de Habacuc, Cap.2:4, El justo por su fe vivirá.”

      Pero debemos enfatizar este otro aspecto que el apóstol remarca sobre  la “ obediencia a la fe,” puesto que con esta idea comienza esta epístola, escrita a los cristianos de Roma, exponiéndoles con toda suerte de detalles, las cosas maravillosas que Dios ha hecho para que todos los Gentiles obedezcan a la fe.

      Oigámosle en el cap. 1:5 “ por quien (Jesucristo) recibimos la gracia y el apostolado para (promover) la obediencia (que nace de) la fe.”

      Leamos en el cap. 15:18 “ Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo  ha hecho por media de mí para (promover) la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras.”

      Fijémonos en su último cap. 16:26 “ ha sido manifestado ahora (el misterio oculto) y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe.“
 
      En las tres referencias leídas, el apóstol nos declara haber recibido por Jesucristo, no solamente la dignidad de su apostolado, sino también y ante todo, la gracia que ha sido el origen de su ministerio; pues debemos tener bien en cuenta que la Gracia es común a todo creyente, mientras que el apostolado no.
      El objeto de su misión o ministerio es el anunciar o promover, entre los gentiles la obediencia a la fe. Efectivamente la obediencia a la Palabra de Dios la obediencia al Evangelio, es en nuestro texto, la obediencia a la fe, y no hay, nunca puede haber, otra obediencia que sea aceptable a Dios, como no sea ese acto de sumisión a Dios que nace de la fe.
      Esto es lo que el apóstol nos quiere enseñar, que nuestra obediencia a su Palabra, nazca de la fe, que la origine, que la inspire, en una palabra que la promueva, Pues sin fe es imposible agradar a Dios,” (Hb.11:6) y por consiguiente sin fe, es imposible obedecer. La obediencia tiene que ser de la fe, no puede haber obediencia antes de la fe.

      La fe es el lazo indispensable de unión con Cristo Jesús y la obediencia el fruto de la misma; no podemos dar fruto sin ser ramas y no podemos ser ramas sino estamos en la vid divina Cristo; esto enseña el Señor Jesús, en San Juan 15:4/5.
      Concluiré diciendo que la fe y la obediencia, si bien son distintas, son completamente inseparables: Por la fe reconocemos a nuestro Señor Jesucristo como a nuestro salvador y Señor; por la obediencia nos gobernamos, regimos y servimos de conformidad con sus mandamientos; la fe nos hace hijos de Dios, (Gal.3:26) la obediencia pone de manifiesto que somos discípulos de Cristo.
 
      I.-  SIN FE ES IMPOSIBLE OBEDECER Y SERVIR   

      Para ilustrar esta exposición sería importante leer en Génesis cap. 22:1/14.  El escritor sagrado haciendo referencia al citado capitulo nos dice: “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que  había recibido las promesas ofrecía su unigénito.” … Hb.11:17/19
      Abraham no solo se puso en camino obedeciendo a Dios, sino que prosiguió adelante hasta el mismo lugar donde Dios le había designado. Solamente en cuanto y tanto, marchemos por fe, podremos empezar, continuar y acabar nuestras obras en Dios.
      Abraham no se acercó a Dios de labios, no, él no dijo “voy Señor” dejando de ir; él fue porque todo era una profunda realidad de obediencia a la fe.
      Es fácil a veces, hacer alarde de obediencia y abnegación, cuando no se nos pide manifestación de las mismas. Es fácil precipitarnos a decir:  “Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado. Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré.” (Mt.26:33/35)
      Pero aquí de lo que se trata, de lo que se está tratando, es obrar (obedecer) y no hablar, de permanecer firmes en la fe y soportar la prueba. Cuando Pedro fue puesto a prueba quedo aplastado; la fe nunca puede alardearse de lo que quiere hacer, sino hace lo que puede mediante la potencia del Señor.

      II.- LA OBEDIENCIA QUE NACE DE LA FE    

        Hemos estando comentando la importancia de la fe, en lo referente a nuestra relación con Cristo y con respecto a nuestra posición como hijos de Dios, veamos ahora la importancia de la fe en acción.
      Es cierto que Abraham fue justificado – por la fe – cuando creyó a Dios (Gn.15:6 – Ro.4:3) y también fue justificado y reconocido, cuando ofrecía a su hijo Isaac en el altar del monte Moriah. (Sg.2:21/23

      En el primero de los casos, nos explica el secreto de la posición de Abraham ante Dios, - fe, creyó;  el segundo nos muestra a Abraham ejerciendo esa misma fe, promoviendo su obediencia a la exigencia o mandamiento de Dios.
      Es muy conveniente recordar esta diferencia; pues no hubo voz del cielo cuando  Abraham creyó a Dios, no obstante viéndole y teniéndole entonces por justo. (Gn.15:6)  Pero cuando hubo puesto sobre el altar a su hijo para ofrecérselo a Dios en sacrificio, entonces sí que la voz de Dios pudo decir:  Ya conozco (Gn.22:12)

      Hasta entonces no se había dado la prueba; la fe existía sin duda alguna y estaba allí, Dios lo sabia; pero el punto importante aquí, es que Dios hace depender de esa fe, la prueba misma en demostración de obediencia y abnegación en el altar del monte Moriah.
      Así concluimos diciendo con Santiago 2:22 que, la fe se manifiesta siempre por las obras, son sus frutos.(Mt.7:20)  Necesitamos tanto lo uno como lo otro; puesto que el principio interior de nuestra fe no va sin la vida exterior, precisamente como ésta no tiene valor ni poder, sin el principio interior de nuestra fe, que todo lo ha de promover y originar. (Sg.2:22-26)

      El apóstol Pedro nos dice: “ para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” 1ª.Pdr.1:17)

      La fe de Abraham fue puesta a prueba al ofrecer a su hijo, pero quitémosle esa fe y Abraham entraría en toda clase de críticas y juicios, presentándonoslo como a un insensato infanticida. Pero si por el contrario tomamos su fe en cuenta; se nos manifiesta como obediente, adorador fiel y abnegado, cual hombre creyente en Dios y justificado por sus obras. (Sg.2:1/22)  Y desde entonces los creyentes y el Mundo entero, tuvimos la prueba irrefutable del hecho portentoso, que Abraham era ya un hombre justificado y ahora reconocido por aquel que desde los cielos pudo anunciar al Mundo, con el gran grito de testimonio.  “ YA CONOZCO QUE TEMES ADIOS. (Gn.22:21)

      La exposición que he presentado ante vosotros, mis muy apreciados lectores, sobre la obediencia ( que nace ) de la fe, pone de manifiesto la gran responsabilidad que tenemos ante el Mundo que nos rodea, sobre el profesar de la fe. El “Ya conozco” corre como un eco por toda la Escritura, enseñándonos y exhortándonos a todos y cada uno de los creyentes a manifestar exteriormente nuestra fe: De los apóstoles decían las gentes que conocían que habían estado con Jesús: El apóstol Pablo nos recuerda que somos epístolas vivas. (2ª.Cor. 3:2/3)

      El capítulo 11 de la epístola a los Hebreos, es un fiel exponente de la fe en acción, es manifiestamente “la obediencia (que nace) de la fe. )

      En nuestros tiempos, es necesario PROMOVER  la obediencia a la fe, para que nuestras vidas sean reales, autenticas, justificadas y reconocidas por todos, como nacidas de la fe en Cristo Jesús Señor Nuestro.

