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martes, 14 de enero de 2014

NUESTRA UNIÓN CON CRISTO


Lectura Juan 17:19/23
Texto:  Juan 17:21
       Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste  
     

      Los versículos leídos, de todos es sabido, corresponden a una parte de esa oración que Nuestro Señor Jesucristo elevo al Padre; y en ella nos descubre las interioridades de su corazón a favor nuestro.

      El propósito de esta lectura, no es otro que resaltar esta gran verdad de la unión del creyente con Cristo.

      Ni que decir tiene, que esta oración sale del alma de Cristo como algo que lleva grabado en su corazón como propósito de Dios, y que trató de enseñar a sus discípulos; más preocupados en ser ensalzados unos sobre otros queriendo evitar la Cruz y mal entendiendo su misión y sus palabras.

      Leer el capítulo 14 de Juan, y hallareis el esfuerzo del Señor Jesús para darles a conocer esta verdad: “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Jn.14:20

      Y fue   aquel día”  el de Pentecostés, que estos mismos discípulos pudieron conocer revelado en lo intimo de su ser, que Cristo era “uno” con ellos en su propia vida interior. Desde entonces, podemos decir que Cristo Jesús esta en el creyente y a la vez el creyente en El.

     

         I.-  NUESTRA UNIÓN CON CRISTO

      Esta unión no es nuestra, no de nosotros; es una verdad revelada, un inexplicable misterio de todo un Dios que quiere y mora en el creyente por muy “niño en la fe” que sea.

      Somos protagonistas de una verdad efectuada en nosotros, por el propósito de Dios e interés y voluntad de Cristo. “que también ellos sean uno en nosotros”.

      En 1ª. Co. 3:16, el apóstol Pablo nos revela lo que debemos saber a cerca de esta unión, ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  El apóstol Pedro en su 2ª. Carta 1:4, nos dice: “somos participantes de la naturaleza divina”

      Hermanos, estamos manejando conceptos divinos que son realidades gloriosas manifestadas en su Gracia en  favor de nosotros. Somos templo de Dios y morada del Espíritu Santo: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  ¿Estaremos viviendo ignorantes o inconscientes de esta verdad y privilegio que tenemos? Dios morando en nosotros, nos dice el apóstol Pablo. Pregunto: ¿somos nosotros los que estamos con El, ó es El que está en nosotros? Y si esto es así,  ¿no sería conveniente que revisáramos nuestras vidas para saber quién se aleja de quién?

 

      II. – EL CARÁCTER QUE IMPRIME ESTA UNIÓN

        Cuando más plenamente los creyentes sepamos vivir y valorar en nosotros esta bendita unión, más claramente entenderemos y apreciaremos por el mismo Espíritu, este gran misterio y el carácter que imprime ó debe imprimir en nuestras vidas esta gloriosa unión, como poseedores de ese tesoro que es Dios morando en nosotros y darnos la potestad de ser hechos hijos de Dios.  De modo y manera, que lo que estamos descubriendo en las escrituras, no es una novedad, sino una realidad de lo que ya ha sido efectuado en nosotros. No se trata de opiniones ni de meros sentimientos ó emociones por muy fuertes que estos sean; no se trata de algo que se debe sentir, sino de algo que somos y por consiguientes debemos manifestar.

      Somos hechos hijos de Dios somos engendrados y nacidos del Espíritu Santo, somos hechos participes de la naturaleza Divina, participantes de la vocación celestial: El carácter de Dios es santo y por lo tanto, así debe ser todos los que somos “uno” en El; es el mismo Señor Jesucristo el que nos revela que esta “unión” (comunión) tiene su principio en la Santificación. Jn.17:19

 

      III.-  LA PRUEBA O MANIFESTACIÓN DE ESTA UNIÓN

        Por lo que se desprende de lo considerado hasta ahora, el creyente por obra gracia y espíritu de Dios, ha adquirido una nueva identidad y carácter que se ha de manifestar en su andar, comportar, y hablar en este Mundo.

      La Palabra de Dios revelada, nos descubre y pone ente nosotros ejemplos a seguir, para probar ó manifestar de alguna manera el carácter e identidad que hemos adquirido al haberle recibido.

      En Lucas 6:45, el Señor Jesús establece un principio, (real como la vida misma) “porque de la abundancia del corazón habla la boca” y este principio fue el que El mismo constantemente manifestó, veamos : “las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí”…Jn.14:10 “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió” Jn.7:16 “nada hago por mí mismo, sino que según me enseño el Padre, así hablo”Jn.5:19-30

      Eh aquí la prueba ó la manifestación que el Señor nos dio, por la que su unidad con el Padre podía ser reconocida. Exactamente como el árbol, que por su fruto se puede reconocer.

      Y mis queridos hermanos y amigos, no habrá en nosotros prueba o manifestación de esta unión con Cristo, a menos que tengamos los mismos gustos, mismo hablar y obrar, mismo pensar, mismos propósito y mismos ideales; (Oh!, ¿acaso no tenemos la mente de Cristo?) ¿No nos dice el apóstol que  “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”? Efe.2:10

      Juan el evangelista en su primera Epístola, está manifestando este mismo principio y nos dice: “lo que hemos oído, lo que hemos visto, lo que hemos contemplado y nuestras manos han palpado; eso os anunciamos 1ª.Jn.1:1-3 y 5, este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos”.

      Juan está empleando los mismos términos que Cristo empleo, como prueba de la unión y comunión con Cristo; comunicándonos sus mismas palabras y mandamientos, y nos recuerda de alguna manera, la misma actitud en enseñanza de Cristo, diciéndonos: “en esto sabemos que le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos.”1ª.Jn.2:3“El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él.” 1ª.Jn.3:22-24

      Con respecto a esto, Nuestro Señor Jesucristo nos decía: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Jn.14:15, “Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos, de mi Padre, y permanezco en su amor.” Jn.15:10

 

      IV. -  NUESTRA ACTITUD RESPONSABLE

        Hemos estando considerando el carácter que imprime en el creyente esta unión con Cristo y la  prueba ó manifestación,  que caracteriza esta unión ó comunión.

