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lunes, 2 de septiembre de 2013

El Rico y Lázaro


                                                                     El Rico y Lázaro

                                           Lucas. 16:19/31

           

            El Señor Jesús quiso mostrarnos en esta lectura, algo que sucederá después de esta vida, y los contrastes que esta narración encierra.
            Un hombre rico refinadamente vestido, comiendo opíparamente cada día,  y  un pobre mendigo echado en el portal, hambriento y enfermo que ansiaba alimentarse de las migajas que caían de la mesa de este rico. Repentinamente nos muestra el reverso de tal situación: el mendigo llevado por los ángeles al seno de Abraham, en el gran banquete celestial, y  el rico despertó en el infierno atormentado y abrasado por la sed. (Vrs.22/24)
            La situación ha cambiado: El mendigo es hecho rico, y el rico mendiga ahora, pidiendo un poco de agua que venga del dedo de Lázaro. El relato nos muestra el adverso y el reverso de la vida del ser humano, dejando bien a las claras lo que nos puede suceder; contestando a la vez, la pregunta que tantos nos hemos formulado: ¿Qué hay después de la muerte.?
            Y quién mejor que el mismo Señor Jesús, para darnos esta respuesta, pues él es;  -( El que descendió, es el mismo que también subió, por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (Efe.4:9/10)-)  quien  sigue más allá de los umbrales de la tumba y nos revela donde están y como están, descubriéndonos así, una existencia después de la muerte.
Si algún día vamos algún cementerio y nos detenemos para leer los epitafios de las lápidas colocadas sobre las tumbas,  ¡ cuan poco aprenderemos del destino final de los que allí yacen,!  Pero cada uno tiene su destino y Jesucristo nos lo revela, enseñándonos el reverso de la vida, declarándonos que hay, una existencia después de la muerte.