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra (fe) esperanza, porque fiel es el que prometió. (Hbr.10:23)

  Vicenteibanezsaez@hotmail.com                                                                 V.Ibáñez      

 

 

 

 

 

 

 

     

 

jueves, 13 de septiembre de 2012

LA VIDA Y LA INMORTALIDAD

Lectura.  2ª.Timoteo. 1:3 al 11
Texto.  2ª. Timoteo. 9/10
 
“ vrs 9-   quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada  en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, vrs. 10- pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”   
 
 
      El apóstol Pablo trata de exhortar a Timoteo, su hijo espiritual, a fin de fortalecerle en las tareas de su ministerio, trayendo a su memoria la fe de sus más íntimos familiares, recordándole su propia fe y confianza en el testimonio que ambos profesaban del evangelio.
      Pablo está efectuando una mirada retrospectiva, porque se encontraba preso (probablemente a finales de su segunda prisión en Roma,) presagiando el desenlace de su partida. “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.”(Cap.4:6)
      Y en estas circunstancias nos deja escrita la revelación, sin duda, la más clara y concisa del eterno propósito de Dios que describe la obra redentora de Cristo y tal vez la más completa por su transcendencia que pueda aparecer en las Escrituras.
      Así pues nos declara, “que ahora (la Gracia de Dios) ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”
      Sin la aparición personal de nuestro Señor Jesucristo, es obvio que no hubiéramos tenido la revelación de la promesa de la vida, que por su evangelio nos es ofrecida
      En este evangelio; “la promesa de la vida,” según Vrs.1; se hace realidad en Cristo Jesús, recordándole a Timoteo y por ande a todos y a cada uno de nosotros, que Jesucristo resucitó de los muertos, de cuyo testimonio se constituyó en predicador, significando para él motivo o causa propia; (2ª.Tim.2:8/9) ya que el evangelio que el predicaba era el revelado de conformidad a la promesa, que de la descendencia de David, Dios levantaría a Jesús por salvador el cual no vería corrupción, por resucitarle de  entre los muertos. (Hch.13:23-30-33-35-37)
      Esta doctrina contenida y revelada en todo el Antiguo Testamento, fue el objeto primordial de este Apóstol constituido por el mismo Cristo resucitado, y se esforzaba en sus predicaciones y escritos en enseñarnos a identificarnos como propia en la resurrección de Cristo, ya que ha su tiempo también lo será la nuestra. (Ro.6:4/8 - 1ª.Co.15:16/23 –Fil. 3:10/11- 2ª.Tim.2/11)
 
      I.-     SACO A LUZ,  LA VIDA
 
        Por lo que se deduce de la lectura de los versículos 8/9 vemos bien a las claras, ( “según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó…según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos;”) que nuestro presente y futuro se enlaza con el pasado y que el propósito de Dios en Cristo es quitar la causa de nuestra muerte, el pecado; ya que la intención original de Dios al crear al hombre, lo fue “conforme a su imagen y semejanza”(Gen.2:7) y esta semblanza del hombre con su creador, en su orden natural, consiste en la espiritualidad e inmortalidad por el soplo o aliento de vida que en él se alentó; viniendo a  constituirse de esta forma en “alma viviente” esto es, - elemento espiritual e inmortal del ser humano capaz de entender, querer, sentir racionalmente y moralmente, de forma y manera que nos distingue de la irracionalidad de los animales más dóciles y desarrollados.- Superioridad que le fue concedida sobre toda la creación.
      De esta forma el hombre fue dotado de una personalidad, de cualidades racionales y morales que le permiten relacionarse y tener comunión con Dios dentro de un orden espiritual; otorgándole además el “enseñorearse de toda la tierra y sobre todo animal.”(Gen.1:26)
      No obstante y en el uso de su libre albedrío, transgredió el mandamiento que Dios su creador le dio. (Gen.2:16/17) La transgresión de este precepto trajo como consecuencia el pecado, - que en su traducción literal en “fallar,” – introduciéndose por esta causa, la muerte en el hombre y a decir del apóstol Pablo en (Rom. 5:12) como la más triste herencia que nos sobreviene, no como fin natural, sino todo lo contrario, más bien como un fin sobrenatural, puesto que lo natural en el hombre era y es la inmortalidad, por el aliento de vida que en su rostro se le alentó, a diferencia de todo animal creado: “Dios puso eternidad en el corazón de los hombres”(Ecl.3:11)
      Dios había coronado al hombre de gloria y honor, la luz de Dios, por decirlo así, brillaba sobre esta obra de sus manos, pero ya hemos considerado como el hombre se afeó así mismo, borrando la imagen que Dios había impreso de sí mismo en él, perdiendo esa intima relación y armonía trayendo la discordia y la muerte.
      La aparición de Nuestro Señor Jesucristo, mediante su obra redentora de conformidad con el propósito Divino, fue para “quitar nuestro pecado” (1ª.Jn.3:15) que en sí, es la causa de nuestra muerte y viene a rehacer al hombre y a romper las cadenas que le aprisionaban, “y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre; y destruir por medio de su muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo.” (Heb.2:14/15) Pablo nos dice que”despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col.2:15)  
      Es evidente que Nuestro Señor Jesucristo había efectuado la purgación de nuestros pecados Heb.1:3, (esto es la liberación de nuestros pecados) quitó la causa de nuestra muerte, restaurando así la vida que habíamos hipotecado o vendido al pecado. Rom. 7:14
      Sacó a luz la vida, la autentica, la eterna, aquella que habíamos perdido por nuestra transgresión, así que, la promesa de la vida se ha hecho real en El, sacándola a la luz por el evangelio, para que todo aquel que crea en El pueda obtenerla, “y yo les doy vida eterna; y no perecerán, jamás ni nadie las arrebatará de mi mano” Jn.10:28
      El carácter de esta vida está relacionada, en su plenitud, con la Gloria de Dios, (Jn.11:40) es decir con la eternidad que no tiene fin; (Jn.11:25/226)  El mismo nos asegura que los suyos no perecerán y promete guardarnos de cualquier enemigo. Jn.10:29, léase también Jn. 17:2/5 y 24
 