       Ahora el apóstol Juan, en su 1ª. Epístola 2:4 y 6, nos está exhortando a una disposición de ánimo responsable, con el objeto de cómo manifestar esta unión. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” Y en el versículo 7 dice: “que no nos escribió mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio;” y al que sea hecho referencia.

      Bien, lo primero que debemos tener en cuenta aquí, es que no se trata de una actitud que Dios toma por nosotros, sino todo lo contrario.El que dice…. debe tomar esta actitud como el carácter real y verdadero de un creyente que quiere manifestar la vivencia de Cristo en su corazón, por cuanto es templo de Dios en espíritu.

      El que dice que está en El, debe andar.” Es una actitud por la cual el creyente, que dice,  está obligado a manifestar, no por ley natural, sino por ley divina; como también en Hbr.12:13/14, ·haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino”….”Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie vera al Señor.”  El apóstol Juan, ha puesto delante de nosotros las señas de la identidad é identificación con Cristo, y apela a la realidad de unos frutos visibles y vitales, que han de ser la manifestación de CARÁCTER  o modo de SER de todo creyente.

      No valen aquí, los sentimientos ó emociones que siempre son íntimos y subjetivos; sino todo lo contrario, aquí se apela a la actitud que debe tomar el creyente, puesto que se trata como consecuencia de haberle conocido: “de guardar,” “de estar,” “de hacer,” “de agradar,” “de andar” y “testificar;”  como prueba evidente de nuestra verdadera identidad divina.

      Mis queridos hermanos, hemos estando considerando conceptos divinos revelados a nosotros los creyentes, que por nuestro nacer de nuevo en santificación del Espíritu, hemos adquirido una nueva dignidad de SER hechos hijos de Dios y participantes de la naturaleza divina, según el puro afecto de su voluntad.

      Hemos visto en las palabras de nuestro Señor Jesucristo, como nos revela la prueba evidente de su unión con el Padre cuando leíamos: “Yo lo que a él agrada hago siempre” y “las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo”

      Se ha estado considerando, como esos mismos principios revelados por Cristo, fueron los de los apóstoles según, 1ª.Jn.1:1, y que estos mismos principios han de ser los nuestros también, como prueba evidente de nuestra unión con Cristo.

      Quiera el Señor, que estas verdades reveladas a nosotros, sirvan para concienciarnos del tamaño privilegio que tenemos y podamos experimentar, con verdadera vivencia y convicción, que somos morada de Dios en Espíritu; y que no hemos de esperar a que él venga a nosotros, sino a realizar en nuestra vida la gran verdad, de ser morada y experimentar con verdadera realidad la gran verdad de: Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Ma. 28:20

 

      V. – EL PROPÓSITO POR EL CUAL ORÓ CRISTO

        “Para que el mundo crea que tú me enviaste. “

        Es el mismo Señor Jesucristo que oraba, “por los que habían de creer en El, por la palabra nuestra” y relaciona o condiciona, la manifestación de nuestra unión y comunión con él; con el objeto y propósito divino, de que el mundo crea en él y por él sea salvo.

      Y en la proporción que el Espíritu Santo penetre y llene, (aun más si cabe) el corazón de cada uno de nosotros y manifestemos la vida que hay escondida en nosotros; sin duda alguna, que esto tendrá un efecto en las gentes del mundo más que muchas predicaciones. ¿Oh no es esto lo que quiso decir el apóstol Pablo: ?  “Vosotros sois epístolas leídas para las gentes.2ª.Cor. 3:2/3  ¡No era esto mismo lo que las gentes decían y conocían de los apóstoles cuando expresaban que les “reconocían que habían estado con Jesús.! Hch.4:13

      Y el resultado de esta unión y comunión no ha de ser otro que este, Para que el mundo crea que Dios ha enviado a su Hijo a fin de que el mundo sea salvo por El.” El objeto principal de la encarnación del Verbo Divino, no es otro que el obrar la redención del hombre, y esta se realizó en la cruz del Calvario; y nuestra responsabilidad, actitud y mandato es el anunciar las virtudes de aquel que nos llamo;” 1ª.Pd.2:9  Pronunciando sus palabras, anunciando su doctrina, su pensar y su propósito eternal de gloria para el hombre: Guardando amando y haciendo que amen y guarden sus mandamientos a fin de que los hombres nos tengan por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios.” 1ª.Co.4:1/2 –Lectura en Efesios, 3:16/21

                                                                                        V. Ibáñez

vicenteibanezsaes@hotmail.com.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Y AQUEL VERBO FUE HECHO CARNE