HAY UNA EXISTENCIA DESPUES DE LA MUERTE
Vers. 22. Murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham;”
No se nos dice nada de su entierro, ¿fue enterrado,? ¿o habrá sido arrojado en el Gehma o valle del Himnon, donde se solía echar la basura de toda la ciudad, una vez que los a ángeles habían llevado su alma.?  “y murió también el rico y fue sepultado.” Este sí que fue sepultado, tuvo sin duda su entierro, su procesión fúnebre y los que le lloraban por dinero; estos pudieron rasgar sus ropas y tirar polvo al aire, y caminar hasta su tumba con mucho ruido y clamor.
 De un ambiente de abundancia y lujo pasó, de vestirse de púrpura y lino fino, a vestirse de la mortaja y bajar a la oscuridad; no nos dice la Escritura que le esperara ningún ángel radiante para recoger su alma. ¡No,!  Él ya la había depositado en el infierno por su incredulidad.
Estos son hechos solemnes para preocupar tus pensamientos. Ten en cuenta, la muerte tuya, amigo, y la Eternidad tuya; ¿Cómo será. ?  Algún día la gente dirá de ti,  ¡fulanito de tal!  ha muerto y esta enterrado en tal o cual lugar; pero ¿Dónde estará su alma.? Si murieres ahora mismo. ¿Dónde iría tu alma? al lugar de la incredulidad, al infierno.? Contesta delante de Dios, y contesta ahora.
HAY VISTA DESPUES DE LA MUERTE 
Vers. 23. “ alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a  Abraham, y a Lázaro en su seno”
¡Que vista fue para esos ojos atormentados,!  Abraham, y Lázaro transfigurado y feliz en su seno. ¡ Que cambio la muerte había producido,!  Hizo del hombre rico, un pobre y un mendigo pidiendo agua; mientras hizo del hombre pobre un rico, en amor y en reposo eterno. Este no necesitaba de nada y aquel necesitaba de todo, y no obstante, cuan a menudo tenemos envidia de los grandes de la tierra.
¡Que terrible cosa será,! ver a tus familiares más queridos, allá “lejos” y felices con su salvador y tú, con la maldición del pecado no perdonado sobre ti a causa de tu incredulidad, allá en el lugar de tormentos.  
HAY CLAMOR POR MISERICORDIA
Vers.24. “Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.”  ¡Que clamor, cuanta necesidad;!  Los sentidos corporales despiertos y conscientes de sus necesidades; pero en el infierno, el clamor por misericordia jamás podrá tener respuesta satisfactoria, la hora de la misericordia ya habrá pasado. Ojala que ante esta palabra del Señor Jesús, te sintieras forzado a clamar por misericordia y por el perdón de tus pecados: Piensa en lo que es tu vida, sin Dios, y piensa en  ese lugar de tormentos, y da gracias que aun estas a tiempo de evitarlo, pidiéndole ahora, a Dios por medio de Jesucristo, el perdón de tus pecados.
La sed del infierno: ¡Que contraste,! este rico que había participado de los mejores vinos y bebidas deliciosas aquí en la tierra, ahora atormentado en esta llama, solo pide una gota de agua del dedo de Lázaro. La sed agonizante en el infierno, es como una llama que atormenta eternamente. 
HAY TORMENTO DESPUES DE LA MUERTE
Vers. 24. “porque estoy atormentado en esta llama” Estaba en un tormento real, “estoy atormentado:”   Hoy día se tiene en poco el castigo eterno. Pero solemne cosa es pensar que es el compasivo Señor Jesucristo,  salvador de nuestros delitos y pecados , quien más habla de ello. El habla de “un horno de fuego” al cual serán arrojados los malos, y donde habrá “el lloro y el crujir de dientes.” Nos dice que es mejor entrar en la vida, cojo o manco, o teniendo un solo ojo, que tener dos manos, dos pies y dos ojos, y ser echado al “lago eterno o al fuego del infierno” y dice: “donde gusano no muere y el fuego nunca se apaga. Mat.18:8  Este fuego que nunca se apaga, nos dice, que fue preparado para el diablo y sus ángeles. Mat.25:41  Más debido a la incredulidad y maldad del ser humano, el infierno se ha ensanchado y ha extendido su boca sin medida; y tan seguro como que estas aquí, el infierno será tu habitación eterna en medio del “fuego eterno” y el “lloro y crujir de dientes” en las tinieblas de afuera, atormentado, si tú no te arrepientes de tus  pecados y te presentas ante Jesucristo para que te perdone y te salve. Mat.25:41 –Mc. 9:43/48
HAY MEMORIA DESPUES DE LA MUERTE       
Vers. 25 “Hijo acuérdate que recibiste tus bienes….”
Acuérdate, de la vida ociosa y egoísta que viviste, cuando recibías en abundancia toda clase de cosas buenas; acuérdate de las penas del pobre que solía estar a tu puerta, acuérdate del olvido en que viviste de Dios, acuérdate que no meditaste  en tu muerte y tu futuro eterno.      
Y tú, mi querido amigo, cuando dejes este mundo, ¿ cual será tú futuro eterno;? te acordaras de estas ocasiones que se te ofrece la salvación  en  Cristo; ¿qué memoria será la tuya en la Eternidad,? Será la memoria de las oportunidades que tuviste para acudir a Cristo y no lo hiciste,? ¿clamaras por una oportunidad para con tus familiares que dejaste en esta tierra:? No dudes que como este hombre rico, te acordaras de Jesús, de cuantos te hablaron de él, pero ya será tarde.  Tu memoria marchara al compás del lloro y crujir de dientes, de los perdidos para siempre, no será posible olvidar, y sin intercesión para los que dejaste aquí en la tierra.
HAY UNA GRANDE SIMA FIJADA DESPUES DE LA MUERTE
Vers.26   “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros,”
En el momento que mueras, ya esta decidido tu destino; no hay otra oportunidad para tu salvación, no hay purgatorio del cual puedas ser sacado por medio de preces o dinero, ni esperanza de ninguna clase a la que puedas acogerte. Hay un cielo y un infierno y no hay término medio; el Señor Jesús lo dice: Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
Una sima infranqueable, ¡Oh, Dios mío, sobre que lado de la sima estarás tú, mi querido amigo.!  Separación eterna; acuérdate que tú tuviste tus bienes, en la oportunidad de aceptar el mensaje de salvación que se te ofrece, por la muerte y resurrección de Cristo, acuérdate en cuantas ocasiones escuchaste el mensaje de salvación; ¿Cuál va a ser tu respuesta al Cristo que te habla del más allá.?
HABRA RUEGO
Vrs. 27 Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, para que les testifiquen…
 El ruego que este hombre, ya no rico, sino atormentado y sediento que formula, es una de las lecciones que tenemos que tener en cuenta; porque se trata de dar oportunidad a sus cinco hermanos que viven en casa de su padre a fin de que puedan arrepentirse; lo cual nos indica que era consciente de su situación y que sabia que es por la vía del arrepentimiento que se llega al cielo, al seno de Abraham, “el Padre de todos los creyentes”  Rom.4:17 y Gen.17:5.
Y sigue argumentando: “ si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.”  ¡Oh amigo,! No ves en esta argumentación, la tuya propia,?  No es así lo que muchos argumentan con diferentes matices o frases.? ¡ Como quisiéramos cambiar las cosas;!  pero es imposible; lo establecido es: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos”
Seamos coherentes y un poco sensatos, porque la historia nos ha dejado testimonio que no es por la resurrección o volver a la vida que las gestes creen el mensaje de salvación y se arrepienten: Me imagino que sabrás la historia de Lázaro, como el Señor Jesús, le llamo a salir del sepulcro cuando llevaba 4 días muerto; pues bien, en lugar de creer en el Señor Jesús, aún muchos les perseguían a muerte. Jn.12:10
Es cierto., la historia nos confirma esta gran verdad,
Cuando Cristo murió en la Cruz, muchos fueron resucitados y fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos- Mt.27:52/53
La hija de Jairo :  Luc. 8:41/42 
El hijo de la viuda de Naín. En Luc.7:11/16
Y cuantos muchos resucitados por el poder del evangelio, cuyas vidas, han sido ejemplo verdadero de una nueva vida, - como resucitados del  mas profundo estado de pecado y degradación.. y no han sido creídos,
Cristo esta revelándonos en esta porción, que la elección  se hace aquí, por el oír su palabra y no otra; la fe para aceptación del mensaje de salvación, viene por el oír la Palabra de Dios.
Cuantos hay que tienen la experiencia de haber sido encarcelados, y su mensaje no hace que no vayan otros a prisión
El drogodependiente que logra liberarse de tal estado, anuncia su experiencia y no por eso hay menos enfermos por esta causa.
El Mensaje afirmativo, es No oirán, porque el mensaje de salvación, viene del cielo, no del infierno.
El Señor Jesús dijo, que sus palabras son Espíritu y vida, que ya se puede disfrutar aquí.
No te quepa duda que en el infierno, se tendrá conciencia del porque se esta allí.
Fíjate bien, este rico sabia muy bien, que es por la vía del arrepentimiento, que se llega al cielo, y esto es lo que quiere para sus hermanos, y sabe más, que la elección se ha de hacer aquí, porque donde el esta, no da lugar.  
Amigo ten en cuenta que esto es mensaje de Dios, contenido en el Nuevo Testamento y quien nos lo anuncia es el mismo Señor Jesucristo, para que tu, lo aceptes y seas salvo por El. Su palabra es de actualidad y te dice :”De cierto, de cierto os digo. El que cree en mí, tiene vida eterna”  Jn.6:47. Fíjate tiene, no dice tendrá, tiene ahora. “Mas ¿que dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” Rom.10:8/9
“ Busca a Dios mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”  Isa.55:                                       
                                                                                V. Ibáñez
Para comentarios:
vicenteibanezsaez@hotmail.com

 

lunes, 17 de junio de 2013

EL HIJO PRÓDIGO Y SU ARREPENTIMIENTO


                                                     EL  HIJO  PRÓDIGO

                                                Y SU ARREPENTIMIENTO                      

                                                     Lectura. Lucas. 15:11/32

                 

            La exposición del porqué de esta parábola, se halla en gran parte, en las circunstancias que la originaron y como clara respuesta a las quejas de aquellos murmuradores, por la familiaridad de Nuestro Señor Jesucristo, hacia los pecadores, (versículos, 1/3 de este capitulo 15)