      II.- SACO A LUZ, LA INMORTALIDAD
       
        Es bien patente que por el evangelio llegamos a conocer y obtener la vida eterna, desde el mismo momento en que arrepentidos de nuestros pecados aceptamos a nuestro Señor Jesucristo como nuestro salvador personal, por reconocer que su sangre nos limpia de todo pecado; y que esta vida eterna la disfrutamos ya, ahora, - léase 1ª.Jn.5:11/13 y 20. -  Pablo ante esta realidad, manifestaba su deseo de “partir y estar con Cristo” Fil.1:23” “El tiempo de mi partida esta cercano”2ª.Tim.4:6
      Ahora bien, al decir el apóstol que sacó a luz también la inmortalidad (incorruptibilidad), viene a corroborar lo que el Señor Jesús nos dijo por su evangelio, que hay otra vida para justos e injustos, y que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Léase Luc.20:37/38  Por consiguiente la existencia más allá de la muerte física, aun de los injustos es una realidad Bíblica,  léase Isa.14:9/10 –Ezq. 32:21-32
      El mismo Señor Jesucristo, nos enseña que los no arrepentidos fuera de esta esfera terrenal, llegan a ser conscientes en su lugar de tormento. Luc.16:19/31 – léase en Dan.12:2 y Mat.25:46
      Esta doctrina contenida en la Biblia, nos manifiesta que todas aquellas personas que han confiado en la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo, estarán donde El esté; Jn.14:2/3  y que aquellos otros que por su incredulidad y pecado no arrepentido despertaran en un lugar de tormento.
      Porque mi querido amigo, la muerte solo es un momento, es un accidente en la vida que no mejora el carácter ni la condición de nadie; es como una fotografía instantánea, que si te sorprende con la mueca del pecado y la incredulidad, así sale la foto, con la realidad sorprendida.
      Una ilustración de esto la encontramos en 1ª.Co. 15:35/36, la semilla puesta en tierra, “no se vivifica sino muere antes.” Pregunto yo, ¿deja de existir este germen?  de ninguna de las maneras; y si este germen esta emponzoñado por el pecado y la incredulidad; ¿con que cuerpo resucitara.?  Pablo nos dice: “Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales” (1ª. Co. 15:48). En Lucas 16:28/30, el Señor Jesús nos enseña que la incredulidad y el pecado siguieron al rico hasta el lugar de tormento, siendo allí, el mismo pecador e incrédulo como había vivido en la tierra, esto es; trayendo la imagen de su propia vida terrenal.
      Creo haber dejado, más o menos cloro, que según las Escrituras, en realidad lo que muere es el cuerpo, (grano de trigo o semilla) toda vez que es corruptible y se vuelve polvo, (Gen.3:19) y no el soplo de vida “anima viviente”, pues ésta al morir el cuerpo pasa a la presencia de Dios quien la dio. Ecl.12:7
      Pero la inmortalidad, según las citas leídas, tiene su interpretación y sentido Bíblico en la manifestación de la resurrección corporal de justos e injustos; “ y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad. (1ª.Co.15:52/53)
 
      III. -  LA INMORTALIDAD PARA LA ETERNIDAD
 
        Hemos estado considerando, que la inmortalidad se culminara o manifestara plenamente en la resurrección, cuando los cuerpos mortales, “se vistan de inmortalidad,” lo cual indica una vida gloriosa para la Eternidad, o una existencia eterna de condenación.
      En cuanto a esto último, mi querido amigo, permíteme que te exponga lo que el evangelio saca a luz, para tu conocimiento a fin de que tengas tiempo de reflexionar y tomar tu propia decisión, para vida o para condenación.
      ¡ Dime,¡  ¿Quién como el evangelio o mejor dicho, quién como el Señor Jesucristo, por el evangelio ha sacado a la luz del día la existencia perpetua, esto es, eterna y espantosa del inconverso e incrédulo. ?  El dijo: ”no os maravilléis de esto, porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” Jn.5:28/29
      El castigo eterno del diablo, de los hombres inconversos y de los ángeles caídos, es cosa tan claramente enseñada y revelada en el evangelio, como clara es la luz del sol. Pues así como enseña que Dios es eterno, (1ª.Tim. 1:17 y 6:16) así lo es la salvación y la Gloria que por Jesucristo nos es ofrecida; enseña también que la pena será eterna, por cuanto el hombre no muere para siempre, esto es, no deja de existir.
      Es él, quien dijo: “no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir (arruinar) el alma y el cuerpo en el infierno.” (Mat.10:28) Y lejos de poder pensar, como el refrán, “muerto el perro se acabo la rabia,” esto es se acabo todo por haber sido  > destruido, < ya no hay pena ni sufrimiento, es todo lo contrario, porque añade “en el infierno,” y este lugar denota un sitio de eterno sufrimiento y pena. Muy lejos de pensar en acabar del todo una existencia, el verdadero significado de la palabra  > destruir, <  es el de “arruinar,” echar por tierra una cosa o hacerla inútil.
      No hay lugar en la Biblia que pruebe el fin de la existencia de los seres humanos. Isa.66/24 – Mrc.9:44
      Expresiones como “fuego que nunca se apaga” – “e irán al tormento eterno” – “ tinieblas de afuera” – “allí será el lloro y el crujir de dientes;” (Mrc. 9:44 – Mt. 25:41 y 25:46 Luc.13:28 – Mt.22:13) muestran bien a las claras, que la existencia es eterna; aun hay más, si la primera muerte significa dejar de existir, no tendría lugar la Segunda Muerte; (Apoc.2:11) donde el infierno y la muerte serán lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda; Apc.20:14 la muerte para condenación, referida en Jn.5:29, lo cual indica, una existencia de condenación por la separación eterna de Dios y de todo lo bueno. Esto son los que tomaran parte en el segunda muerte citada en Apc.20:11/14-
      “ Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Apc.20:15
      No quiero perder la oportunidad, mi querido amigo, de significarte esta solemne advertencia, donde se indica, cual ha de ser la condición de los incrédulos no inscritos en el libro de la vida; e invitarte a que creas el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, aceptándole a él, como a tu único salvador, cuya sangre derramada en el Calvario, nos limpia de todo pecado.
      · Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con el mil años”
                                                                         V. Ibáñez



martes, 12 de junio de 2012

El Lucero de la Mañana

                                       EL LUCERO DE LA MAÑANA

                                              Lectura, 2ª.Pedro 1:16/19
                                                    Versículo, 19
          “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; “