                             Y AQUEL VERBO FUE HECHO CARNE
 

   En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios

         Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…

                               Texto: Juan. 1. 1/5 y 14

                       Léase: Colosenses 1:24 al 27 - y 2:9  

             Este es el misterio que había estado encubierto y que ha sido manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según la voluntad de Dios. (léase: Ro.16:25/26)    
             Y es que nuestro Señor Jesucristo, en realidad, es el centro de toda la revelación Divina, en cuanto a la manifestación de su Gracia y amor a todas las gentes para que obedezcan a la fe.
             Desde el Antiguo Testamento, en que se esboza su figura en formas de tipos, hasta el libro de Apocalipsis, está formulada esta gran realidad de la manifestación de la Gracia de Dios, en la persona  de nuestro Señor Jesucristo: “Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó.” (Tit.2:11)  Y en toda esta Divina revelación aparece el Señor, en sus dos características esenciales; es Dios y Hombre.
           Estos rasgos se ven revelados en el Nuevo Testamento , tanto en su misma doctrina como a través de sus obras, dejando con luz meridiana esta doble verdad: Jesucristo es Dios, igual en esencia al Padre; pero es hombre de carne y hueso, que nace, vive y muere como todo hombre; oíd a Jesús: “Yo y mi Padre una cosa somos;” (Jn.10:30) Palpad y ved  - les decía a sus discípulos - que los espíritus no tienen carne y huesos, como yo tengo.” (Lc.24:39)
            El apóstol Pablo condensa este punto fundamental de la doctrina cristiana, en una frase tan sencilla como sublime: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer.” (Gá.4:4)
            El momento histórico, - que hoy recordamos,- en que se obró la conjunción de Dios y el Hombre representativo, esto es, en donde el Verbo de Dios tomó una naturaleza humana y la unió así, para hacer de ella un solo ser, una sola persona con doble naturaleza, es decir;  un Dios-hombre, es el más culminante de la historia humana, es en concreto, el punto de enlace de todas las esperanzas de los tiempos anteriores, con todas las realidades que nos serán de aquí en adelante reveladas.      
           La  encarnación del verbo doctrinalmente, es la llave que explica todos los misterios de la revelación premesiánica del Antiguo Testamento y que ilumina maravillosamente la doctrina del Nuevo Testamento, abriendo a la humanidad unos verdaderos horizontes de esperanza.
           Por lo que leemos en Lc. 1:26/35, toda esta revelación de orden histórico y doctrinal, tiene su marco en una pequeña ciudad de Galilea, en Palestina, llamada Nazaret y en la casa de una doncella virgen llamada María.
           Y se cumplió la palabra del Ángel Gabriel: El  Espíritu Santo, a quien se le atribuyen las obras de amor, fecundó con su poder, el seno virginal de María, bendita entre las mujeres, y quedó hecha la obra capital de Dios, el Verbo hecho carne; el verbo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, tomo en el seno de la virgen María, un cuerpo perfectísimo y a él se unió un alma perfectísima, todo en un instante, el Emmanuel -  esto es – Dios con nosotros.
           Este es el misterio de la Encarnación del que con tanta reiteración habla el apóstol Pablo: “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, más ahora ha sido manifestado.” (Col.1:1 ) “En él (Jesucristo) habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.” (Col.2:9)

               I.- LA ENCARNACIÓN DEL VERBO, MISTERIO DE AMOR QUE   NOS HA SIDO REVELADO.

                Dios ha hecho real y verdadero su amor hacia los mortales, en el hecho histórico de su encarnación; el apóstol Pablo nos dice: “Por amor de vosotros se hizo pobre siendo rico; para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2ª Co.8:9)
           Ya se que algunos dirán; ¿no es Dios infinito, como podrá juntarse con lo finito? ¿No es Dios trascendental, en que forma podrá abajarse hasta hacerse una cosa con el hombre. ?
           Lo primero que hace la razón dejada a su solo esfuerzo, al proponerle el  misterio inefable de la encarnación;  es oponerle toda clase de reparos y repudiarlo, tal vez como cosa absurda. Pero lo que han hecho infinidad de criaturas en cuanto se les ha propuesto esta gran verdad, del verbo de Dios hecho carne, es aceptarlo sin discusión; porque el hecho histórico, esta ahí: “Grande es el misterio de la piedad: Dios  ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado a los gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.” (1ª.Tim.3:16)
            Decidme, ¿Qué pierde Dios infinito, en juntarse a una criatura suya ?  ¡Ah, ya sé que alguien ha dicho que la unión de Dios con el hombre no se concibe sin una humillación o anonadamiento de su parte.!  Pero es que en la encarnación, no importa rebajamiento en Dios, sino el levantamiento de su criatura, así lo expresa el apóstol Pablo, cuando dice: “ El cual, -Cristo- siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó  a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición  de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. (Fil.2:6/8)
            En todo el decurso de la historia de la humanidad, no hay madre tan solicita de sus hijos como lo es Dios para con los hombres. Cien veces se les aparece y los adoctrina directamente y por sus profetas, y otras tantas, viene a ellos para colmarles de bienes,  de promesas y esperanzas; les castiga cierto, pero es el castigo la prueba máxima del amor, porque por el rigor de sus sanciones les vuelve otra vez. “Y mamaréis y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados” (Is. 66:12)
             Mis queridos amigos, es que Dios es amor y habiendo hecho al hombre criatura de su predilección, parece que la caída de éste, aumentó su atracción hacia él, al sentir la compasión de su desgracia.
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio  vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). (Ef.2:4/5)
           A  si que, el hombre sumergido en el pecado y siendo en sus consecuencias muerto en los mismos, ha venido a recibir vida juntamente con Cristo, quien nos amo y dio su vida por todos nosotros.  El verbo de Dios, vino a participar, a semejanza de nosotros,  de carne y sangre, para destruir por medio de su muerte, al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo. (Hbr.2:14/15)

            II.- LA ENCARNACIÓN DEL VERBO, MISTERIO DE  LA   GRACIA DE DIOS QUE NOS HA SIDO REVELADO.    

                Queda expuesto ante todo que el verbo se hizo carne, no precisamente para mostrar la sabiduría y el poder de Dios; sino una obra de su inmenso amor a favor de la humanidad caída. Porque Adán pecó arrastrando consigo a todas las generaciones; por consiguiente, Dios en el hecho de su encarnación quiere dejar claro y manifestar la fuente que impulsada por un corazón amante, fluyera para salvación a todo aquel que cree en él. “por gracia sois salvos.”  Y es que ese verbo hecho carne, es la pura manifestación de la Gracia  Divina, “porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó. (Tit.2:11)   
            Y en esta suma condescendencia manifestada por Dios hacia nosotros los hombres, tomó nuestra mortalidad para salvarnos y hacernos inmortales. Sino ved como Dios impone al Verbo, un nombre representativo de su verdadera función principal. “ Y llamaras su nombre Jesús,(salvador) porque él salvará a su pueblo de sus pecados,” dijo el ángel. (Mt.1:21)  El mismo Señor Jesús, reitera esta gran verdad, anunciando a las gentes, que: “El hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc,19:10)
            Es por su gracia, que Dios toma la iniciativa para nuestra salvación; es ese impulso amoroso lleno de benignidad para el hombre que estaba muerto en sus delitos y pecados (Ef.2:1) que le impele a ser uno entre nosotros.
           Jesús, el verbo de Dios encarnado, supo vivir de lo nuestro, para hacernos participes de lo suyo. Se hizo consorte de nuestra desdicha, para lograrnos en él, la eterna dicha. “El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por la herida del cual habéis sido sanados.” (1ª. Pdr.2:24/25)
            Vino del seno de Dios al de una virgen, del seno de una virgen, a la cruz , de la cruz a la tumba, de la tumba ha saltado otra vez al seno del Padre;  (cielo)  y allí intercede por todos nosotros. “Por lo cual puede salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. (Hbr.7:25)