            Pero hay más, por medio de esta parábola, revela la gran benevolencia y disposición de Dios, para con la débil y frágil naturaleza humana, declarándoles la inmensa misericordia y alegría  a la vez, que inunda el corazón del Padre, cuando un pecador viene a El arrepentido, diciéndonos: “Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente;” (vers.7 y 10) frase que hace de enlace entre las tres parábolas que encierra este capitulo.
            El Señor Jesucristo les propuso esta parábola, que no es más que, una narración humana que inculca una lección espiritual por medio de la ilustración; siendo en este caso la necesidad del arrepentimiento: amen de que encierre otras doctrinas fundamentales.
            La primera figura que se nos presenta en esta magnifica parábola, es la de un hombre que sigue las inclinaciones naturales de su corazón.
Este hijo menor representa bien a las claras, lo que es la naturaleza humana; es la imagen de todo hombre o mujer, en su estado natural que da la espalda a su Creador, para disfrutar de todos y cuantos bienes que de El ha recibido; lejos de su Creador en el país alejado que es  el Mundo.
En ella se refleja el principio de rebeldía que hubo en nuestros primeros padres, allá en el huerto del Edén, y nos presenta un cuadro sumamente triste de lo que es la historia  de la raza humana: El hombre estaba creado para depender de su creador y Dios, y hacer su voluntad; pero un acto deliberado de egoísmo, como el del hijo pródigo, le llevo a desobedecer su precepto hundiéndose en las consecuencias de su propio proceder, y como del árbol caído, todos hacen leña, hicieron presa en él:  La desvergüenza, la blasfemia, la corrupción, las discordias y todo cuanto conocemos por el nombre de pecado, que no es mas ni menos, que todo movimiento  de la voluntad del hombre en contra de la voluntad de Dios.

LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO

No cabe duda que aquí tenemos una clara definición de lo que tan bien es el pecado, manifestándose en el deseo EGOISTA de recibir del padre todo lo que puede, porque piensa exclusivamente en sus propios intereses, deseos y ambiciones.
Es ORGULLOSO, porque desobedeciendo los buenos consejos recibidos de su padre, cree que puede dirigir su vida mejor que él, y vuelve las espaldas deliberadamente al hogar, demostrando en ello su ingratitud al amor y cuidados que una y otra vez le prodigaba su padre: En suma, quiere independizarse para poder hacer su propia voluntad,  y no depender de la tutela del padre.
Pronto las consecuencias de su pecado  empezó a sufrir, pues creyéndose libre e independiente se hallaba esclavo de sus propios deseos y pasiones, dependiendo enteramente de su dinero y viviendo una vida disoluta, “perdidamente” hasta que la parte de la hacienda se hubo malgastado, viéndose arruinado y sin consuelo de los amigos; que lo eran mas de su dinero que de él. Y es que el vicio no es previsor, no  mide las consecuencias antes  de tomar una decisión. Nadie que se encuentre en un estado como el de este hijo pródigo, no podrá decir que no fue por un acto deliberado y propio de su voluntad. (vrs.12/13) Como lo fue también, un acto deliberado de su voluntad, el arrepentimiento y su confesión ante el padre. (vrs.21/22      

CONCEPTOS ERRONEOS DEL ARREPENTIMIENTO.
 
En primer lugar diré, que el arrepentimiento no es un sentimiento de TEMOR;  muchas personas están confundidas en esto, porque creen que deben sentirse alarmados y amedrentados y están aguardando que les sobrevenga y se apodere de ellos alguna especie de temor; pero lo cierto es que hay muchas personas que se espantan sin arrepentirse.
Quien no ha oído en alguna ocasión de personas que han estado, expuestas a peligros o han estado en el mar durante alguna terrible tormenta o tempestad; hombres o mujeres acaso muy impíos, pero que viendo el peligro principian a clamar, pidiendo a Dios misericordia; sin embargo no se puede decir que estén arrepentidos, porque pasada la tempestad, vuelven a ser los mismos hombres y mujeres pecadores y tal vez blasfemos como antes.
 
NO ES SENTIMIENTO
 
Alguien puede estar esperando cierta sensación, quisieran arrepentirse, pero piensan que no deben hacerlo hasta que sientan algo extraño. Visitad una prisión, apenas encontrareis allí un hombre o mujer que no se sienta desdichado e infeliz; allí no faltan sentimientos e incluso los primeros días los pasan llorando, pero cuando les ponen en libertad, vuelven a ser ellos mismos y muchos de ellos suelen volver a la mala vida; la verdad es que se sienten desdichados por haberles prendido, eso es todo. 
NO ES CONVICCION DE PECADO

Hay personas bajo tan profunda convicción de pecado,  que no les es posible dormir ni comer a gusto y sin embargo no se arrepienten.  La convicción de pecado de Adán, le hizo esconderse de Dios su creador. La convicción de pecado de Judas, le llevó a ahorcarse. Muchos hombres ahogan la voz de su conciencia o convicción, escondiéndose tras los placeres de este Mundo, por temor a enfrentarse a la realidad de las cosas.
La convicción de pecado de los que trajeron ante Jesucristo, a la mujer por haber adulterado, les impidió tirar, ni siquiera la primera piedra.

            ENTONCES QUE ES EL ARREPENTIMIENTO ?

            Dije que el gran tema de esta parábola es el arrepentimiento, - y quiero añadir,- y la conversión.
            Me dirás, amable lector, ¿el arrepentimiento y la conversión, no son una misma cosa ? .  Según esta narración y otros textos que encontramos en el Nuevo Testamento, tiene distintas acciones o actos;  (cito el discurso del apóstol Pedro en el pórtico de Salomón en Jerusalén , Hch.3:19, “así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados;” pues hay tanta diferencia entre el arrepentimiento y la conversión, como el estado del hijo pródigo, “al volver en sí” y  al volver al Padre.
            El hombre y la mujer, no estará dispuesto a creer y recibir los beneficios de la misericordia de Dios; a menos que esté dispuesto a arrepentirse de sus pecados y apartarse de ellos. El arrepentimiento es un cambio de mente hacia Dios, que conduce al juicio de uno mismo y de sus propios actos, y esto es lo que ilustra esta parábola, vrs.17. “ Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!.
            Apreciamos que hace un juicio de si mismo, y de su estado en que se encuentra a causa de sus desafortunados actos.   Ahora bien, este hijo que malgasto su hacienda perdidamente  en su reflexión,  nos aclara lo que es el arrepentimiento y también la conversión; en la acción que toma la actitud de la mente, y en poner en práctica  el levantarse e ir a su padre confesando su desdichado estado
Nuestro Señor Jesucristo nos esta revelando el corazón misericordioso de Dios, con el fin de inspirarnos a nosotros pecadores, confianza para acercarnos a El, y al hacerlo así, descubrimos,  a un padre amante oteando el horizonte esperando la vuelta de su hijo con los brazos abiertos.