                             En el Nuevo Testamento encontramos tres referencias a la Estrella de la mañana: 2ª. Pdr. 1:19 (como lucero) Apoc.2:28 y 22:16.
                             Este es el nombre o titulo que se da Cristo así mismo y en relación, como leemos, con la predicción de su venida, (a recoger a los suyos en el aire) • “ Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana” (Apoc.22:16)      Y en relación a su venida en justicia, es llamado Cristo, “Sol de justicia” Malq.4:2
                            Ni que decir tiene, que todo está relacionado de conformidad con la “palabra profética” a la cual nos recomienda el apóstol Pedro que “estemos atentos.”
                            Es bien evidente que el apóstol Pedro, trata de recordarnos verdades que tan solo nos han sido dadas mediante la divina potencia y por el conocimiento del Señor, quien nos llamo por su gloria y excelencia moral: El trata de dejarnos un medio para que recordemos las grandiosas promesas, por las cuales hemos llegado a ser participantes de la naturaleza divina; toda vez que como él mismo dice, la partida de “mi tabernáculo terrestre, está cerca;” se afana pues, en evidenciar la honra y gloria recibida de Dios, citando el hecho real de la transfiguración de Cristo y de la voz del Padre que decía: “Este es el amado hijo mío en el cual yo me he agradado.” Sigue declarando que la certeza de la venida del Señor Jesucristo, no se corresponde a fabulas de falsos doctores, testificando que los apóstoles vieron con sus propios ojos su majestad.
                             Después de estas declaraciones y el haber testificado como testigo ocular de aquella gloria, nos exhorta a que estemos atentos a la palabra profética concerniente al retorno de Cristo, la cual adquiere un significado más permanente, claro y diáfano, como  “una luz que brilla en las tinieblas, hasta que amanece el día y el lucero de la mañana aparezca.” El apóstol trata de amonestarnos a que estemos atentos a estas profecías, con el fin de que nos sirvan de guía durante el oscuro tiempo presente, hasta que venga la época o tiempo de la plenitud y aparezca “la estrella de la mañana”
                             Permitirme que sobre ello os exponga mi reflexión: Como todos sabemos existe una estrella vespertina que anuncia la venida de la noche, a la puesta del sol; la estrella de la mañana, (llamada matutina) es el heraldo que anuncia la venida de un nuevo día. Esto es, como antiguamente a un rey poderoso de esta tierra, le precedía un heraldo que anunciaba su llegada; así la estrella de la mañana anuncia la pronta aparición del rey del firmamento, el Sol.
                             El Señor Jesucristo es el profetizado “sol de justicia” a cuyo resplandor le precede antes la “estrella de la mañana” anunciando que ha pasado la noche y esta a la puerta un nuevo día.
                             ¿Que cual es el significado simbólico de esta estrella de la mañana, que se eleva en el firmamento antes que aparezca el Sol?
                             Pedro nos amonesta a estar atentos, “hasta que el día esclarezca y salga el lucero de la mañana:”   Ahora bien, el Señor rinde testimonio de si mismo al decirnos: “Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana…”ciertamente vengo en breve” (Apc.22:16/20)   Así pues, la aparición de la estrella de la mañana, corresponde a su advenimiento, cuando seremos arrebatados en las nubes para recibir al Señor en el aire (1ª.Tes.4:17)                            Este acontecimiento pondrá punto final, a un tiempo en donde la gracia y la paciencia de Dios es tanto para Judíos como para Gentiles; (Rom.9:24) y dará lugar el comienzo de la última semana de las 70 anunciadas por el profeta Daniel. (Dn.9:24/27)   Este es el intervalo establecido por las escrituras antes de la aparición del “sol de justicia.”
                            La propia creación nos enseña que existe un espacio de tiempo, "entre la salida de los dos astros"; pasan tantas horas, minutos, segundos, para la salida del sol, después de haber aparecido la estrella matutina (de la mañana.)  Así sucede en las transacciones dispensacionales de Dios.
                           Hay un tiempo fijo entre la salida de la “estrella de la mañana” y la salida del “sol de justicia;” esto es, entre su venida para recoger a sus santos en las nubes y su venida con sus santos como el sol de justicia. La profecía nos dice: que el tiempo será dos veces tres años y medio, total siete; correspondiente a la septuagésima semana de Daniel.
                          Así que, arrebatada la iglesia, sigue en la tierra el principio de la última semana profetizada por el profeta Daniel.
                                            EL MISTERIO DE LA INIQUIDAD
                          Los primeros tres años y medio, dará lugar la plena manifestación del misterio de la iniquidad, por la manifestación de aquel inicuo, puesto que lo que impedía su plena manifestación, había sido quitado de en medio. (2ª.Tsl.2:6/8)
                         Pablo nos dice que ya está en acción el misterio de iniquidad el cual se manifiesta siempre oponiéndose a la verdad de Dios, al evangelio de Cristo, a su persona y obra; sin duda alguna está obrando en nuestros días, acaso más que nunca.
                         Satanás se está preparando para dar el golpe supremo, tan pronto como sea quitado lo que ahora lo detiene, la aparición de la estrella de la mañana que traerá a su Iglesia un nuevo día donde se aparejara para las bodas del Cordero.(Apc. 19:6/9)
                         Cuando la verdadera Iglesia haya tenido la experiencia de la estrella de la mañana; el mundo, Israel, y la iglesia mundana tendrán que verse cara acara con el “hombre de pecado” (2ª. Tesl.2:3) el cual concentrara toda la iniquidad; “según la operación de Satanás oponiéndose descaradamente y levantándose, contra todo lo que se llama Dios; tanto que se siente en el templo de Dios, haciéndose pasar por Dios.  ( Léase 2ª Tesl. Cap.2. )     Así transcurrirán los primeros tres años y medio.
                                            LA GRAN TRIBULACIÓN
                          Al termino de estos tres años y medio, se verificara la “Gran Tribulación”  (Mat.24:21 –Dan.7:25- Apc13.5) como obra de Satanás y Dios lo permite como castigo sobre un mundo que ha rechazado a su Hijo. El centro del remolino de esta tribulación, será Jerusalén y alcanzará toda la tierra; gran oscuridad reinara sobre todos los habitantes de la tierra que causará trastornos políticos, morales y sociales, y los juicios de Dios azotarán toda la tierra, los cuales fueron previstos por los profetas del Antiguo Testamento y más plenamente revelados en el libro de Apocalipsis, Cap-8-9-l6- 
                           El Señor Jesús recibe de mano del Padre, el libro sellado con siete sellos, él rompe los sellos, los siete ángeles aparecen tocando sus trompetas y siete ángeles más vacían sus copas de ira sobre la tierra.
                           Estos son todos juicios de arriba y no ocurrirá mientras la Iglesia, Esposa de Cristo este aquí; porque él ha asegurado a los suyos que no entraran en su ira. (1ª.Tes.5:9/10) 
                          Este gran desconcierto, moral, político, juntamente con trastornos sociales y gran tribulación, durara los tres años y medio restantes, cumpliéndose así, la septuagésima semana profetizada por Daniel, (correspondiéndose a la figura de los pies de hierro y barro de la figura profetizada por Daniel en cap. 2:42/45) Y alcanzara su gradación en la batalla de Armagedón.

