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lunes, 29 de abril de 2019

TEN CUIDADO DE TI MISMO

                         TEN CUIDADO DE TI MISMO
                                 ( Breve reflexión)
                              Lectura 1ª. Timoteo, 4:6/16
                                 Texto: 1ª. Timoteo.4:16
Ten cuidado de ti mismo y de la doctrina; persiste en ello, pues haciendo esto, te salvarás a ti mismo y a los que te oyeren.      

            Es bien evidente que el apóstol Pablo estuviera preocupado por Timoteo; pues como el mismo dice escribiendo a los Filipenses: como hijo a padre ha servido conmigo en el evangelio. (Fil.2:22- (otras referencias en: 1ª.Cor.4:17 – 1ª.Tim.1:2y18 – 2ª.Tim.1:2 y2:1)  Y puesto  que en aquellos tiempos proliferaban falsos doctores que se desviaron de la verdad; traza de una manera clara y precisa la conducta que debe seguir con los que esparcen esas vanas doctrinas. (1ª.Tim.1:3/ - 19/20)
            Ante la agravante situación el apóstol le recomienda que se ocupe de la doctrina, la exhortación y la enseñanza, y
a no descuidar el don que había en él; estas recomendaciones
-ni que decir tiene- deben ser aplicadas a su ministerio publico en la asamblea  para que tu aprovechamiento sea manifiesto a todos. Los progresos de Timoteo debían ser evidentes, con el objeto de que su meditación en la lectura no sea esteril en la enseñanza y en la exhortación, antes sirvan para el aprovechamiento de todos.
            El apóstol penetra así, en el ministerio de Timoteo al ordenarle todas esas cosas, (vers.6 al 16) en previsión de aquellos que enseñaban diferente doctrina y le estimula a ocuparse en la lectura y permanecer en ella para su aprovechamiento;  tal era su preocupación por Timoteo y por su ministerio, que le manda  sea ejemplo de los creyentes en palabra, conducta, amor, espíritu, fe y pureza; y si esto es evidente ninguno tendrá en poco tu juventud.
                Ten cuidado de ti mismo
            Pablo el apóstol, no solamente le manda que enseñe lo que el le había confiado que debían ser las bases de su ministerio público, sino que entre tanto su ausencia, le manda que se “ocupe” esto es, que se llene, que se apodere, de la lectura, la exhortación y la enseñanza, estando siempre atento de sí mismo, cuidándose y cuidando la doctrina; porque la actividad de su ministerio requería una energía de ánimo y espíritu, que debía distinguirle por la pureza que era y es necesaria para todo buen ministerio; de ahí que la recomendación  no descuides el don que hay en ti, deba ir acompañada de su esmerado cuidado de integridad  y no de doblado animo ; el mensajero, el enseñador o exhortador no puede medirse espiritualmente nunca por lo que hace, sino por lo que él es en Cristo. Esta es la razón por la cual el apóstol mantenga su preocupación por Timoteo recomendándole a tener cuidado de sí mismo; puesto que en el afán de servir pudiera ocurrirnos lo que dice el Cantar de los Cantares cap.1:6  Me pusieron a guardar las viñas; y mi viña, que era mía, no guardé”.  Pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿Cómo cuidará de la iglesia de Dios? (1ª.Tim.3:5)
            Ten cuidado de ti mismo; pues de que valdría hacer muchas cosas si no damos fruto, que objeto tiene el ser viña o árbol bien frondoso de hojas, si no hay fruto.
            Pasé junto al campo del hombre perezoso, y junto a la viña del hombre falto de entendimiento; y he aquí que por toda ella habían crecido los espinos, ortigas habían ya cubierto su faz, y su cerca de piedra estaba ya destruida. Miré, y lo puse en mi corazón; lo vi, y tomé consejo. Prov.24:30/32
           
                                                                       V. Ibáñez

           

domingo, 17 de febrero de 2019

OBRERO APROBADO


                        OBRERO  APROBADO
                        Lectura. 2ª. Timoteo, 2:1/26
                           Texto. 2ª. Timoteo.2:15
Procura con diligencia presentarte a Dios aprobado, como obrero que no tiene de qué avergonzarse, que usa bien la palabra de verdad.”