                                                                V. Ibáñez   
vicenteibanezsaez@hotmail.com                                                                  

lunes, 2 de septiembre de 2013

El Rico y Lázaro


                                                                     El Rico y Lázaro

                                           Lucas. 16:19/31

           

            El Señor Jesús quiso mostrarnos en esta lectura, algo que sucederá después de esta vida, y los contrastes que esta narración encierra.
            Un hombre rico refinadamente vestido, comiendo opíparamente cada día,  y  un pobre mendigo echado en el portal, hambriento y enfermo que ansiaba alimentarse de las migajas que caían de la mesa de este rico. Repentinamente nos muestra el reverso de tal situación: el mendigo llevado por los ángeles al seno de Abraham, en el gran banquete celestial, y  el rico despertó en el infierno atormentado y abrasado por la sed. (Vrs.22/24)
            La situación ha cambiado: El mendigo es hecho rico, y el rico mendiga ahora, pidiendo un poco de agua que venga del dedo de Lázaro. El relato nos muestra el adverso y el reverso de la vida del ser humano, dejando bien a las claras lo que nos puede suceder; contestando a la vez, la pregunta que tantos nos hemos formulado: ¿Qué hay después de la muerte.?
            Y quién mejor que el mismo Señor Jesús, para darnos esta respuesta, pues él es;  -( El que descendió, es el mismo que también subió, por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (Efe.4:9/10)-)  quien  sigue más allá de los umbrales de la tumba y nos revela donde están y como están, descubriéndonos así, una existencia después de la muerte.
Si algún día vamos algún cementerio y nos detenemos para leer los epitafios de las lápidas colocadas sobre las tumbas,  ¡ cuan poco aprenderemos del destino final de los que allí yacen,!  Pero cada uno tiene su destino y Jesucristo nos lo revela, enseñándonos el reverso de la vida, declarándonos que hay, una existencia después de la muerte.