                        LA PIEDRA CORTADA, HIRIÓ LA IMAGEN EN SUS PIES
                           Es ahora, cuando aparece Cristo en su manifestación visible, “y todo ojo le vera, y los que le traspasaron;” y viene como sol de justicia y su gloria cubrirá los cielos y la tierra, y el sol físico palidecerá a su presencia gloriosa: Viene a herir la tierra a demoler, como la piedra mencionada en Daniel 2:34/35, - Isa.11:4/5; el dominio mundial y los ejércitos reunidos ante Jerusalén quedaran derrotados en esa tremenda guerra de Armagedón. (Apc.16/16)
                          Pero él viene también con salud en sus alas, pues en su ira se acordara de la misericordia; la guerra y toda mentira e injusticia estarán ya destronadas, y en cambio se entronizarán la justicia y la paz, porque el príncipe de este mundo habrá sido desterrado. Y sigue el establecimiento del reino milenario en la tierra, después del juicio de las naciones;  (Israel y Gentiles)  será un reino Teocrático donde Cristo demostrará, que la autoridad que Satanás en un principio desafío, le pertenece solo a Dios cuyo derecho a gobernar será vindicado eternamente.   
                         Tales son las verdades preciosas que rodean a Cristo como la “estrella resplandeciente de la mañana”
                         Pidamos al Señor que nos conceda experimentar estas cosas, como realidades positivas en nuestra vida, pues; ¡ cuan fácil es poseer toda esta enseñanza intelectualmente,¡ sin experimentar su verdad con una fuerte convicción en nuestra vida.
                          Esperemos expectantes, viviendo una vida devota, pía y consagrada, la aparición de la estrella resplandeciente de la mañana. ¡Sí:! Vivimos en días de mucha oscuridad espiritual, más oscuridad hoy que en años anteriores.  ¡Acaso estemos pensando que está muy lejos su aparición! ¿No podrá vérsela centellear en cualquier momento.?   ¿Qué nos dice El.? 
                          Yo Jesús he enviado mi ángel para daros testimonio de estas cosas en las iglesias. Yo soy la raíz y el linaje de David, la estrella resplandeciente de la mañana. Y el Espíritu y la Esposa dicen: Ven. Y el que oye, diga Ven. Y el que tiene sed, venga; y el que quiera, tome del agua de la vida gratuitamente.
                          Yo testifico a todo aquel que oye las palabras de la profecía de este libro: Si alguno añadiere a estas cosas, Dios traerá sobre él las plagas que están escritas en este libro.
                          Y si alguno quitare de las palabras del libro de esta profecía, Dios quitará su parte del libro de la vida, y de la santa ciudad y de las cosas que están escritas en este libro.
                         El que da testimonio de estas cosas dice: CIERTAMENTE VENGO EN BREVE. Amén; sí ven, Señor Jesús. (Apc.22:1621)
                         La gracia de nuestro Señor Jesucristo sea con todos vosotros. Amén.
                                                                                                                                           V.Ibáñez                                                                                        

miércoles, 9 de mayo de 2012

AGUARDANDO ESPERANZADOS

Lectura. Tito, 2:11 al 15
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras,…”

           La porción que hemos leído, trata de poner delante de nosotros la importancia de la esperanza; esperanza que según el apóstol Pablo debemos esperar esperanzados; (este versículo se traduce también así: “Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa – ( o en gloria) – del gran Dios y Salvador Jesucristo”.
           En todos los textos de la Sagrada Escritura en que se menciona la palabra “esperanza”, lo hace refiriéndose a bendiciones futuras que nos aguardan a los creyentes y a un constante exhortar para que abunde en nosotros la esperanza, puesto que por ella ejercitamos nuestra fe. (Rom.15:13 – Col. 1:23 – Rom.4:18)
           Así pues, esta esperanza considerada por el apóstol de bienaventurada, dichosa, ha de ser para el creyente de un regocijo interior, de un estado de feliz expectativa – amén de las circunstancias externas que puedan rodearle, nunca comparables con la “Gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada” (Rom.8:18/19)
            La lectura de estos versículos en Tito, pone delante de nosotros, tres puntos de consideración encerrados en estas palabras.

           La manifestación de la Gracia de Dios
           La manifestación de la esperanza bienaventurada
          La manifestación Gloriosa – o en Gloria – del gran Dios y    Salvador Jesucristo.

            I.- La manifestación de la Gracia de Dios. Vrs.11.

           El apóstol Pablo en este vers. 11, remarca enfáticamente que, la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres – Ya se manifestó – hecho real; mientras que la manifestación de la esperanza bienaventurada y la manifestación en gloria del gran Dios y Salvación Jesucristo se manifestará – algo por venir – entre tanto la gracia de Dios, ya manifestada, nos disciplina y nos prepara para saber vivir esperando (aguardando) esperanzados.   
           Ahora Pablo afirma que la gracia de Dios “se manifestó” señala la realidad como un hecho histórico acontecido trayendo salvación. Ya sabemos que la gracia divina es el favor de Dios, es el impulso de su amor hacia el hombre que nada ha merecido; pero la gracia divina es mucho más que una mera benignidad. La gracia es aquí, una persona; como en Juan 1:14, es la palabra hecha carne, una persona llena de gracia y de verdad.
           La manifestación de la gracia comenzó con el hecho histórico de la encarnación de Cristo, incluyendo su vida, su pasión, muerte y resurrección.
            Lo que da a la gracia este valor, es que   el Dios Salvador en la persona de Cristo ha aparecido en la historia del hombre, para aportarle ó traerle la salvación; este es el valor de la gracia manifestada que viene de Dios, es su DON. (Jn.3:16 – Ef.3:7/8 )
           Pablo remarca el carácter absoluto al decirnos que esta gracia “trae” – salvación , algo actual inmutable, esto es, que no puede revocarse y que ha aparecido a todos los hombres indicándonos así la dimensión Universal en donde nadie queda excluido. Todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. (Jn.3:16 –Hbr.7:25)
            Para nosotros creyentes en esa obra de gracia, la salvación no es solamente el perdón de los pecados que hayamos cometido; - diré, que la inmensa mayoría de creyentes anuncian y se quedan parados en esta sola verdad y pasan su vida sin haber conocido las inmensas verdades y realidades que esa gracia salvadora nos ha proporcionado.-
            Estas verdades consisten, entre otras, de la liberación del pecado, Rom.6:18, de su ley y de la muerte, Rom.8:2; es la liberación de la raíz que hay en nosotros, la carne –el cuerpo de pecado – el viejo hombre con todos sus malos frutos. Rom.6:6. Pero hay más, esta liberación del pecado en sus consecuencias, pasadas, presentes y futuras, es sin duda transformada en frutos de santidad y en la introducción del creyente en la misma presencia de Dios. Rom.6:22 – Jn.14:2)
            No obstante el apóstol nos declara una nueva faceta de la gracia de Dios, que es la enseñanza. El creyente que se ha beneficiado de la salvación, tiene ahora en la gracia manifestada un maestro que le enseña, le educa y a la vez le capacita, en cuanto al pasado, presente y porvenir. En cuanto al pasado: a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos: En cuanto al presente; a vivir este siglo (o tiempo) templada, justa y piamente. Y en cuanto al porvenir; a esperar aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa o (en gloria) de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
        No cabe duda que el versículo 12 es un compendio de instrucciones que deben caracterizas la vida práctica de todos y cada uno de los creyentes, y que Pablo ha venido exhortando en los versículos anteriores de este cap.2, al conjunto de creyentes compuestos por los hombres y mujeres ancianos y los hombres y mujeres jóvenes; se extendía a todos, no importa su situación social, mancebos y esclavos, puesto que a todos alcanzó la salvación.
          “ Enseñándonos,” esta palabra tiene un gran significado en cuanto a su objetivo propuesto bien clarificado en los conceptos, renunciando y vivamos, así pues, podemos decir que tiene la fuerza de instruirnos y disciplinarnos en el carácter y en la conducta en cuanto a nosotros mismos, nuestro prójimo y hacia Dios, toda vez que, el propósito de este proceso educativo como resumen de las demandas éticas en la vida cotidiana de los creyentes nos lleva a lo que ha de ser el objeto real de nuestra verdadera posición o situación aquí, ahora y siempre, “ esperando aquella esperanza bienaventurada.”
             II.- La manifestación de la esperanza bienaventurada. – vrs.13
            La iglesia primitiva pensaba muchísimo más en la venida de Jesucristo que en su muerte; el mismo Señor en la institución de la cena o partimiento del pan dijo: “No beberé más del fruto de la vid hasta que el reino de Dios venga” Lc.22:18 y el mismo apóstol Pablo dejo dicho “todas las veces…. la muerte del Señor anunciáis hasta que venga” 1ª. Cor.11:26
             Para ellos, - la esperanza bienaventurada – no era tanto un tiempo de descanso de los padecimientos como prueba actual, nada comparable con la gloria venidera, sino más bien el ser arrebatados en el aire para ir al encuentro del Señor.
            Esta es la verdadera "esperanza" a la que se refiere aquí el apóstol, ya que existe una diferencia substancial entre la presencia y la aparición de nuestro Señor Jesucristo: La primera se refiere a su venida por sus santos (Arrebatamiento ó Parousia) para recibir al Señor en el aire, (en las nubes) y la segunda con sus santos en  una aparición personal y visible, (Revelación ó Epifanía) exactamente igual como en su nacimiento, que será la manifestación gloriosa o en gloria del gran Dios y Salvador Jesucristo, vrs.13, “cuando todo ojo le vera y los que le crucificaron” (apc.1:7)
            Sin duda alguna Pablo remarca que es una esperanza bienaventurada, porque será un acontecimiento que ha de eclipsar a cualquier otro y al que la iglesia debe esperar y anhelar ardientemente, diciéndonos: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por lo tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”
            Nos preguntamos a nosotros mismos, ¿Cómo pues vivimos una doctrina tan consoladora y llena de estimulo?. La gracia nos enseña a renunciar, a vivir y a esperar; ¿ es así como vivimos?.
           ¿Quién no ha oído en algún entierro decir a alguien?, “Dios le tenga en su gloria y que nos aguarde o espere por muchos años; ¿es esto vivir esperanzados?. – Alguien escribió estas palabras, – “ demasiado baja edifica su casa, quién la edifica debajo de las estrellas”
            A pesar que es una de las doctrinas de suma preeminencia en las Escrituras, me temo que no ha arraigado lo suficiente en nuestro corazón. Se dice, que de cada 30 versículos de la Biblia uno menciona esta doctrina. Por cada vez que se menciona la primera venida, se menciona ocho veces la segunda. En 216 capítulos se hace referencia a ella 318 veces, a ella se le han dedicado libros casi íntegros, como 1ª y 2ª de Tesalonicenses y capítulos enteros como Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21, por ejemplo.
             Es el tema de los profetas del Antiguo Testamento, aunque a veces mezclen las dos venidas naturalmente, pero la doctrina esta allí. – 1ª Pdr.1:10/11 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrán tras ellos” Y en cuanto a esta primera parte de la manifestación de la esperanza bienaventurada, esto es, el arrebatamiento, el día y la hora nadie lo sabe, (Marc. 13:32 pero quisiera afirmar sin duda alguna, que no hay nada que impida este acontecimiento, es decir, la presencia en las nubes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo para tomar a su propio pueblo así mismo.
          La manifestación gloriosa o en gloria, es decir, la revelación –aparición- ó Epifanía (personal y visible) tendrá lugar en otro tiempo más lejano. Ahora estamos expectantes para ver brillar en el firmamento –pronto- la Estrella de la mañana; después saldrá el sol de justicia que eclipsará con su gloria la gloria del sol que ahora nos alumbra.
         III.- La manifestación gloriosa ó en gloria del gran Dios y Salvador Jesucristo. Vrs. 13