            Antes de iniciar esta reflexión, sobre un obrero aprobado diré: Que me mueve a ello, el hecho de haber encontrado entre mis apuntes y bocetos de sermones pronunciados; uno que me sirvió de base para una exhortación, años ha, y que por su contenido que he resumido creo no ha perdido vigencia alguna.
            Así pues, procurare dar forma en manera de escrito  cuanto en su día dije: En la confianza que pueda servir de enseñanza y amonestación cariñosa, el poder ser aprobados ante Dios como obreros que no tienen de que avergonzarse que trazan bien la palabra de verdad.
            La exhortación que encontramos en la lectura citada, tiene por objeto el infundir ánimo en la adversidad por un mal testimonio de algunos, cuyos nombres menciona el apóstol, y trata de reforzar y alentar a Timoteo, poniendo como ejemplo la vida de los soldados, la de los atletas y labradores; ejemplo estos, del sentido del deber, esfuerzo y trabajo. (cap.2:3/7)
            Pablo quiere acentuar el sentido de responsabilidad, y se esfuerza lo máximo para asegurarse la transmisión fiel del evangelio que Timoteo había oído y aprendido de él, ante muchos testigos, con el objeto y como encargo para enseñar a otros.
            Recuérdales esto, enfatiza el apóstol; lo que oíste y aprendiste de mí, ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Y mis queridos lectores; si no hacemos nuestras las verdades bíblicas que en su día aprendimos de nuestros mayores; tarde o temprano nos veremos abocados a ser cristianos de tertulias profanas y de vanas palabras que nos llevaran a la controversia; como en el caso de Himeneo y Fileto, los cuales trastornaban la fe de algunos perturbando el sentido de las cosas, persuadiendo así el ánimo de ellos y haciéndoles declinar o mudar los términos doctrinales, sosteniendo tesis sobre la resurrección muy lejos de la realidad apostólica.
            Timoteo se encontraba frente a una difícil situación, producida por la doctrina que difundían aquellos falsos doctores, a quienes Pablo entregó a Satanas para que aprendan a no blasfemar por haberse desviado de la verdad; (1ª.Tim.1:20) y le advierte que el mal había invadido todas las esferas de la iglesia; la cual ha venido a ser como una casa grande, en la que hay toda clase de utensilios, de oro, plata, madera y barro; unos para usos honrosos y otros para usos viles.
            Ante tal situación, el apóstol establece claramente la posición del testimonio en la separación; unos para usos honrosos y otros para usos viles y dice: Pero el fundamento de Dios está firme, teniendo este sello: Conoce el Señor a los que son suyos; y apártese de iniquidad todo aquel que invoca el nombre de Cristo; esto es, todo aquel que invoca el nombre de Cristo, reconociendo su autoridad y se somete a ella, apártese de iniquidad.  Esta es la responsabilidad de los fieles, es nuestra responsabilidad, aquí, ahora y siempre, hasta que el Señor venga; es una responsabilidad primordial e individual; apártese de iniquidad todo aquel.
            APARTESE DE INIQUIDAD
            Debemos tener en cuenta que el apóstol se está refiriendo a los que el Señor conoce como suyos, por consiguiente el término de iniquidad  empleado aquí, no significa un camino sin freno transgrediendo la ley, que caracteriza al hombre natural no poseyendo la vida de Dios, como en 1ª.Jn.3:4; si esto fuera así, retirarse de iniquidad significaría apartarse de los incrédulos, y el apóstol no utilizaría la metáfora comparando a los cristianos como utensilios de una casa con diversos usos, ni insistiría en la limpieza de estas cosas a fin de ser instrumentos para honra, santificado, útil al Señor, y dispuesto para toda buena obra. Es pues bien evidente  que iniquidad  aquí tiene otro sentido, en griego es “adikia”  y tiene el significado de injusticia, (considerar en oposición la justicia) de ahí que el apóstol ruegue a Timoteo que siga la justicia: Apártese de iniquidad, consiste en separarse de los que en la práctica no andan según la verdad de Dios, y cuando la injusticia, falta, culpa o error, son sostenidas como doctrina, (Himeneo y Fileto)
            Es más, ¿no es esto lo que quiso decir Cristo en Mateo 7:21/23 a aquellos que falsamente proclamaban ser sus seguidores? Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad, (según traducciones, hacedores de iniquidad)  El creyente fiel debe apartarse, no solo de la falsa doctrina sino de los que la propagan y de los que la aceptan, sea tácitamente o no, aun contra conciencia.
            No es de extrañar que el apóstol insista en la limpieza de una forma individual y genérica, al decir: “de modo que si alguno se limpiare,” (Vers.21) condición indispensable para ser instrumento para honra.  >Atendamos bien, no se trata de cualidad personal como instrumento “de” honra como cualidad individual; el apóstol insiste en para honra, lo cual determina una acción, servicio o uso que se ha de dar a una cosa; <  así pues, podemos decir que el servicio del obrero debe ser para honra de su Señor, demostrando su acatamiento y buena disposición a fin de ser utensilio para honra en esa casa grande que según el apóstol Pablo ha venido a ser la iglesia.
            Es evidente que Pablo al decir que: en una casa grande no solamente hay utensilios, etc. etc. nos está alertando del peligro existente que conlleva una actividad colectiva; pues si bien la fe es algo individual, bien pudiera darse el caso que alguien fuere impulsado a obrar por encima de la medida de su fe y posibilidades, persuadiendo a personas de dudosa conversión o situación espiritual a colaborar en un servicio determinado, y esto sería un agravio y una manifestación de irresponsabilidad que forzosamente tendríamos que soportar como “casa grande,”  puesto que -solamente el Señor conoce a los que son suyos.
            La exhortación recomendada por el apóstol a todos y a cada uno de nosotros es: “Apártese, huye y sigue” (Vers.19-22)  He aquí tres actitudes potestativas de nuestro albedrio que nos corresponde razonablemente reflexionar; tras la separación, (Apártese) viene una importante recomendación huir, y todo lo contrario a presumir trata el apóstol de advertir a Timoteo en su juventud, a huir de las pasiones propias de la pubertad; pues esta recomendación está más bien dirigida a evitar un celo desmedido de ser y ocupar rango elevado, en el que pudiera manifestar ambición  desproporcionada de dominio que pudiera trastornar el ánimo y la fe de algunos.
            Acto seguido la exhortación es, seguir la justicia, la fe, el amor y la paz; la separación que recomienda Pablo no ha de acarrear inactividad, todo lo contrario, se ha de perseguir la justicia que proporcionara paz al no existir discriminación, confiando y manifestando amor y buen trato con todos los que invocan al Señor de limpio corazón.
            Un corazón limpio es aquel que se ha limpiado de estas cosas  que no profesan un cristianismo nominal, desviándose de la verdad, antes han purificado sus almas por la obediencia a la verdad, (practican verdad) mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amándonos unos a otros entrañablemente, de corazón puro (1ª. Pedr.1:22)
            Así que la obediencia, - la fe - en la palabra de verdad purifica, limpia nuestro corazón, de forma y manera que sabremos amarnos como Cristo nos amó, en le humildad, sin reclamar nada a cambio para sí, independientemente y condición de la clase de utensilio que seamos; barro, madera, plata u oro.
            Pues el propósito de este mandamiento es el amor nacido de corazón limpio, y de buena conciencia, y de fe no fingida, de las cuales cosas desviándose algunos, se apartaron a vana palabrería. (1ª.Tim. 1:5/6)
                                                                       V. Ibáñez