HAY UNA EXISTENCIA DESPUES DE LA MUERTE
Vers. 22. Murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham;”
No se nos dice nada de su entierro, ¿fue enterrado,? ¿o habrá sido arrojado en el Gehma o valle del Himnon, donde se solía echar la basura de toda la ciudad, una vez que los a ángeles habían llevado su alma.?  “y murió también el rico y fue sepultado.” Este sí que fue sepultado, tuvo sin duda su entierro, su procesión fúnebre y los que le lloraban por dinero; estos pudieron rasgar sus ropas y tirar polvo al aire, y caminar hasta su tumba con mucho ruido y clamor.
 De un ambiente de abundancia y lujo pasó, de vestirse de púrpura y lino fino, a vestirse de la mortaja y bajar a la oscuridad; no nos dice la Escritura que le esperara ningún ángel radiante para recoger su alma. ¡No,!  Él ya la había depositado en el infierno por su incredulidad.
Estos son hechos solemnes para preocupar tus pensamientos. Ten en cuenta, la muerte tuya, amigo, y la Eternidad tuya; ¿Cómo será. ?  Algún día la gente dirá de ti,  ¡fulanito de tal!  ha muerto y esta enterrado en tal o cual lugar; pero ¿Dónde estará su alma.? Si murieres ahora mismo. ¿Dónde iría tu alma? al lugar de la incredulidad, al infierno.? Contesta delante de Dios, y contesta ahora.
HAY VISTA DESPUES DE LA MUERTE 
Vers. 23. “ alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a  Abraham, y a Lázaro en su seno”
¡Que vista fue para esos ojos atormentados,!  Abraham, y Lázaro transfigurado y feliz en su seno. ¡ Que cambio la muerte había producido,!  Hizo del hombre rico, un pobre y un mendigo pidiendo agua; mientras hizo del hombre pobre un rico, en amor y en reposo eterno. Este no necesitaba de nada y aquel necesitaba de todo, y no obstante, cuan a menudo tenemos envidia de los grandes de la tierra.
¡Que terrible cosa será,! ver a tus familiares más queridos, allá “lejos” y felices con su salvador y tú, con la maldición del pecado no perdonado sobre ti a causa de tu incredulidad, allá en el lugar de tormentos.  
HAY CLAMOR POR MISERICORDIA
Vers.24. “Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.”  ¡Que clamor, cuanta necesidad;!  Los sentidos corporales despiertos y conscientes de sus necesidades; pero en el infierno, el clamor por misericordia jamás podrá tener respuesta satisfactoria, la hora de la misericordia ya habrá pasado. Ojala que ante esta palabra del Señor Jesús, te sintieras forzado a clamar por misericordia y por el perdón de tus pecados: Piensa en lo que es tu vida, sin Dios, y piensa en  ese lugar de tormentos, y da gracias que aun estas a tiempo de evitarlo, pidiéndole ahora, a Dios por medio de Jesucristo, el perdón de tus pecados.
La sed del infierno: ¡Que contraste,! este rico que había participado de los mejores vinos y bebidas deliciosas aquí en la tierra, ahora atormentado en esta llama, solo pide una gota de agua del dedo de Lázaro. La sed agonizante en el infierno, es como una llama que atormenta eternamente. 
HAY TORMENTO DESPUES DE LA MUERTE
Vers. 24. “porque estoy atormentado en esta llama” Estaba en un tormento real, “estoy atormentado:”   Hoy día se tiene en poco el castigo eterno. Pero solemne cosa es pensar que es el compasivo Señor Jesucristo,  salvador de nuestros delitos y pecados , quien más habla de ello. El habla de “un horno de fuego” al cual serán arrojados los malos, y donde habrá “el lloro y el crujir de dientes.” Nos dice que es mejor entrar en la vida, cojo o manco, o teniendo un solo ojo, que tener dos manos, dos pies y dos ojos, y ser echado al “lago eterno o al fuego del infierno” y dice: “donde gusano no muere y el fuego nunca se apaga. Mat.18:8  Este fuego que nunca se apaga, nos dice, que fue preparado para el diablo y sus ángeles. Mat.25:41  Más debido a la incredulidad y maldad del ser humano, el infierno se ha ensanchado y ha extendido su boca sin medida; y tan seguro como que estas aquí, el infierno será tu habitación eterna en medio del “fuego eterno” y el “lloro y crujir de dientes” en las tinieblas de afuera, atormentado, si tú no te arrepientes de tus  pecados y te presentas ante Jesucristo para que te perdone y te salve. Mat.25:41 –Mc. 9:43/48
HAY MEMORIA DESPUES DE LA MUERTE       
Vers. 25 “Hijo acuérdate que recibiste tus bienes….”
Acuérdate, de la vida ociosa y egoísta que viviste, cuando recibías en abundancia toda clase de cosas buenas; acuérdate de las penas del pobre que solía estar a tu puerta, acuérdate del olvido en que viviste de Dios, acuérdate que no meditaste  en tu muerte y tu futuro eterno.      
Y tú, mi querido amigo, cuando dejes este mundo, ¿ cual será tú futuro eterno;? te acordaras de estas ocasiones que se te ofrece la salvación  en  Cristo; ¿qué memoria será la tuya en la Eternidad,? Será la memoria de las oportunidades que tuviste para acudir a Cristo y no lo hiciste,? ¿clamaras por una oportunidad para con tus familiares que dejaste en esta tierra:? No dudes que como este hombre rico, te acordaras de Jesús, de cuantos te hablaron de él, pero ya será tarde.  Tu memoria marchara al compás del lloro y crujir de dientes, de los perdidos para siempre, no será posible olvidar, y sin intercesión para los que dejaste aquí en la tierra.
HAY UNA GRANDE SIMA FIJADA DESPUES DE LA MUERTE
Vers.26   “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros,”
En el momento que mueras, ya esta decidido tu destino; no hay otra oportunidad para tu salvación, no hay purgatorio del cual puedas ser sacado por medio de preces o dinero, ni esperanza de ninguna clase a la que puedas acogerte. Hay un cielo y un infierno y no hay término medio; el Señor Jesús lo dice: Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
Una sima infranqueable, ¡Oh, Dios mío, sobre que lado de la sima estarás tú, mi querido amigo.!  Separación eterna; acuérdate que tú tuviste tus bienes, en la oportunidad de aceptar el mensaje de salvación que se te ofrece, por la muerte y resurrección de Cristo, acuérdate en cuantas ocasiones escuchaste el mensaje de salvación; ¿Cuál va a ser tu respuesta al Cristo que te habla del más allá.?
HABRA RUEGO
Vrs. 27 Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, para que les testifiquen…
 El ruego que este hombre, ya no rico, sino atormentado y sediento que formula, es una de las lecciones que tenemos que tener en cuenta; porque se trata de dar oportunidad a sus cinco hermanos que viven en casa de su padre a fin de que puedan arrepentirse; lo cual nos indica que era consciente de su situación y que sabia que es por la vía del arrepentimiento que se llega al cielo, al seno de Abraham, “el Padre de todos los creyentes”  Rom.4:17 y Gen.17:5.
Y sigue argumentando: “ si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.”  ¡Oh amigo,! No ves en esta argumentación, la tuya propia,?  No es así lo que muchos argumentan con diferentes matices o frases.? ¡ Como quisiéramos cambiar las cosas;!  pero es imposible; lo establecido es: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos”
Seamos coherentes y un poco sensatos, porque la historia nos ha dejado testimonio que no es por la resurrección o volver a la vida que las gestes creen el mensaje de salvación y se arrepienten: Me imagino que sabrás la historia de Lázaro, como el Señor Jesús, le llamo a salir del sepulcro cuando llevaba 4 días muerto; pues bien, en lugar de creer en el Señor Jesús, aún muchos les perseguían a muerte. Jn.12:10
Es cierto., la historia nos confirma esta gran verdad,
Cuando Cristo murió en la Cruz, muchos fueron resucitados y fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos- Mt.27:52/53
La hija de Jairo :  Luc. 8:41/42 
El hijo de la viuda de Naín. En Luc.7:11/16
Y cuantos muchos resucitados por el poder del evangelio, cuyas vidas, han sido ejemplo verdadero de una nueva vida, - como resucitados del  mas profundo estado de pecado y degradación.. y no han sido creídos,
Cristo esta revelándonos en esta porción, que la elección  se hace aquí, por el oír su palabra y no otra; la fe para aceptación del mensaje de salvación, viene por el oír la Palabra de Dios.
Cuantos hay que tienen la experiencia de haber sido encarcelados, y su mensaje no hace que no vayan otros a prisión
El drogodependiente que logra liberarse de tal estado, anuncia su experiencia y no por eso hay menos enfermos por esta causa.
El Mensaje afirmativo, es No oirán, porque el mensaje de salvación, viene del cielo, no del infierno.
El Señor Jesús dijo, que sus palabras son Espíritu y vida, que ya se puede disfrutar aquí.
No te quepa duda que en el infierno, se tendrá conciencia del porque se esta allí.
Fíjate bien, este rico sabia muy bien, que es por la vía del arrepentimiento, que se llega al cielo, y esto es lo que quiere para sus hermanos, y sabe más, que la elección se ha de hacer aquí, porque donde el esta, no da lugar.  
Amigo ten en cuenta que esto es mensaje de Dios, contenido en el Nuevo Testamento y quien nos lo anuncia es el mismo Señor Jesucristo, para que tu, lo aceptes y seas salvo por El. Su palabra es de actualidad y te dice :”De cierto, de cierto os digo. El que cree en mí, tiene vida eterna”  Jn.6:47. Fíjate tiene, no dice tendrá, tiene ahora. “Mas ¿que dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” Rom.10:8/9
“ Busca a Dios mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”  Isa.55:                                       
                                                                                V. Ibáñez
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lunes, 17 de junio de 2013