La lección mi querido lector es clara: durante mucho tiempo, como este hijo, hemos estando viviendo la vida a nuestro antojo, olvidándonos por completo de nuestro Dios y Creador; por la lectura llegamos a saber que, El, no nos ha olvidado y que esta en el camino contemplando el horizonte, por ver si un hijo como tu y como yo, volvemos a él arrepentidos, para que nos haga como a uno de sus jornaleros; que no es más que el hacer su voluntad.
            Pregunto, ¿ acaso amó el Señor a los pecadores para que siguieran practicando el pecado,? ¿ No fue para que andemos en una Novedad de Vida.?     

Un himno dice así:
  Tal como soy, sin esperar siquiera a borrar ni una mancha de mi seno, a ti, que todas borras con tu sangre, ¡Oh Cordero de Dios! Acudo, vengo.  Amen.

                                                          V.Ibáñez

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martes, 26 de marzo de 2013

Mas creced en la gracia y conocimiento

“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria y hasta el día de la eternidad. Amén. (2ª.Pdr. 3:17/18)  
 
      Quienes hallan leído las dos cartas del apóstol San Pedro, habrán podido constatar la diferencia de circunstancias que concurrían entre una y otra carta.
        La primera, fue escrita para advertirles y prepararles para el sufrimiento, por la hostilidad de un gobierno poco amistoso como el de Roma.
        La segunda, es para advertirles, de ciertos pseudo-lideres, que se asemejaban a los falsos profetas que surgieron entre el pueblo de Israel, cuyas enseñanzas se caracterizaban por el engaño, (cap.2:1/3) la arrogancia, (cap.2:10/13) el protagonismo, la caricatura, la burla y la mentalidad carnal; (cap.2:18/20 – 3:3-26/17 ) empleando para ello dice Pedro: " Palabras infladas y vanas, seduciendo con concupiscencia de la carne."
       Sembraban dudas sobre - el día del Señor, que vendrá como ladrón en la noche, - por lo que desacreditaban al apóstol Pablo, sobre este particular; teniendo que salir Pedro en defensa de Pablo, ante el descredito manifiesto. Y en esto debemos tener mucho cuidado, pues cualquier afirmación dudosa sobre la Escritura, podía acarrear un descredito de la misma.
        Ahora bien, el énfasis que el apóstol hace en estos dos últimos versículos, es la actitud que el creyente debe tomar ante el error de estos enseñadores; en lugar del desanimo, esto es, “caer” nos amonesta a “crecer”
      La admonición del apóstol a “crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo;” es tema que deberíamos tener en consideración, toda vez que no ha sido divulgado con demasiada frecuencia.
       Este texto, es clarificador de muchos conceptos, que sobre el crecimiento del cristiano se tiene y se enseña. Creced en Cristo, es crecer en todas aquellas cosas que nos llevan a “un varón perfecto a la medida de la edad de la plenitud de Cristo” ( Ef. 4:13)
      Mi propósito no es exponer ese crecimiento que encontramos en 1ª Cor.3:1/3 y Hbr.5:12/14, crecimiento poco desarrollado, teniendo necesidad de la leche, en lugar de viandas más solidas.
      Yo os quiero llevar a que reflexionéis sobre este concepto de - crecer en la gracia, - entendámonos bien, no de niños que han de crecer, por su poco desarrollo espiritual, sino todo lo contrario, cristianos adultos o mayores por tiempo ya en la vida de la fe, pero que han de tomar la actitud, - no como pseudo-lideres – que menciona Pedro; sino “como a niños” (como ejemplo a seguir) para crecer. “Si no os volvéis y os hacéis, como niños, no entraréis en el reino de los cielos”,(Mt.18:3)
      Nos cuesta trabajo, a veces, comprender y explicar que quiere decir, “creced en la gracia”, ya que por gracia solemos decir que es –un favor no merecido,- pero esto sería expresar solamente una pequeña parte de lo que en realidad significa; es más, es el maravilloso impulso del infinito amor de Dios, que es derramado en infinidad de veces, en diferentes formas y maneras, sin restricción y sin medida alguna y no de acuerdo con nuestros meritos, sino según su inmensa misericordia y amor con que nos amó, el cual sobrepuja todo entendimiento, condición y situación en que nos encontremos.
      Y para “crecer en la gracia” es menester que estemos arraigados en estos principios divinos que emanan de su corazón amante. Por consiguiente, en cuanto a “crecer en la gracia,” significa que el creyente debe establecerse en el mismo corazón de ese divino amor y arraigar cual semilla en ese precioso campo de la gracia de Dios, donde El y tan solo El, de el crecimiento. (1ª.Cor.3:6/7)
      El error nuestro ocurre a veces, es que hacemos un esfuerzo para crecer hacia la gracia, en lugar de, en la gracia y esto nos acarrea serios problemas de la carne. 
      Es el mismo apóstol Pedro en esta epístola, que nos pone como ejemplo de ese crecer hacia la gracia, a Balaam, 2ª.Pdr. 2:15/18. Léase en el libro de Números caps.22/24 – 31:16 – Apoc.2:14 - en estos capítulos esta la historia, de cómo quería alcanzar la gracia de Dios, en contra de su voluntad, y aun a sabiendas, por tres veces alzó ó elevó siete altares con el fin de conseguir su propósito y no el de Dios.
      En la epístola de Judas vers.11, en relación con este cap. 2, de la 2ª de Pedro, añade a Caín ofreciendo en su altar el fruto de la tierra, esto es, el fruto de sus manos.
    Jacob, en Génesis 28:16/20, encontramos que a pesar de las promesas de Dios en su gracia, el quiere un trueque: “si me das, serás mi Dios.” En Mt.20:20/23, encontramos a la madre de los hijos de Zebedeo, pide aquello que solo le está reservado al Padre; un hijo a la derecha y el otro a la izquierda en el reino de Cristo. En Lc.18:10/14 encontramos al fariseo diciendo: “no soy como este publicano, ayuno dos veces al día, doy diezmos… En Hchs.8:18/19, leemos que Simón el mago ofrece dinero para recibir el Espíritu Santo."
      Cuidado con utilizar este procedimiento de crecer hacia la gracia no vale utilizar los medios citados para conseguir un fin, pues con respecto a este crecer, con esfuerzo, más bien egoísta; ¿No nos dejo dicho el Señor: Quien de vosotros podrá, por mucho que se afane añadir a su estatura un codo.? Mt.6:27
      El “crecer en la gracia,” siempre es y ha de ser, opuesto a crecer en confianza personal, por esfuerzo propio, e influencias ó por estratagema de cualquier viento de doctrina. Ef.4:14
      Con esto quiero decir, que debemos poner nuestro crecimiento al igual que todas las cosas, en las manos amorosas de nuestro Dios y Salvador. Cierto que esto es lo que quiso decir el Señor Jesús en Lc.12:27. “Considerad los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.”
      Esto es crecer en gracia, dejar obrar en nosotros todo el poder vivificador de Dios que emana de su gracia y amor por nosotros.
     Miremos prácticamente y de esta forma el asunto: Todos sabemos que no se crece por la fuerza, sino por un principio interior de vida; por consiguiente la cosa primordial es que se tenga en sí, ese principio interior de vida y entonces no podemos hacer otra cosa, más que crecer; porque nuestra vida está escondida, > en ese principio de vida < con Cristo en Dios. Col.3:3
      Nadie como el Señor Jesús nos dejó mejor ejemplo, sobre este principio de vida interna que aclara lo expuesto. Jn.15:1/5 “ Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”.. vrs.4 “ Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí solo, si no permanece en la vid, así también vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”
      ¿Y como se alimentan los pámpanos,? por estar arraigados en la vid de donde reciben la sabia (gracia, amor) para crecer y llevar fruto. Por consiguiente no necesitamos hacer esfuerzo alguno para crecer y llevar fruto, pero sí concentrar todo nuestro entusiasmo y voluntad para morar en la vid; si esto es así, podemos estar seguros que todos los recursos infinitos de la gracia de Dios, serán utilizados a nuestro favor, como lo son para los lirios y para loa pámpanos.
      Si nuestro crecimiento en la gracia es de esta suerte, queridos lectores, tarde o temprano experimentaremos una actividad interna que no nos dejara estar ociosos en el conocimiento de Cristo y andar como él anduvo.
      Bienaventurados - dichosos – seremos cuando aprendamos este secreto, que ya no hemos de trabajar por Dios el Señor, sino más bien dejar a Dios trabajar, en y por, medio de nosotros. Así vivía el apóstol Pablo cuando dijo: “Cristo ha obrado por mí, en palabras y hechos, para la obediencia de los gentiles” Ro.15:18 – 2ª. Cor.3:5
      Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Hbr.13:20/21  
                                           V. Ibáñez
   ( Comentarios á )                  vicenteibanezsaez@hotmail.com