sábado, 1 de diciembre de 2018

OS HA NACIDO HOY... UN SALVADOR

                      OS HA NACIDO HOY….  UN SALVADOR
                                     Breve reflexión,  sobre:  
                                               Lucas. 2: 11                                
que os ha nacido hoy, en la ciudad de David, un Salvador, que es Cristo el Señor.
            He aquí el anuncio que el ángel dio a los pastores y que su eco resuena aún en nuestro ser. Una realidad consumada en el transcurso de los tiempos; sin embargo este “Os ha nacido hoy”…   fue en un tiempo, y en la actualidad, el tema y la preocupación de algunos que no han llegado a discernir este gran acontecimiento preguntándose: ¿Cómo Dios siendo infinito se une a lo finito? He aquí el tropiezo de quienes no conciben la encarnación del Verbo Divino. Este es el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades; mas ahora ha sido manifestado en el tiempo a sus santos. (Col.1:26)         º
            Dios es amor, maravillosa verdad manifestada a través de la Historia de la Humanidad; él hizo del hombre la criatura de su predilección, pero Adán pecó arrastrando con su pecado a todas las generaciones y esta caída del hombre fue la que le movió a misericordia; sintió nuestra desgracia y nos vio perdidos y obró en  favor nuestro fecundando por obra del Espíritu Santo el seno virginal de la Bienaventurada Virgen María, y así fue hecho carne el Verbo Divino a nuestra semejanza pero sin pecado. (Hbr.4:15)
            Así quedo hecha la unión de Dios con el hombre: ¡Bendita unión, cuánto bien nos trajiste! En ella vemos que no importa el rebajamiento de Dios, sino el levantamiento de su pérdida criatura; en todo ello no ha dejado de manifestarse el amor de Dios hacia el ser creado, amor que debería conmover nuestras entrañas para amarle como es digno y merecedor; pues como alguien dijo: De todas las invitaciones al amor la más poderosa es sentirse amado; sin embargo ¡que ingrato, egoísta y duro es el hombre! No ama ni reconoce como a Salvador a aquel que el ángel en un tiempo anuncio; no obstante  aguarda expectante que llegue ese gran día para celebrar de una forma pagana esta festividad.
 ¡Cuán lejos están, digo, los que así hacen, de comprender lo que celebran!  Este que hoy es salvador será un día –tal vez no muy lejano- el juez de ellos.
            Está pues, atento querido lector, al llamamiento de tu Salvador; él dijo cuando estaba llevando a cabo su ministerio en la tierra que “vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Luc.19:10) Y al conmemorar su nacimiento acuérdate de lo que el ángel dijo: “Os ha nacido hoy…un Salvador” Acércate a él en espíritu y en verdad,  -mi apreciado lector,- pidiéndole el perdón de tus pecados, “porque puede salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios – porque está a su diestra- viviendo siempre para interceder por ellos.(Hbr.7:25)
                                                                       V. Ibáñez