EL HIJO PRÓDIGO Y SU ARREPENTIMIENTO


                                                     EL  HIJO  PRÓDIGO

                                                Y SU ARREPENTIMIENTO                      

                                                     Lectura. Lucas. 15:11/32

                 

            La exposición del porqué de esta parábola, se halla en gran parte, en las circunstancias que la originaron y como clara respuesta a las quejas de aquellos murmuradores, por la familiaridad de Nuestro Señor Jesucristo, hacia los pecadores, (versículos, 1/3 de este capitulo 15)

            Pero hay más, por medio de esta parábola, revela la gran benevolencia y disposición de Dios, para con la débil y frágil naturaleza humana, declarándoles la inmensa misericordia y alegría  a la vez, que inunda el corazón del Padre, cuando un pecador viene a El arrepentido, diciéndonos: “Hay gozo delante de los ángeles de Dios por un pecador que se arrepiente;” (vers.7 y 10) frase que hace de enlace entre las tres parábolas que encierra este capitulo.
            El Señor Jesucristo les propuso esta parábola, que no es más que, una narración humana que inculca una lección espiritual por medio de la ilustración; siendo en este caso la necesidad del arrepentimiento: amen de que encierre otras doctrinas fundamentales.
            La primera figura que se nos presenta en esta magnifica parábola, es la de un hombre que sigue las inclinaciones naturales de su corazón.
Este hijo menor representa bien a las claras, lo que es la naturaleza humana; es la imagen de todo hombre o mujer, en su estado natural que da la espalda a su Creador, para disfrutar de todos y cuantos bienes que de El ha recibido; lejos de su Creador en el país alejado que es  el Mundo.
En ella se refleja el principio de rebeldía que hubo en nuestros primeros padres, allá en el huerto del Edén, y nos presenta un cuadro sumamente triste de lo que es la historia  de la raza humana: El hombre estaba creado para depender de su creador y Dios, y hacer su voluntad; pero un acto deliberado de egoísmo, como el del hijo pródigo, le llevo a desobedecer su precepto hundiéndose en las consecuencias de su propio proceder, y como del árbol caído, todos hacen leña, hicieron presa en él:  La desvergüenza, la blasfemia, la corrupción, las discordias y todo cuanto conocemos por el nombre de pecado, que no es mas ni menos, que todo movimiento  de la voluntad del hombre en contra de la voluntad de Dios.

LAS CONSECUENCIAS DEL PECADO

No cabe duda que aquí tenemos una clara definición de lo que tan bien es el pecado, manifestándose en el deseo EGOISTA de recibir del padre todo lo que puede, porque piensa exclusivamente en sus propios intereses, deseos y ambiciones.
Es ORGULLOSO, porque desobedeciendo los buenos consejos recibidos de su padre, cree que puede dirigir su vida mejor que él, y vuelve las espaldas deliberadamente al hogar, demostrando en ello su ingratitud al amor y cuidados que una y otra vez le prodigaba su padre: En suma, quiere independizarse para poder hacer su propia voluntad,  y no depender de la tutela del padre.
Pronto las consecuencias de su pecado  empezó a sufrir, pues creyéndose libre e independiente se hallaba esclavo de sus propios deseos y pasiones, dependiendo enteramente de su dinero y viviendo una vida disoluta, “perdidamente” hasta que la parte de la hacienda se hubo malgastado, viéndose arruinado y sin consuelo de los amigos; que lo eran mas de su dinero que de él. Y es que el vicio no es previsor, no  mide las consecuencias antes  de tomar una decisión. Nadie que se encuentre en un estado como el de este hijo pródigo, no podrá decir que no fue por un acto deliberado y propio de su voluntad. (vrs.12/13) Como lo fue también, un acto deliberado de su voluntad, el arrepentimiento y su confesión ante el padre. (vrs.21/22      

CONCEPTOS ERRONEOS DEL ARREPENTIMIENTO.
 
En primer lugar diré, que el arrepentimiento no es un sentimiento de TEMOR;  muchas personas están confundidas en esto, porque creen que deben sentirse alarmados y amedrentados y están aguardando que les sobrevenga y se apodere de ellos alguna especie de temor; pero lo cierto es que hay muchas personas que se espantan sin arrepentirse.
Quien no ha oído en alguna ocasión de personas que han estado, expuestas a peligros o han estado en el mar durante alguna terrible tormenta o tempestad; hombres o mujeres acaso muy impíos, pero que viendo el peligro principian a clamar, pidiendo a Dios misericordia; sin embargo no se puede decir que estén arrepentidos, porque pasada la tempestad, vuelven a ser los mismos hombres y mujeres pecadores y tal vez blasfemos como antes.
 