         Pablo está pensando en el retorno del Señor en gloria, en una presencia física cuya gloria no fue reconocida ni tenida en cuenta por el Mundo, y nos dice en el vrs. 11, que su primera venida ( personal y visible) fue en gracia; aquí en la futura manifestación lo será en gloria; y el Mundo lo lamentara y se herirá el pecho cuando le vea venir en las nubes del cielo, léase, Apc.1:7 - Dan.7:13/14, con sus santos, porque si cuando vino en Gracia, fue para bendición y salvación, ahora será para juicio sin misericordia.
            En su primer advenimiento las pretensiones de Cristo en cuanto a su Deidad, fueron rechazadas por sus enemigos y fueron la causa de su condenación; pero sus pretensiones serán vindicadas cuando él vuelva en plena gloria con sus santos aquí en la tierra, aquel día se manifestará en gloria habiendo consumado nuestra eterna redención.
             Pablo vincula esta afirmación de su fe en la segunda venida, con la obra redentora de Cristo; el cual se dio a sí mismo por nosotros. Vrs.14 ¡ He aquí donde le ha conducido su amor.¡ No solamente es verdad que Dios ha dado a su Hijo unigénito y le ha entregado por todos nosotros, sino que él mismo Señor Jesús, se ha dado íntegramente por todos nosotros, y el propósito de esa entrega, es redimirnos de toda iniquidad, resultando que nos ha adquirido para siempre por la redención de nuestros pecados.
           ¿Tenemos suficiente conciencia de que la finalidad de Cristo al morir para expiar nuestros pecados, fue para separarnos de toda iniquidad, debiendo realizar nosotros este propósito en toda nuestra conducta.? El quiere un pueblo para sí, purificado, limpio y celoso de buenas obras, o de buen obrar.    Esto habla y exhorta                   
                                                                              V.Ibáñez

¿ Quisieras, buen hermano, que El viniera hoy. ?
¿ Puedes decir con gozo ¡Sí..! que aguardando estoy?
¡ Feliz, y bien dichoso el que le espera hoy. ¡

martes, 29 de marzo de 2011

¿QUÉ ES EL HOMBRE?

He aquí una pregunta que encierra sus connotaciones, porque si nos referimos a nosotros, es con seguridad que no llegamos a un acierto de tal cual somos.
Ahora bien, sí esta pregunta la formulamos a nuestro prójimo, con el objeto de que él nos dé una clara definición de quien somos, hallaremos sin duda alguna, distintas y posiblemente dispares concepciones.
Así pues, la incertidumbre siempre está ahí; es como si lleváramos una de esas mascaras y disfraces de carnaval y sigamos formulando a los amigos y conocidos la pregunta;
¿Quién soy? ¿Me conoces? Y es que el hombre o mujer, es tan complejo que no se conoce a sí mismo y no sabe quién es; y si cree conocerse, sin duda tendrá un falso concepto de sí mismo, a la luz del concepto de los demás.

¿QUIERES SABER QUIEN ERES TÚ?

¡Mi buen amigo! ¿Quieres saber que es el hombre, quieres saber quién eres tú?
Pues bien, en principio te diré, que somos un compuesto de cuerpo y alma, como quien dice, de arcilla y de luz, de materia y espíritu, que viene a ser algo así; como de bestia y de ángel.
Unos ven en nosotros, nada más que la bestia; por eso nos comparan con el chimpancé, pero créeme a mí, es decir; al libro más antiguo más autentico y mejor informado del mundo, porque está escrito por el mismo Dios y ese libro, es la Biblia; en él se nos revela el origen del hombre al decirnos así:
“Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Gen.2:7)

¿Hay alguien en el mundo que te explique más dignamente, mejor y más claramente tu origen que este libro divino? De cierto que no.
Así pues, ya sabes que el hombre, es decir tu y yo, tenemos una parte, en verdad, que viene de la tierra; pero de la tierra amasada por la mismas manos de Dios, creador nuestro; que santifican todo cuanto tocan, y la otra parte, del espíritu de vida, que en la frase de la Biblia, viene a ser, como el soplo del pecho del mismo Dios.