martes, 4 de septiembre de 2018

CONFESAR NUESTRA FE

                           CONFESAR  NUESTRA  FE
                             Lectura: Lucas 12:8/9
                                Texto. Lucas 12:8
Os digo que todo aquel que me confesare delante de los hombres, también el Hijo del Hombre le confesará delante de los ángeles de Dios.

Si se pretende efectuar una reflexión sobre el confesar de nuestra fe en Cristo y ante los hombres, tendremos que leer también en Lucas cap.11:37/54 para tener una idea de lo que el señor Jesús nos quiere enseñar.
Como se habrá podido constatar por esta última lectura citada, “un fariseo le rogó que comiese con él en su mesa;”  fue sin duda una comida más bien violentada, fuera de lo normal y con alguna intención oculta; pues como se desprende del relato leído, en casa de este anfitrión fariseo, habían también escribas y fariseos para estrecharle en gran manera. Lc.11:53/54
Estas circunstancias dio lugar a que por millares de aquel pueblo se juntasen alrededor de la casa, y ante aquella apretujada multitud, comenzó a instruir el Señor Jesús a sus discípulos primeramente sobre la hipocresía, (Lc.12:1/3)  renovándoles así su advertencia pronunciada en (Mt.16:6 y Mc.8:15)  al compararla con la levadura (doctrina) de los fariseos, que como fermento corrompe toda la masa; pues ese vicio inficiona (contagia o corrompe) con malos ejemplos toda la obra personal y pervierte a los demás engañándoles y enseñándoles a engañar; exactamente lo que produce la hipocresía, la cual dejaría de ser si no se ocultase, al igual que la levadura que de no ocultarse en la masa dejaría sin fermento que la corrompa.
La advertencia que el Señor Jesús quiere dar a sus discípulos con respecto a todo esto es; que no hay cosa encubierta que no haya de descubrirse, ni oculto que no haya de saberse, ni las tinieblas ni el siglo tanto en el hablar como en el hacer, podrán impedir que se den a luz las cosas ocultas; y el Señor acababa de hacerlo al denunciar la hipocresía de los fariseos en aquella misma encerrona comida.
Los discípulos llamados por él amigos, habían presenciado la violenta escena del convite y como denuncio el trato y los hechos vejatorios que sus antepasados prodigaron a los profetas hasta matarles, siendo los fariseos testigos consentidores: “ellos los mataron y vosotros edificáis sus sepulturas”.  Con estas advertencias y por si sus discípulos hubieran concebido algún temor de persecuciones por los fariseos y escribas, les enseña a quién se debe temer, exhortándoles finalmente a la confesión valerosa de la fe.  (vrs. 4/12)
Estas declaraciones de nuestro Señor Jesucristo, debe infundir en el cristiano, suficientes motivos para seguir adelante sin amedrentarse por temor a los hombres, primeramente porque si somos maltratados y calumniados, no es más de lo que sufrió nuestro Maestro, (Mt.10:24) y segundo que las verdades proclamadas por nosotros están destinadas a ser conocidas y por esto ninguna oposición impedirá que salgan a la luz. (Luc.12:2 y Mt.10:26)  Se nos enseña a demás a quien se debe temer y finalmente que si confesamos a Cristo delante de los hombres, él nos confesara delante de los ángeles de Dios.
Es claro que la confesión mandada aquí, no consiste meramente en una ceremonia especial u otro acto solo, sino que denota en general, que debemos manifestarnos como sus discípulos, obrando y hablando como conviene a los suyos bajo todas las circunstancias y en todo trance.  Las últimas palabras del Señor Jesús antes de la ascensión tratan de este asunto, de serle testigo, de confesarle en todas partes; me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra;” (Hch.1:8)  y esto debería ser la cosa más importante para el cristiano.