NO ES SENTIMIENTO
 
Alguien puede estar esperando cierta sensación, quisieran arrepentirse, pero piensan que no deben hacerlo hasta que sientan algo extraño. Visitad una prisión, apenas encontrareis allí un hombre o mujer que no se sienta desdichado e infeliz; allí no faltan sentimientos e incluso los primeros días los pasan llorando, pero cuando les ponen en libertad, vuelven a ser ellos mismos y muchos de ellos suelen volver a la mala vida; la verdad es que se sienten desdichados por haberles prendido, eso es todo. 
NO ES CONVICCION DE PECADO

Hay personas bajo tan profunda convicción de pecado,  que no les es posible dormir ni comer a gusto y sin embargo no se arrepienten.  La convicción de pecado de Adán, le hizo esconderse de Dios su creador. La convicción de pecado de Judas, le llevó a ahorcarse. Muchos hombres ahogan la voz de su conciencia o convicción, escondiéndose tras los placeres de este Mundo, por temor a enfrentarse a la realidad de las cosas.
La convicción de pecado de los que trajeron ante Jesucristo, a la mujer por haber adulterado, les impidió tirar, ni siquiera la primera piedra.

            ENTONCES QUE ES EL ARREPENTIMIENTO ?

            Dije que el gran tema de esta parábola es el arrepentimiento, - y quiero añadir,- y la conversión.
            Me dirás, amable lector, ¿el arrepentimiento y la conversión, no son una misma cosa ? .  Según esta narración y otros textos que encontramos en el Nuevo Testamento, tiene distintas acciones o actos;  (cito el discurso del apóstol Pedro en el pórtico de Salomón en Jerusalén , Hch.3:19, “así que, arrepentíos y convertíos, para que sean borrados vuestros pecados;” pues hay tanta diferencia entre el arrepentimiento y la conversión, como el estado del hijo pródigo, “al volver en sí” y  al volver al Padre.
            El hombre y la mujer, no estará dispuesto a creer y recibir los beneficios de la misericordia de Dios; a menos que esté dispuesto a arrepentirse de sus pecados y apartarse de ellos. El arrepentimiento es un cambio de mente hacia Dios, que conduce al juicio de uno mismo y de sus propios actos, y esto es lo que ilustra esta parábola, vrs.17. “ Y volviendo en sí, dijo: ¡Cuántos jornaleros en casa de mi padre tienen abundancia de pan, y yo aquí perezco de hambre!.
            Apreciamos que hace un juicio de si mismo, y de su estado en que se encuentra a causa de sus desafortunados actos.   Ahora bien, este hijo que malgasto su hacienda perdidamente  en su reflexión,  nos aclara lo que es el arrepentimiento y también la conversión; en la acción que toma la actitud de la mente, y en poner en práctica  el levantarse e ir a su padre confesando su desdichado estado
Nuestro Señor Jesucristo nos esta revelando el corazón misericordioso de Dios, con el fin de inspirarnos a nosotros pecadores, confianza para acercarnos a El, y al hacerlo así, descubrimos,  a un padre amante oteando el horizonte esperando la vuelta de su hijo con los brazos abiertos.

La lección mi querido lector es clara: durante mucho tiempo, como este hijo, hemos estando viviendo la vida a nuestro antojo, olvidándonos por completo de nuestro Dios y Creador; por la lectura llegamos a saber que, El, no nos ha olvidado y que esta en el camino contemplando el horizonte, por ver si un hijo como tu y como yo, volvemos a él arrepentidos, para que nos haga como a uno de sus jornaleros; que no es más que el hacer su voluntad.
            Pregunto, ¿ acaso amó el Señor a los pecadores para que siguieran practicando el pecado,? ¿ No fue para que andemos en una Novedad de Vida.?     

Un himno dice así:
  Tal como soy, sin esperar siquiera a borrar ni una mancha de mi seno, a ti, que todas borras con tu sangre, ¡Oh Cordero de Dios! Acudo, vengo.  Amen.

                                                          V.Ibáñez

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martes, 26 de marzo de 2013

Mas creced en la gracia y conocimiento

“Así que vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y el conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea gloria y hasta el día de la eternidad. Amén. (2ª.Pdr. 3:17/18)  
 