viernes, 25 de enero de 2013

La obediencia a la fe


                                        LA OBEDIENCIA  A  LA FE

                                                      Romanos. 1:5

      Lectura: “ y  por quien ( Jesucristo ) recibimos la gracia y el apostolado , para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre;

      Podemos afirmar sin temor alguno, que el gran tema del Apóstol San Pablo en esta Epístola es la fe; tanto en su aspecto objetivo como subjetivo, siendo el punto culminante del Apóstol, ” La justificación por le fe, recordando el texto en el libro de Habacuc, Cap.2:4, El justo por su fe vivirá.”

      Pero debemos enfatizar este otro aspecto que el apóstol remarca sobre  la “ obediencia a la fe,” puesto que con esta idea comienza esta epístola, escrita a los cristianos de Roma, exponiéndoles con toda suerte de detalles, las cosas maravillosas que Dios ha hecho para que todos los Gentiles obedezcan a la fe.

      Oigámosle en el cap. 1:5 “ por quien (Jesucristo) recibimos la gracia y el apostolado para (promover) la obediencia (que nace de) la fe.”

      Leamos en el cap. 15:18 “ Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo  ha hecho por media de mí para (promover) la obediencia de los gentiles, con la palabra y con las obras.”

      Fijémonos en su último cap. 16:26 “ ha sido manifestado ahora (el misterio oculto) y por las Escrituras de los profetas, según el mandamiento del Dios eterno, se ha dado a conocer a todas las gentes para que obedezcan a la fe.“
 
      En las tres referencias leídas, el apóstol nos declara haber recibido por Jesucristo, no solamente la dignidad de su apostolado, sino también y ante todo, la gracia que ha sido el origen de su ministerio; pues debemos tener bien en cuenta que la Gracia es común a todo creyente, mientras que el apostolado no.
      El objeto de su misión o ministerio es el anunciar o promover, entre los gentiles la obediencia a la fe. Efectivamente la obediencia a la Palabra de Dios la obediencia al Evangelio, es en nuestro texto, la obediencia a la fe, y no hay, nunca puede haber, otra obediencia que sea aceptable a Dios, como no sea ese acto de sumisión a Dios que nace de la fe.
      Esto es lo que el apóstol nos quiere enseñar, que nuestra obediencia a su Palabra, nazca de la fe, que la origine, que la inspire, en una palabra que la promueva, Pues sin fe es imposible agradar a Dios,” (Hb.11:6) y por consiguiente sin fe, es imposible obedecer. La obediencia tiene que ser de la fe, no puede haber obediencia antes de la fe.

      La fe es el lazo indispensable de unión con Cristo Jesús y la obediencia el fruto de la misma; no podemos dar fruto sin ser ramas y no podemos ser ramas sino estamos en la vid divina Cristo; esto enseña el Señor Jesús, en San Juan 15:4/5.
      Concluiré diciendo que la fe y la obediencia, si bien son distintas, son completamente inseparables: Por la fe reconocemos a nuestro Señor Jesucristo como a nuestro salvador y Señor; por la obediencia nos gobernamos, regimos y servimos de conformidad con sus mandamientos; la fe nos hace hijos de Dios, (Gal.3:26) la obediencia pone de manifiesto que somos discípulos de Cristo.
 