Esa alma o soplo de vida de Dios, que todo lo analiza, que es verdadera chispa creadora que viene a sorprender los grandes secretos de la naturaleza creada; que resiste a todos los climas, baja con sus escafandras a las profundidades del mar, recorre la tierra con sus automóviles y locomotoras vertiginosas, escala los montes, se eleva por los aires, más altanero que las propias águilas, cruza los cielos con sus aviones y cohetes, conquista la luna; y con todo, la verdadera grandeza del hombre, por el cual gloriarse en Dios de ser el rey de la creación, está en su alma.

Por todo lo expuesto, mi querido amigo, no nos debemos engañar; que al oír decir en serio que el hombre es el rey de la creación, no habrás podido por menos que objetar algún reparo; máxime cuando su majestad el hombre, se ve a diario privado de los más elementales derechos humanos, sufriendo: discriminaciones, ambiciones políticas, persecuciones religiosas y de raza, envidias, mentiras, hipocresías y un sinfín de adjetivos – calificativos, que anulan por completo en todo la luz, resaltando solamente el barro.

UN DESHEREDADO

Por esta razón, te conviene saber que este rey de la creación (el hombre) tuvo el pobre, una caída tan rémala que a pesar de haberle traído Dios el remedio del cielo, aun no se ha repuesto de tan tremendo porrazo. Y puestos a saber, te conviene saber toda la verdad, toda la historia completa.
Mira querido amigo, el hombre tuvo un día, (en la historia de su existencia,) muy malo allá en el huerto del Edén, pues se atrevió a quebrantar con insolencia, un precepto de su creador. (Gen.2:16/17)
Por lo que leemos en la Biblia, los arboles, las plantas, los animales de toda especie, los cielos, los cuerpos celestes y toda la creación, obedecieron y obedecen las leyes de su creador: El hombre el rey de la creación, hizo mal uso de su albedrio y desobedeció a Dios su creador; y como consecuencia de aquella transgresión, quedo muy desequilibrado; al pecar, esto es, transgredir el mandato de Dios, perdió todo ese patrimonio con que Dios le dotó.
Y como del árbol caído, de él todos hacen leña, hicieron presa en él, toda clase de lacras morales y corporales, sufriendo enfermedades, el miedo, la vejez y la muerte, como herencia perpetua.
Así que el pomposo rey de la creación, vino a ser un rey de carnaval, disfrazado con hojas de higuera hasta el día de hoy: De ahí, que cunda tan terrible desconcierto, de tal modo, que el hombre dude de sí mismo; pues al no ver en otros ni en sí mismo esa parte de luz, se pregunte: ¿Quién soy?
Las consecuencias de esa caída fueron tremendas, el apóstol Pablo dice, que a causa de esa “desobediencia (de un hombre) los muchos fueron constituidos pecadores, (Rom.5:19) y nos declara que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombre por cuanto todos pecaron. (Rom.5:12)

UN REHABILITADO

Querido amigo, ¿no te parece muy digno de lastima, que un ser como tú, tan espléndidamente dotado por su creador, haya venido a menos? Pues tan digno de lástima como te parece a ti y a mí, le pareció a Dios nuestro creador: ¡Y aquí ¡ es donde yo quiero hacerte entender, que Dios manifiesta su amor y disposición misericordiosa para con todos nosotros, porque aun estando muertos a causa de nuestro pecado, se apiado de nuestra miseria y condición, y tomo la iniciativa para nuestra rehabilitación; de tal forma y manera que se encarno en el seno de la bienaventurada virgen María, tomando forma de hombre y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, (Fil.2:8) de ahí que el apóstol concluya en el versículo de Rom.5:19 diciendo : así también por la obediencia de uno, (Cristo) los muchos serán constituidos justos

Vemos que la reparación fue como suya, gratuita, completa y superabundante; porque siendo el pecado –la falta o transgresión,- un mal infinito, por atentar contra la infinita soberanía de Dios, y siendo el hombre el deudor de tan grande satisfacción; era imposible hallar a alguien sin pecado, que fuese a la vez humano para pagar por el hombre y divino para satisfacer las exigencias de la justicia de Dios.
Y en este conflicto, resuelve Dios hacerse hombre en la persona de Cristo Jesús, participando de nuestra carne y sangre, a fin de destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (Hbr.2:14/15)
Dios quiere rehabilitarnos y devolvernos la dignidad con la cual fuimos creados, y de hecho, ha realizado una gran obra de reconciliación, ofreciéndonosla en la persona de Cristo Jesús, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. (Col.1:20)

Todos cuantos se acogen y hacen suya esta oferta de paz de parte de Dios mismo, esto es, todos cuantos le reciben y creen en su nombre, les da la potestad de ser hijos de Dios (Jn.1:12) He aquí la sorprendente solución del tremendo problema o conflicto, en cuyo desenlace campean esplendorosas la sabiduría de Dios, de tal forma y manera, que el hombre sale tan beneficiado, que resulta ser más rico por la redención de Cristo Jesús, que pobre por la tremenda caída. ¡Antes criaturas de Dios, ahora hijos de Dios!

Querido amigo, concluyo diciéndote, que efectivamente eres – somos un compuesto de barro y luz, y que a causa de nuestro propio pecado, lamentablemente solo se nos ve el barro. Quiera Dios, alumbrar los ojos de vuestro entendimiento, para sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos. (Ef.1:18/19)

Y antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; y al polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio (Ecl.12:6/7) Te invito a que tomes una buena decisión para tu vida.

V.Ibáñez
¿CERCA DEL REINO DE DIOS?
Lectura, Marcos. 12:28/34
Texto: 12:34
“No estás lejos del reino de Dios “

Para situarnos frente a este acontecimiento, debemos leer en este mismo evangelio el Cap. 11, y constataremos que después de la entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén, fue el último día que estuvo en el templo, justamente tres días de su pasión y muerte en la cruz.
Esta última estancia en el templo, fue aprovechada por los líderes religiosos y políticos de una manera organizada, para desacreditar su influencia y autoridad; porque todo el pueblo estaba maravillado de la doctrina del Señor Jesús.
Lo primero que trataban era cuestionar su autoridad, por lo que había hecho en el templo trastornando las mesas de los que vendían y compraban, no consintiendo que nadie atravesare por el templo con fardos de mercancías; y por enseñar allí.
Posiblemente aquellos líderes religiosos tuvieran alguna legitimidad o derecho para preguntarle: ¿con que autoridad haces estas cosas, y quien te dio autoridad para hacer estas cosas? (cap.11:28) Pues si Jesús no era reconocido como Rabí, ni rango religioso alguno; la respuesta era un tanto dificultosa para aquellos que no veían en él, al Mesías de Israel.
La única autoridad humana que pudieran ver en él, provenía de Juan el Bautista, quien le identificó en su bautismo como el Mesías; por esta misma razón el Señor les contesto formulándoles la siguiente pregunta: os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres.? Hubo entre ellos no poca discusión, porque si decían del cielo, dirá ¿ por qué pues, no le creísteis? ¿Y si decimos, de los hombres… ? (cap.11:27/33) Pero temían al pueblo, por cuanto todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Esta sin duda fue la mejor respuesta que se merecían aquellos religiosos.
No obstante en este capitulo12, siguen tratando de desacreditarle formulándole una serie de preguntas mal intencionadas, con el objeto de sorprenderle o entramparle, sobre; el tributo o no a Cesar, sobre la resurrección y sobre cual es el mandamiento mayor.
El Señor aprovecho aquellas preguntas para enseñarles públicamente, la base fundamental de su doctrina, a la par que denunciaba y condenaba a aquellos dirigentes religiosos, con toda franqueza y contundencia, de errar en sus juicios por ignorar las Sagradas Escrituras y el poder de Dios.