El cristianismo, o sea, la verdad evangélica, se propaga de dos maneras muy acentuadas en las escrituras, esto es, por la palabra y por la conducta u obras, estas deben ser inseparables, no valen palabras sin obras, ni obras sin palabras; de nuestro Señor Jesucristo leemos; que fue varón profeta poderoso en obra y en palabra, (Lc.24:19) las mismas obras que yo hago, dan testimonio de mí que el Padre me ha enviado; (Jn.5:36) creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.Jn.10:18)
Por el texto expuesto y que nos ocupa, vemos que se trata de un testimonio personal, “todo aquel”  de rendir testimonio acerca de una persona, “me confesare”  y la forma de hacerlo. “delante de los hombres”. 
           POR EL TESTIMONIO PERSONAL
Se trata pues de confesarle de rendir testimonio acerca de una persona y cuando mas tengamos conocimiento de esta persona, su obra, su influencia en nuestra vida, tanto más será nuestro testimonio: Pedro pudo confesar a Cristo delante de las gentes en Jerusalén, diciendo: A este Jesús resucitó Dios, de lo cual todos nosotros somos testigos. Este Jesús a quien vosotros crucificasteis, Dios le ha hecho Señor y Cristo” (Hch. 2:32-36)
Me seréis testigos dijo Cristo, y nuestro testimonio debe ser una confesión abierta de nuestra experiencia personal de lo que es el Señor para nosotros y en nuestras vidas; pues del testigo se requiere conocimiento claro y perfecto de lo que se ha de testificar, en un sentido, se ha de poder decir: no podemos dejar de decir lo que hemos visto y oído; (Hch.4:20) Pablo se sentía tan entrañablemente identificado con Cristo, que confesaba  para mí el vivir es Cristo (Gal.2:20)
¡Sí!  el cristianismo verdadero es la fe y devoción a una persona Cristo, y no en sistemas filosóficos o culturales; cuando Cristo dijo: me seréis testigos quería decir; testigos de lo que soy de lo que he hecho y de lo que estoy haciendo aún por vosotros, esto es, testigos de su persona Divina de su obra expiatoria para toda la humanidad, de su vida justa y santificada, de su resurrección y ascensión a los cielos; así debía ser y así lo entendieron los primeros discípulos, cuando decían: no nos predicamos a nosotros mismos, sino a Jesucristo como Señor (2ª.Cor.4:5) Cristo en vosotros, la esperanza de gloria, a quien anunciamos, amonestamos a todo hombre. (Col.1:27/28)
         POR LA CONDUCTA
He dicho antes, que del Señor leíamos que fue varón poderoso en obras y palabra, ambas deben ser inseparables y deben adornar el testimonio del fiel testigo. ¿De qué serviría nuestra palabra si nuestras obras  o forma de obrar no van en consonancia con ellas? De los apóstolos del Señor, se dijo en una ocasión que reconocían que habían estado con Jesús. (Hch.4:13)
La fe y confianza en Cristo, no es meramente un credo frio, es más, es un conocimiento íntimo, una experiencia de Cristo transformando nuestras vidas, es una vida espiritual que se traduce en hechos y obras prácticas que solamente honren a aquel que nos amó y dio su vida por la nuestra. No debemos olvidar que nuestro obrar ha de ser consecuente con nuestra nueva creación en Cristo, Efe.2:10 y ello es lo que da autoridad y fuerza a nuestra predicación, enseñanza y exhortación, ya que nuestra conducta o forma de obrar, en discrepancia con nuestra enseñanza, puede echar por tierra, el que las almas sean fortalecidas en la verdad del evangelio.
¡Cuántos de nosotros podríamos ser medio de bendición y salvación de otros, si viviéramos una vida cristiana más consistente y si de forma bien evidente fuésemos un sacrificio vivo y agradable a Dios!
“Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que está en los cielos (Mat.5:16
                                                                          V. Ibáñez