      I.-  SIN FE ES IMPOSIBLE OBEDECER Y SERVIR   

      Para ilustrar esta exposición sería importante leer en Génesis cap. 22:1/14.  El escritor sagrado haciendo referencia al citado capitulo nos dice: “Por la fe Abraham, cuando fue probado, ofreció a Isaac; y el que  había recibido las promesas ofrecía su unigénito.” … Hb.11:17/19
      Abraham no solo se puso en camino obedeciendo a Dios, sino que prosiguió adelante hasta el mismo lugar donde Dios le había designado. Solamente en cuanto y tanto, marchemos por fe, podremos empezar, continuar y acabar nuestras obras en Dios.
      Abraham no se acercó a Dios de labios, no, él no dijo “voy Señor” dejando de ir; él fue porque todo era una profunda realidad de obediencia a la fe.
      Es fácil a veces, hacer alarde de obediencia y abnegación, cuando no se nos pide manifestación de las mismas. Es fácil precipitarnos a decir:  “Aunque todos sean escandalizados en ti, yo nunca seré escandalizado. Aunque me sea menester morir contigo, no te negaré.” (Mt.26:33/35)
      Pero aquí de lo que se trata, de lo que se está tratando, es obrar (obedecer) y no hablar, de permanecer firmes en la fe y soportar la prueba. Cuando Pedro fue puesto a prueba quedo aplastado; la fe nunca puede alardearse de lo que quiere hacer, sino hace lo que puede mediante la potencia del Señor.

      II.- LA OBEDIENCIA QUE NACE DE LA FE    

        Hemos estando comentando la importancia de la fe, en lo referente a nuestra relación con Cristo y con respecto a nuestra posición como hijos de Dios, veamos ahora la importancia de la fe en acción.
      Es cierto que Abraham fue justificado – por la fe – cuando creyó a Dios (Gn.15:6 – Ro.4:3) y también fue justificado y reconocido, cuando ofrecía a su hijo Isaac en el altar del monte Moriah. (Sg.2:21/23

      En el primero de los casos, nos explica el secreto de la posición de Abraham ante Dios, - fe, creyó;  el segundo nos muestra a Abraham ejerciendo esa misma fe, promoviendo su obediencia a la exigencia o mandamiento de Dios.
      Es muy conveniente recordar esta diferencia; pues no hubo voz del cielo cuando  Abraham creyó a Dios, no obstante viéndole y teniéndole entonces por justo. (Gn.15:6)  Pero cuando hubo puesto sobre el altar a su hijo para ofrecérselo a Dios en sacrificio, entonces sí que la voz de Dios pudo decir:  Ya conozco (Gn.22:12)

      Hasta entonces no se había dado la prueba; la fe existía sin duda alguna y estaba allí, Dios lo sabia; pero el punto importante aquí, es que Dios hace depender de esa fe, la prueba misma en demostración de obediencia y abnegación en el altar del monte Moriah.
      Así concluimos diciendo con Santiago 2:22 que, la fe se manifiesta siempre por las obras, son sus frutos.(Mt.7:20)  Necesitamos tanto lo uno como lo otro; puesto que el principio interior de nuestra fe no va sin la vida exterior, precisamente como ésta no tiene valor ni poder, sin el principio interior de nuestra fe, que todo lo ha de promover y originar. (Sg.2:22-26)

      El apóstol Pedro nos dice: “ para que sometida a prueba vuestra fe, mucho más preciosa que el oro, el cual aunque perecedero se prueba con fuego, sea hallada en alabanza, gloria y honra cuando sea manifestado Jesucristo” 1ª.Pdr.1:17)

      La fe de Abraham fue puesta a prueba al ofrecer a su hijo, pero quitémosle esa fe y Abraham entraría en toda clase de críticas y juicios, presentándonoslo como a un insensato infanticida. Pero si por el contrario tomamos su fe en cuenta; se nos manifiesta como obediente, adorador fiel y abnegado, cual hombre creyente en Dios y justificado por sus obras. (Sg.2:1/22)  Y desde entonces los creyentes y el Mundo entero, tuvimos la prueba irrefutable del hecho portentoso, que Abraham era ya un hombre justificado y ahora reconocido por aquel que desde los cielos pudo anunciar al Mundo, con el gran grito de testimonio.  “ YA CONOZCO QUE TEMES ADIOS. (Gn.22:21)

      La exposición que he presentado ante vosotros, mis muy apreciados lectores, sobre la obediencia ( que nace ) de la fe, pone de manifiesto la gran responsabilidad que tenemos ante el Mundo que nos rodea, sobre el profesar de la fe. El “Ya conozco” corre como un eco por toda la Escritura, enseñándonos y exhortándonos a todos y cada uno de los creyentes a manifestar exteriormente nuestra fe: De los apóstoles decían las gentes que conocían que habían estado con Jesús: El apóstol Pablo nos recuerda que somos epístolas vivas. (2ª.Cor. 3:2/3)

      El capítulo 11 de la epístola a los Hebreos, es un fiel exponente de la fe en acción, es manifiestamente “la obediencia (que nace) de la fe. )

      En nuestros tiempos, es necesario PROMOVER  la obediencia a la fe, para que nuestras vidas sean reales, autenticas, justificadas y reconocidas por todos, como nacidas de la fe en Cristo Jesús Señor Nuestro.

Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra (fe) esperanza, porque fiel es el que prometió. (Hbr.10:23)

  Vicenteibanezsaez@hotmail.com                                                                 V.Ibáñez      

 

 

 

 

 

 

 

     

 

jueves, 13 de septiembre de 2012

LA VIDA Y LA INMORTALIDAD

Lectura.  2ª.Timoteo. 1:3 al 11
Texto.  2ª. Timoteo. 9/10
 
“ vrs 9-   quien nos salvó y llamó con llamamiento santo, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada  en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos, vrs. 10- pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”   
 
 
      El apóstol Pablo trata de exhortar a Timoteo, su hijo espiritual, a fin de fortalecerle en las tareas de su ministerio, trayendo a su memoria la fe de sus más íntimos familiares, recordándole su propia fe y confianza en el testimonio que ambos profesaban del evangelio.
      Pablo está efectuando una mirada retrospectiva, porque se encontraba preso (probablemente a finales de su segunda prisión en Roma,) presagiando el desenlace de su partida. “Porque yo ya estoy para ser sacrificado, y el tiempo de mi partida está cercano.”(Cap.4:6)
      Y en estas circunstancias nos deja escrita la revelación, sin duda, la más clara y concisa del eterno propósito de Dios que describe la obra redentora de Cristo y tal vez la más completa por su transcendencia que pueda aparecer en las Escrituras.
      Así pues nos declara, “que ahora (la Gracia de Dios) ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio.”
      Sin la aparición personal de nuestro Señor Jesucristo, es obvio que no hubiéramos tenido la revelación de la promesa de la vida, que por su evangelio nos es ofrecida
      En este evangelio; “la promesa de la vida,” según Vrs.1; se hace realidad en Cristo Jesús, recordándole a Timoteo y por ande a todos y a cada uno de nosotros, que Jesucristo resucitó de los muertos, de cuyo testimonio se constituyó en predicador, significando para él motivo o causa propia; (2ª.Tim.2:8/9) ya que el evangelio que el predicaba era el revelado de conformidad a la promesa, que de la descendencia de David, Dios levantaría a Jesús por salvador el cual no vería corrupción, por resucitarle de  entre los muertos. (Hch.13:23-30-33-35-37)
      Esta doctrina contenida y revelada en todo el Antiguo Testamento, fue el objeto primordial de este Apóstol constituido por el mismo Cristo resucitado, y se esforzaba en sus predicaciones y escritos en enseñarnos a identificarnos como propia en la resurrección de Cristo, ya que ha su tiempo también lo será la nuestra. (Ro.6:4/8 - 1ª.Co.15:16/23 –Fil. 3:10/11- 2ª.Tim.2/11)
 
      I.-     SACO A LUZ,  LA VIDA
 
        Por lo que se deduce de la lectura de los versículos 8/9 vemos bien a las claras, ( “según el poder de Dios, quien nos salvó y llamó…según el propósito suyo y la gracia que nos fue dada en Cristo Jesús antes de los tiempos de los siglos;”) que nuestro presente y futuro se enlaza con el pasado y que el propósito de Dios en Cristo es quitar la causa de nuestra muerte, el pecado; ya que la intención original de Dios al crear al hombre, lo fue “conforme a su imagen y semejanza”(Gen.2:7) y esta semblanza del hombre con su creador, en su orden natural, consiste en la espiritualidad e inmortalidad por el soplo o aliento de vida que en él se alentó; viniendo a  constituirse de esta forma en “alma viviente” esto es, - elemento espiritual e inmortal del ser humano capaz de entender, querer, sentir racionalmente y moralmente, de forma y manera que nos distingue de la irracionalidad de los animales más dóciles y desarrollados.- Superioridad que le fue concedida sobre toda la creación.
      De esta forma el hombre fue dotado de una personalidad, de cualidades racionales y morales que le permiten relacionarse y tener comunión con Dios dentro de un orden espiritual; otorgándole además el “enseñorearse de toda la tierra y sobre todo animal.”(Gen.1:26)
      No obstante y en el uso de su libre albedrío, transgredió el mandamiento que Dios su creador le dio. (Gen.2:16/17) La transgresión de este precepto trajo como consecuencia el pecado, - que en su traducción literal en “fallar,” – introduciéndose por esta causa, la muerte en el hombre y a decir del apóstol Pablo en (Rom. 5:12) como la más triste herencia que nos sobreviene, no como fin natural, sino todo lo contrario, más bien como un fin sobrenatural, puesto que lo natural en el hombre era y es la inmortalidad, por el aliento de vida que en su rostro se le alentó, a diferencia de todo animal creado: “Dios puso eternidad en el corazón de los hombres”(Ecl.3:11)
      Dios había coronado al hombre de gloria y honor, la luz de Dios, por decirlo así, brillaba sobre esta obra de sus manos, pero ya hemos considerado como el hombre se afeó así mismo, borrando la imagen que Dios había impreso de sí mismo en él, perdiendo esa intima relación y armonía trayendo la discordia y la muerte.
      La aparición de Nuestro Señor Jesucristo, mediante su obra redentora de conformidad con el propósito Divino, fue para “quitar nuestro pecado” (1ª.Jn.3:15) que en sí, es la causa de nuestra muerte y viene a rehacer al hombre y a romper las cadenas que le aprisionaban, “y librar a todos los que por el temor de la muerte estaban durante toda la vida sujetos a servidumbre; y destruir por medio de su muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo.” (Heb.2:14/15) Pablo nos dice que”despojando a los principados y a las potestades, los exhibió públicamente, triunfando sobre ellos en la cruz” (Col.2:15)  
      Es evidente que Nuestro Señor Jesucristo había efectuado la purgación de nuestros pecados Heb.1:3, (esto es la liberación de nuestros pecados) quitó la causa de nuestra muerte, restaurando así la vida que habíamos hipotecado o vendido al pecado. Rom. 7:14
      Sacó a luz la vida, la autentica, la eterna, aquella que habíamos perdido por nuestra transgresión, así que, la promesa de la vida se ha hecho real en El, sacándola a la luz por el evangelio, para que todo aquel que crea en El pueda obtenerla, “y yo les doy vida eterna; y no perecerán, jamás ni nadie las arrebatará de mi mano” Jn.10:28
      El carácter de esta vida está relacionada, en su plenitud, con la Gloria de Dios, (Jn.11:40) es decir con la eternidad que no tiene fin; (Jn.11:25/226)  El mismo nos asegura que los suyos no perecerán y promete guardarnos de cualquier enemigo. Jn.10:29, léase también Jn. 17:2/5 y 24
 