      Quienes hallan leído las dos cartas del apóstol San Pedro, habrán podido constatar la diferencia de circunstancias que concurrían entre una y otra carta.
        La primera, fue escrita para advertirles y prepararles para el sufrimiento, por la hostilidad de un gobierno poco amistoso como el de Roma.
        La segunda, es para advertirles, de ciertos pseudo-lideres, que se asemejaban a los falsos profetas que surgieron entre el pueblo de Israel, cuyas enseñanzas se caracterizaban por el engaño, (cap.2:1/3) la arrogancia, (cap.2:10/13) el protagonismo, la caricatura, la burla y la mentalidad carnal; (cap.2:18/20 – 3:3-26/17 ) empleando para ello dice Pedro: " Palabras infladas y vanas, seduciendo con concupiscencia de la carne."
       Sembraban dudas sobre - el día del Señor, que vendrá como ladrón en la noche, - por lo que desacreditaban al apóstol Pablo, sobre este particular; teniendo que salir Pedro en defensa de Pablo, ante el descredito manifiesto. Y en esto debemos tener mucho cuidado, pues cualquier afirmación dudosa sobre la Escritura, podía acarrear un descredito de la misma.
        Ahora bien, el énfasis que el apóstol hace en estos dos últimos versículos, es la actitud que el creyente debe tomar ante el error de estos enseñadores; en lugar del desanimo, esto es, “caer” nos amonesta a “crecer”
      La admonición del apóstol a “crecer en la gracia y conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo;” es tema que deberíamos tener en consideración, toda vez que no ha sido divulgado con demasiada frecuencia.
       Este texto, es clarificador de muchos conceptos, que sobre el crecimiento del cristiano se tiene y se enseña. Creced en Cristo, es crecer en todas aquellas cosas que nos llevan a “un varón perfecto a la medida de la edad de la plenitud de Cristo” ( Ef. 4:13)
      Mi propósito no es exponer ese crecimiento que encontramos en 1ª Cor.3:1/3 y Hbr.5:12/14, crecimiento poco desarrollado, teniendo necesidad de la leche, en lugar de viandas más solidas.
      Yo os quiero llevar a que reflexionéis sobre este concepto de - crecer en la gracia, - entendámonos bien, no de niños que han de crecer, por su poco desarrollo espiritual, sino todo lo contrario, cristianos adultos o mayores por tiempo ya en la vida de la fe, pero que han de tomar la actitud, - no como pseudo-lideres – que menciona Pedro; sino “como a niños” (como ejemplo a seguir) para crecer. “Si no os volvéis y os hacéis, como niños, no entraréis en el reino de los cielos”,(Mt.18:3)
      Nos cuesta trabajo, a veces, comprender y explicar que quiere decir, “creced en la gracia”, ya que por gracia solemos decir que es –un favor no merecido,- pero esto sería expresar solamente una pequeña parte de lo que en realidad significa; es más, es el maravilloso impulso del infinito amor de Dios, que es derramado en infinidad de veces, en diferentes formas y maneras, sin restricción y sin medida alguna y no de acuerdo con nuestros meritos, sino según su inmensa misericordia y amor con que nos amó, el cual sobrepuja todo entendimiento, condición y situación en que nos encontremos.
      Y para “crecer en la gracia” es menester que estemos arraigados en estos principios divinos que emanan de su corazón amante. Por consiguiente, en cuanto a “crecer en la gracia,” significa que el creyente debe establecerse en el mismo corazón de ese divino amor y arraigar cual semilla en ese precioso campo de la gracia de Dios, donde El y tan solo El, de el crecimiento. (1ª.Cor.3:6/7)
      El error nuestro ocurre a veces, es que hacemos un esfuerzo para crecer hacia la gracia, en lugar de, en la gracia y esto nos acarrea serios problemas de la carne. 
      Es el mismo apóstol Pedro en esta epístola, que nos pone como ejemplo de ese crecer hacia la gracia, a Balaam, 2ª.Pdr. 2:15/18. Léase en el libro de Números caps.22/24 – 31:16 – Apoc.2:14 - en estos capítulos esta la historia, de cómo quería alcanzar la gracia de Dios, en contra de su voluntad, y aun a sabiendas, por tres veces alzó ó elevó siete altares con el fin de conseguir su propósito y no el de Dios.
      En la epístola de Judas vers.11, en relación con este cap. 2, de la 2ª de Pedro, añade a Caín ofreciendo en su altar el fruto de la tierra, esto es, el fruto de sus manos.
    Jacob, en Génesis 28:16/20, encontramos que a pesar de las promesas de Dios en su gracia, el quiere un trueque: “si me das, serás mi Dios.” En Mt.20:20/23, encontramos a la madre de los hijos de Zebedeo, pide aquello que solo le está reservado al Padre; un hijo a la derecha y el otro a la izquierda en el reino de Cristo. En Lc.18:10/14 encontramos al fariseo diciendo: “no soy como este publicano, ayuno dos veces al día, doy diezmos… En Hchs.8:18/19, leemos que Simón el mago ofrece dinero para recibir el Espíritu Santo."
      Cuidado con utilizar este procedimiento de crecer hacia la gracia no vale utilizar los medios citados para conseguir un fin, pues con respecto a este crecer, con esfuerzo, más bien egoísta; ¿No nos dejo dicho el Señor: Quien de vosotros podrá, por mucho que se afane añadir a su estatura un codo.? Mt.6:27
      El “crecer en la gracia,” siempre es y ha de ser, opuesto a crecer en confianza personal, por esfuerzo propio, e influencias ó por estratagema de cualquier viento de doctrina. Ef.4:14
      Con esto quiero decir, que debemos poner nuestro crecimiento al igual que todas las cosas, en las manos amorosas de nuestro Dios y Salvador. Cierto que esto es lo que quiso decir el Señor Jesús en Lc.12:27. “Considerad los lirios, como crecen: no labran, ni hilan; y os digo, que ni aún Salomón con toda su gloria se vistió como uno de ellos.”
      Esto es crecer en gracia, dejar obrar en nosotros todo el poder vivificador de Dios que emana de su gracia y amor por nosotros.
     Miremos prácticamente y de esta forma el asunto: Todos sabemos que no se crece por la fuerza, sino por un principio interior de vida; por consiguiente la cosa primordial es que se tenga en sí, ese principio interior de vida y entonces no podemos hacer otra cosa, más que crecer; porque nuestra vida está escondida, > en ese principio de vida < con Cristo en Dios. Col.3:3
      Nadie como el Señor Jesús nos dejó mejor ejemplo, sobre este principio de vida interna que aclara lo expuesto. Jn.15:1/5 “ Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador”.. vrs.4 “ Permaneced en mí y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí solo, si no permanece en la vid, así también vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto, porque separados de mí nada podéis hacer.”
      ¿Y como se alimentan los pámpanos,? por estar arraigados en la vid de donde reciben la sabia (gracia, amor) para crecer y llevar fruto. Por consiguiente no necesitamos hacer esfuerzo alguno para crecer y llevar fruto, pero sí concentrar todo nuestro entusiasmo y voluntad para morar en la vid; si esto es así, podemos estar seguros que todos los recursos infinitos de la gracia de Dios, serán utilizados a nuestro favor, como lo son para los lirios y para loa pámpanos.
      Si nuestro crecimiento en la gracia es de esta suerte, queridos lectores, tarde o temprano experimentaremos una actividad interna que no nos dejara estar ociosos en el conocimiento de Cristo y andar como él anduvo.
      Bienaventurados - dichosos – seremos cuando aprendamos este secreto, que ya no hemos de trabajar por Dios el Señor, sino más bien dejar a Dios trabajar, en y por, medio de nosotros. Así vivía el apóstol Pablo cuando dijo: “Cristo ha obrado por mí, en palabras y hechos, para la obediencia de los gentiles” Ro.15:18 – 2ª. Cor.3:5
      Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno, os haga aptos en toda obra buena para que hagáis su voluntad, haciendo él en vosotros lo que es agradable delante de él por Jesucristo; al cual sea gloria por los siglos de los siglos. Amén. Hbr.13:20/21  
                                           V. Ibáñez
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