lunes, 7 de mayo de 2018

HECHAD TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL

      HECHAD TODA VUESTRA ANSIEDAD SOBRE ÉL

                              Lectura 1ª. Pedro. 5:6/11
                                 Texto: 1ª. Pedro. 5:7  
“echando toda vuestra ansiedad sobre Él, porque Él tiene cuidado de vosotros."

            Mis queridos amigos, lectores y hermanos en la fe que es en Cristo Jesús Señor nuestro.
            Las circunstancias de esta vida, nos ha llevado de una forma u otra a vernos constantemente involucrados en situaciones que la propia carne trae consigo, toda vez que como dice el Señor; la carne está enferma y por esta causa no
somos ajenos al dolor, a las enfermedades y a toda suerte de vicisitudes que como débiles en ella afectan de una manera u otra nuestro estado emocional, y porque no, nuestro estado espiritual cuestionándonos el 
                        ¿Por qué?
            Que el Señor nos ayude a aplicar su verdad en nuestro corazón, para que podamos caminar a través de tanta vicisitud y prueba, ante la plena y escudriñadora luz de la verdad de Dios.
            No cabe la menor duda que tocante a estas circunstancias cada cual siente su vacío y dolor, y que altera moralmente nuestra carne y afecto depresivo. Creedme que lo comprendo; porque la idoneidad y el hijo dado por Dios dejan un profundo vacío cuando esta o este falta; y es muy cierto que esto ocurra así, ya que en ocasiones el consuelo se nos hace pobre y la resignación débil: Marta se expresaba más o menos con estos mismos términos diciendo al Maestro: Señor, sí hubieses estado aquí, mi hermano no hubiera muerto (Jn.11:21)
            Tal es la expresión natural de la carne; he visto el dolor corporal que arrancaban en hermanos preguntas como estas: ¿Por qué a mí Señor? ¿No llevaste tú nuestras enfermedades, no soy tu hijo, hasta cuando Señor?  Y esto es muy evidente por la aguda angustia que proporciona el dolor y la impotencia de quien así padece. Job. 3:3  lo expreso de esta forma: “Perezca el día en que yo nací”  No obstante la experiencia del Apóstol puede ser muy edificante y consoladora en todos estos casos al decirnos: ¿quién nos apartará del amor de Dios?...(Ro.8:35/39)  
            Así que, debemos traer siempre a nuestra memoria y no dudar nunca de la posición en que nos ha colocado la Gracia de Dios en Cristo: “vuestra vida está escondida con Cristo en Dios” (Col.3:3/4)  Y de todos es sabido que las Escrituras nos alientan a presentar nuestras peticiones delante del trono de la Gracia de Dios, y se nos antoja como que nos parece que Dios no nos oye; cuando el espíritu nos recomienda que “por nada estemos afanosos, sino que sean conocidas nuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias” (Fil.4:6) ¡Eh aquí el fondo de la cuestión,! Que nuestras peticiones siempre han de estar supeditadas a un estado de absoluta dependencia de Dios. ¿Seremos tan torpes y cortos de vista que apenas podamos ver que en todas y cada una de nuestras tribulaciones Dios busca en nosotros hacernos testigos de su dependencia? Podrá disciplinarnos pero será para obtener de nosotros, en nuestra debilidad fortaleza con benditos resultados en beneficios  salvíficos, no tan solo para nosotros sino también para los demás.
                        Supeditados a su dependencia
            Debo confesar que el tema es muy complejo y necesita mucha más meditación; (Estas son algunas de las meditaciones y reflexiones mantenidas con mi esposa durante su larga enfermedad de cerca de 20 años por un cáncer detrás de otro) pero me impulsa un deseo de poder ser de ayuda y clarificar en lo posible a sosegar ciertos corazones atribulados por causa de enfermedad, depresión, debilidad espiritual y por el profundo vacío que deja la pérdida de un ser querido.  Y esta es mi pobre reflexión: ¿Es el enfermo para el médico o el medido para el enfermo? porque si el enfermo es para el médico ¿Sabrá el enfermo decirle al médico cual es el remedio para su enfermedad? Mis queridos amigos y hermanos; quien sabe el remedio para nuestra enfermedad es el médico y no el paciente, y permitirme que os diga que pedimos al médico divino lo que nosotros creemos que nos va a ir bien y no nos sujetamos a su plena voluntad y dependencia.
            Fijémonos lo que leemos en 2ª. Cor.12:7/9 Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Y pregunto, ¿Cómo es que el apóstol Pablo pidió que se le quitara el mensajero de Satanás y no recibió? En su ruego no fue escuchado, rogó, imploro por tres veces pedía la medicina que él creía le convenía, pero Dios sabe la enfermedad verdaderamente que le agrava “Bástate mi gracia” fue su medicina; así podemos decir que no fue oído conforme a su propia voluntad, y sin embargo lo fue para su salvación y propósitos divinos.
            No podemos escudriñar los arcanos de Dios, pero sí podemos reflexionar sobre los hechos históricos que por su gracia e infinita misericordia nos ha dejado en su palabra escrita para nuestra admonición. Leemos en el Salmo 22:1/2 y encontramos el espíritu de Cristo en su clamor: Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado? ¿Por qué estás tan lejos de mi salvación, y de las palabras de mí clamor? El no fue oído para nuestra salvación y cuando deseaba fervientemente que “pasara de él aquel vaso de amargura,” consciente de su voluntad la pospuso a que fuera la voluntad del Padre. No olvidemos hermanos que Cristo  fue tentado en todo según nuestra semejanza, (Hbr.4:15)  y que la prueba en la