      II.- SACO A LUZ, LA INMORTALIDAD
       
        Es bien patente que por el evangelio llegamos a conocer y obtener la vida eterna, desde el mismo momento en que arrepentidos de nuestros pecados aceptamos a nuestro Señor Jesucristo como nuestro salvador personal, por reconocer que su sangre nos limpia de todo pecado; y que esta vida eterna la disfrutamos ya, ahora, - léase 1ª.Jn.5:11/13 y 20. -  Pablo ante esta realidad, manifestaba su deseo de “partir y estar con Cristo” Fil.1:23” “El tiempo de mi partida esta cercano”2ª.Tim.4:6
      Ahora bien, al decir el apóstol que sacó a luz también la inmortalidad (incorruptibilidad), viene a corroborar lo que el Señor Jesús nos dijo por su evangelio, que hay otra vida para justos e injustos, y que Dios no es Dios de muertos, sino de vivos. Léase Luc.20:37/38  Por consiguiente la existencia más allá de la muerte física, aun de los injustos es una realidad Bíblica,  léase Isa.14:9/10 –Ezq. 32:21-32
      El mismo Señor Jesucristo, nos enseña que los no arrepentidos fuera de esta esfera terrenal, llegan a ser conscientes en su lugar de tormento. Luc.16:19/31 – léase en Dan.12:2 y Mat.25:46
      Esta doctrina contenida en la Biblia, nos manifiesta que todas aquellas personas que han confiado en la obra redentora de nuestro Señor Jesucristo, estarán donde El esté; Jn.14:2/3  y que aquellos otros que por su incredulidad y pecado no arrepentido despertaran en un lugar de tormento.
      Porque mi querido amigo, la muerte solo es un momento, es un accidente en la vida que no mejora el carácter ni la condición de nadie; es como una fotografía instantánea, que si te sorprende con la mueca del pecado y la incredulidad, así sale la foto, con la realidad sorprendida.
      Una ilustración de esto la encontramos en 1ª.Co. 15:35/36, la semilla puesta en tierra, “no se vivifica sino muere antes.” Pregunto yo, ¿deja de existir este germen?  de ninguna de las maneras; y si este germen esta emponzoñado por el pecado y la incredulidad; ¿con que cuerpo resucitara.?  Pablo nos dice: “Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales” (1ª. Co. 15:48). En Lucas 16:28/30, el Señor Jesús nos enseña que la incredulidad y el pecado siguieron al rico hasta el lugar de tormento, siendo allí, el mismo pecador e incrédulo como había vivido en la tierra, esto es; trayendo la imagen de su propia vida terrenal.
      Creo haber dejado, más o menos cloro, que según las Escrituras, en realidad lo que muere es el cuerpo, (grano de trigo o semilla) toda vez que es corruptible y se vuelve polvo, (Gen.3:19) y no el soplo de vida “anima viviente”, pues ésta al morir el cuerpo pasa a la presencia de Dios quien la dio. Ecl.12:7
      Pero la inmortalidad, según las citas leídas, tiene su interpretación y sentido Bíblico en la manifestación de la resurrección corporal de justos e injustos; “ y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad. (1ª.Co.15:52/53)
 
      III. -  LA INMORTALIDAD PARA LA ETERNIDAD
 
        Hemos estado considerando, que la inmortalidad se culminara o manifestara plenamente en la resurrección, cuando los cuerpos mortales, “se vistan de inmortalidad,” lo cual indica una vida gloriosa para la Eternidad, o una existencia eterna de condenación.
      En cuanto a esto último, mi querido amigo, permíteme que te exponga lo que el evangelio saca a luz, para tu conocimiento a fin de que tengas tiempo de reflexionar y tomar tu propia decisión, para vida o para condenación.
      ¡ Dime,¡  ¿Quién como el evangelio o mejor dicho, quién como el Señor Jesucristo, por el evangelio ha sacado a la luz del día la existencia perpetua, esto es, eterna y espantosa del inconverso e incrédulo. ?  El dijo: ”no os maravilléis de esto, porque vendrá hora cuando todos los que están en los sepulcros oirán su voz; y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida más los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación” Jn.5:28/29
      El castigo eterno del diablo, de los hombres inconversos y de los ángeles caídos, es cosa tan claramente enseñada y revelada en el evangelio, como clara es la luz del sol. Pues así como enseña que Dios es eterno, (1ª.Tim. 1:17 y 6:16) así lo es la salvación y la Gloria que por Jesucristo nos es ofrecida; enseña también que la pena será eterna, por cuanto el hombre no muere para siempre, esto es, no deja de existir.
      Es él, quien dijo: “no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir (arruinar) el alma y el cuerpo en el infierno.” (Mat.10:28) Y lejos de poder pensar, como el refrán, “muerto el perro se acabo la rabia,” esto es se acabo todo por haber sido  > destruido, < ya no hay pena ni sufrimiento, es todo lo contrario, porque añade “en el infierno,” y este lugar denota un sitio de eterno sufrimiento y pena. Muy lejos de pensar en acabar del todo una existencia, el verdadero significado de la palabra  > destruir, <  es el de “arruinar,” echar por tierra una cosa o hacerla inútil.
      No hay lugar en la Biblia que pruebe el fin de la existencia de los seres humanos. Isa.66/24 – Mrc.9:44
      Expresiones como “fuego que nunca se apaga” – “e irán al tormento eterno” – “ tinieblas de afuera” – “allí será el lloro y el crujir de dientes;” (Mrc. 9:44 – Mt. 25:41 y 25:46 Luc.13:28 – Mt.22:13) muestran bien a las claras, que la existencia es eterna; aun hay más, si la primera muerte significa dejar de existir, no tendría lugar la Segunda Muerte; (Apoc.2:11) donde el infierno y la muerte serán lanzados en el lago de fuego. Esta es la muerte segunda; Apc.20:14 la muerte para condenación, referida en Jn.5:29, lo cual indica, una existencia de condenación por la separación eterna de Dios y de todo lo bueno. Esto son los que tomaran parte en el segunda muerte citada en Apc.20:11/14-
      “ Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.” Apc.20:15
      No quiero perder la oportunidad, mi querido amigo, de significarte esta solemne advertencia, donde se indica, cual ha de ser la condición de los incrédulos no inscritos en el libro de la vida; e invitarte a que creas el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo, aceptándole a él, como a tu único salvador, cuya sangre derramada en el Calvario, nos limpia de todo pecado.
      · Bienaventurado y santo el que tiene parte en la primera resurrección; la segunda muerte no tiene potestad sobre éstos, sino que serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con el mil años”
                                                                         V. Ibáñez