I.- LA PREGUNTA DEL ESCRIBA
La lectura de los versículos, 28/34 del cap. 12, que me sirve de texto base, corresponde a la última de la serie de preguntas que efectuaron aquellos religiosos. Aquí, uno de los Escribas, interprete de la ley, y a juzgar por el mismo relato en Mt. 22:35, se acercó al Señor con ánimo de tentarle, como habían hecho los Fariseos, Saduceos y Herodianos.
Por lo que se desprende de su acertado comentario a la respuesta del Señor Jesús, comprendemos le sorprendiera la respuesta citada de las Escrituras, las cuales el no ignoraba, puesto que repite con verdadera aprobación y énfasis, la unidad de la divinidad y se sincera declarando que, amar a Dios y a nuestro prójimo, más es que todos los sacrificios, pues de ellos depende toda la ley. Mt.22:29
Esta superioridad que manifestaba un espíritu recto sobre los servicios exteriores de la ley, fue poco entendida por los judíos de aquellos tiempos, todo y haber sido enseñados por los profetas. (1ª. Sam. 15:22 – Isa. 1:11/18 – Miq.6:6/8 – Sal. 40:6/8 – Ose.6:6) Y sigue siendo muy poco comprendida por el hombre religioso de hoy, a pesar se enseñarlo el propio Señor en su evangelio.
La sinceridad, el conocimiento y la honradez, con que el Escriba doctor de la ley contesto ampliamente la respuesta de Jesús, muestra que tenía un discernimiento espiritual y extraordinario de las escrituras.

II.- NO ESTÁS LEJOS DEL REINO DE DIOS
Ante tanta sinceridad y conocimiento expresado por aquel escriba,
el Señor tuvo que contestarle con la misma sinceridad y verdad que le caracterizaban, diciéndole: No estás lejos del reino de Dios. Un poco más y tal vez se hubiera hecho discípulo de Jesús pero lo falto ese poco, estaba cerca pero no dentro, y para la salvación esto es lo que vale. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Jn.14:6
La respuesta del Señor Jesús. Es de suma importancia y de evidente advertencia, aún en nuestro tiempo tan indiferente a lo espiritual y tan practicante de los ritos externos. ¡Como suenan hoy más que nunca las palabras de Jesús cuando dijo: “Este pueblo de labios me honra: mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mt.15:8/9
Cuanta atención debemos manifestar a sus palabras en su evangelio. ¡ Porque si los privilegios de aquellos que escuchaban su palabra
y sus enseñanzas, eran sumamente envidiables y solamente estaban cerca
y no dentro;! ¿ en qué condiciones estamos nosotros, queridos lectores, cuando hoy día tenemos mayores privilegios que ellos ,? Puesto que disponemos de un mensaje completo por su evangelio, Cristo crucificado por nuestros pecados y resucitado para justificar la veracidad de todo cuanto dijo e hizo. “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” Gal.4:4/5

III.- HAY MUCHAS PERSONAS QUE ESTÁN CERCA
Mi querido amigo, un hombre o mujer, pueden tener una considerable noción o formación religiosa heredada por una conducta intachable de sus padres y por las tradiciones y costumbre religiosas de su pueblo o nación, exactamente como este escriba doctor de la ley; pero el Señor es el que dice que está cerca, pero no dentro. Es posible que se tenga una moralidad elogiable y convicciones muy fuertes a cerca de Satanás, del pecado y del peligro de la muerte eterna. Todas estas condiciones, nos acercan al reino, pero no nos entran. Puede ser que sepamos todo con respecto a la vida, pasión y muerte en Cruz de nuestro Señor Jesucristo, que seamos capaces de recitar de memoria pasajes como el del hijo prodigo, de las bodas de cana, de Pilato, de Judas y hasta pronunciar correctamente las siete palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz del Calvario; pero esto no es suficiente para entrar, sino para estar cerca
Los relatos históricos que encontramos en las sagradas Escrituras, nos muestran circunstancias de personas que estaban cerca pero no dentro. Los constructores y convecinos del Arca de Noé, habían podido describir muy bien con todo detalle la construcción del Arca, estuvieron muy cerca pero no dentro y perecieron lo mismo que cualquier otro que estuviera lejos. Judas fue llamado por el Señor Jesús, fue su discípulo, sin embargo por último se perdió, estuvo cerca, pero no quiso entrar. Herodes tenia respeto a la palabra de Juan el Bautista, y oyéndole hacia muchas cosas y le oía de buena gana, pero no queriendo abandonar el pecado de amancebamiento en que vivió con la mujer de su hermano, pereció esclavo del vicio. El la Cruz junto a Jesús, habían dos ladrones tan cerca del salvador, pero uno se perdió allí, menospreciando la sangre del Cristo. El rey Agripa, ( Hch. 26:28) ante la vehemencia de la palabra predicada por el Apóstol Pablo, dijo “Por poco me persuades a ser cristiano;” le falto un poco, pero no entro.
Mis queridos amigos, nuestro Señor Jesucristo ha venido a este mundo, para revelarnos el amor de Dios, hacia su criatura perdida a causa de nuestros pecados; nos ha mostrado su gracia infinita y ahora ya “conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” (2ª.Cor.8:9) El quiere que confiemos en él, como nuestro salvador, puesto que él tomo nuestro lugar en la cruz y debemos aceptarlo por fe; cualquier otra confianza, sea penitencias, sacrificios u ofrendas, no nos harán entrar, antes todo lo contrario, quedaremos como el escriba cerca no dentro. “Sacrificios y ofrendas no quisiste..Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” Hb.10:5/7
Cristo se entrego voluntariamente a la muerte de cruz en sustitución por cada uno de nosotros, resucito y ascendió a los cielos de donde vino; y nos dejo dicho: En la casa de mi Padre muchas moradas hay;….voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” Jn.14:2 Así que amigos, podemos decir que el cielo lo tenemos delante de nosotros y Cristo es la puerta, entra por fe y acéptale como al único salvador de tu alma. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” ( 1ª. Cor.3:1.)

V. Ibáñez

¡ Tan cerca del reino! ¿Por qué no entrarás?
¡ Tan cerca! Pues pasa hoy mismo el umbral
La voz de “ mañana” es la voz de Satán
¡Tan cerca! Y tal vez nunca llegues a entrar

( Estrofa de un Cantico de Don Enrique Turrall)