Tentación de Cristo, estaba dirigida a que usara de sus atributos divinos; nuestra prueba y tentación es para que usemos nuestros recursos humanos.
                        El tiene cuidado de nosotros
            Somos exhortados por el apóstol Pedro a que nos  Humillémonos, bajo la poderosa mano de Dios, para que él nos exalte cuando fuere tiempo; echando toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros, (1ª. Pdr.5:6/7)  Y esto es muy importante para nosotros, puesto que si esto no fuera así, ¿Cómo podíamos ser testigos de su dependencia? Así qué, si soportamos la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿Qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina? (Hbr.12:7)
            Os había dicho que este es un asunto muy complejo, y toda mi intención ha estado destinada a que comprendamos la importancia que tiene a que nos ajustemos en todo a su voluntad y dependencia, esto dicho así; parece muy sencillo
pero soy consciente que no lo es tanto para los atribulados;  por otra parte no debemos dar ocasión en nuestro dolor a desmayar  y  a poner en duda,  que todas las cosas nos ayudan a bien. (Ro.8:28) No podemos andar dudando apoyándonos y en ocasiones escudándonos en nuestras debilidades por una enfermiza carne, esto sería muy peligroso y nos podía ocurrir
y en esto tendréis vuestra propia experiencia; de haber usado algún calzado que nos apretara o frotara alguna parte del pie, y nos damos cuenta como la propia naturaleza desarrolla en esa parte una cubierta de piel que va endureciéndose protegiendo así la carne más tierna, hasta que se produce una duricia para siempre dolorosas.
            Hermanos y amigos, se trata de no justificarnos así de lo que ha sido nuestra desasosegada voluntad y no por querer excusarnos en una carne débil vayamos adquiriendo un doloroso callo, que como parte de nuestra carne dependamos
en nuestro andar más de él que de la plena voluntad y dependencia de nuestro Dios.
            Por consiguiente no desmayemos, Dios nos ha dado por su Espíritu recursos suficientes para depositar en él toda nuestra dependencia, sabiendo de antemano que él conoce el intento de nuestro corazón.  Y de igual manera el espíritu nos ayuda en nuestra debilidad; pues qué hemos de pedir como conviene, no lo sabemos, pero el Espíritu mismo intercede por nosotros con gemidos indecibles. Más el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del Espíritu, porque conforme a la voluntad de Dios intercede por los santos.(Ro.8:26/7)
            Esta ha sido mi reflexión, sobre la duda que ha nuestra mente trae como interrogantes los muchos  ¿Por qué?  Y quisiera haber sido de ayuda para los corazones que pasan o han pasado por alguna de las experiencias dolorosas que se sufren en la carne.
            Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, Padre de misericordia y Dios de toda consolación el cual nos consuela en todas nuestras tribulaciones, para que podamos también nosotros consolar a los que están en cualquier tribulación, por medio de la consolación con que nosotros somos consolados por Dios. (2ª.Cor.1:3/4)
                                                             V. Ibáñez
           

viernes, 23 de marzo de 2018

LA LEALTAD AL DIOS ÚNICO

            LA LEALTAD AL DIOS ÚNICO
                          Lectura: Daniel  1:1/20               
                                Texto: 1:8
“Y Daniel propuso en su corazón no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía….

            El libro de Daniel, se caracteriza por revelarnos el carácter único del Dios de los israelitas (y el nuestro)  y su supremacía sobre todos los dioses paganos; testificada por la experiencia personal del profeta y autor del libro.     
            En la parte primera, cap. 1 al 6, Daniel nos relata unos episodios históricos y algunas de sus vivencias personales en la corte del rey de Babilonia, y nos muestra, que el Dios de los israelitas es omnipotente y el único Dios viviente que obra con su poder, en cualquier de las circunstancias en que nos podamos encontrar; en pleno contraste con el gran poder mundano que nos ofrece todo, “si postrados le adoramos.” Aquí, en esta lectura, encontramos todo el propósito, como la tentación y victoria moral, de este joven hebreo cautivo del rey Nabucodonosor en Babilonia y lejos de su tierra.
Este episodio de la historia, ha de interesar siempre a todo cristiano, por cuanto es una clara lección y amonestación para todos aquellos que sean tentados a sacrificar sanos principios en aras del placer, la comodidad y la indiferencia; (excusándose en la consabida frase de que “los tiempos han cambiado,” muy en boca de algunos líderes responsables,) dejándose arrastrar como peces muertos, por las corrientes turbulentas y siempre cambiantes de las costumbres mundanas. Y lejos de parecer este episodio, como muy interesante para la juventud; lo cierto es, que interesa siempre, a todo creyente; independientemente de la responsabilidad que tenga en la iglesia; porque aquí, se trata de testimonio, de contra corriente y en ello debemos estar todos involucrados, si queremos honrar y glorificar a nuestro Dios; puesto que aun siendo antigua esta historia, no deja de tener connotaciones contemporáneas o de actualidad.

I.-  CONDICIONES EN LA DEPORTACIÓN
             Por lo relatado en este capítulo, podemos apreciar las condiciones adversa de estos jóvenes hebreos, vencidos y deportados a  causa de un mal comportamiento y reinado del rey de Judá, Joacim o (Joaquim) que hizo lo malo ante los ojos de Dios ( 2ª.Rey.23:37)
Pronto las intenciones del rey, fueron manifiestas, pues trato de involucrarlos en los quehaceres del reino y en toda cultura caldea, con el objeto, sin duda, de anularles su personalidad; puesto que sus nombres que encerraban un precioso simbolismo y que estaban relacionados con los atributos de Dios; fueron cambiados por otras que tenían vinculación con los dioses paganos babilónicos.
Así, Daniel: que significa -Dios es mi Juez –  fue cambiado por Beltsasar;  (Príncipe de Bel) uno de los dioses babilónicos.
Ananías; que significa (Dios es misericordioso o de gracia) por Sadrac;  (mandato)  del dios aka-luna).
             Misael; que significa (¿quién como Dios?),  por Mesac; esto es, (alguien que pertenece a la diosa mesac).
            Azarías; que significa (Dios es ayudador), por Abed-nego (siervo de Nego) un dios caldeo.
            Tales circunstancias, eran más que suficientes, para desmoralizarse y ceder a cualquier de las pretensiones del rey.
            Sin embargo estos jóvenes judíos, determinaron vivir de acuerdo con la ley de Dios, proponiéndose en su corazón, el no contaminarse con la porción de la comida del rey, ni del vino que el bebía.
            No es fácil imaginarse ahora y en tales circunstancias, que pudieran poner condiciones a quienes les tenían cautivos por un rey déspota, de cuya voluntad y palabra dependía la vida o la muerte de cualquier cautivo.
            Mis queridos lectores, la historia nos ha dejado numerosos acontecimientos de cómo en peligrosas circunstancias Dios nos ha sacado de ellas,  al hacer frente con nuestro testimonio y dependencia en él no mancillar nuestra conciencia por sucumbir a cualquier proposición mundana: Y esta es la realidad de Daniel, puso Dios en gracia y buena voluntad con el jefe de los eunucos; y leemos más; Dios les dio conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias; y Daniel tuvo entendimiento en toda visión y sueños.
            II.-  LA TENTACION. Vrs. 5/10
                Santiago en su epístola, cap. 1:14, nos declara como somos tentados, nos dice: que cada uno es tentado, cuando de su propia concupiscencia es atraído y seducido
            Naturalmente que fueron tentados a adoptar las costumbres del país y alcanzar así un gran puesto en el gobierno, tenían a su disposición un brillante porvenir, comida abundante como la del rey; cambio de costumbres, cambio de nombre, lejos de su tierra: ¡Quién lo podía saber o llegar a reconocerlos!  Era una buena oportunidad para ser tentados a ceder a la voluntad real y sacrificar su buena conciencia abandonando la fe en su Dios, sin molestias por parte de sus opresores, al fin y al cabo, podían justificarse: Si su rey Joacim, había sucumbido y su ejemplo fue tan desastroso que, hizo lo malo ante los ojos de su Dios; ¡Por qué ofrecer resistencia alguna.¡
            Tal vez hubiese sido una buena escusa; y no dudo que sea la actitud de algunos que fijándose más en el hombre sumergido en el cambio de los tiempos, olviden su testimonio y su dependencia de Dios nuestro salvador a quien le debemos Lealtad.
            III.-   DANIEL SE PROPUSO.
            El propósito de Daniel nos enseña una buena lección  o ejemplo a imitar, sino a tener en cuenta; porque un creyente sin propósitos, es semejante a un buque sin timón, sin carta marina, sin brújula; expuesto a fluctuar a merced de todo viento de doctrina. Efe.4:14
            En algún sitio leí  ciertas máximas  que se expresaban así: “El incrédulo podrá tener una razón, pero ninguna esperanza para esa razón: El hipócrita podrá tener una esperanza, pero ninguna razón para esa esperanza: El creyente cristiano,  nos ha de enseñar que tiene un propósito o razón para su esperanza, y una esperanza para su propósito o razón. Daniel, se propuso guardar su conciencia limpia respecto a Dios, su verdadera esperanza y razón.
            Este joven, que como hebreo fue educado en los principios de una moralidad muy diferente e infinitamente superior a la de los babilonios; e instruido en una doctrina anti pagana, tenía una conciencia cultivada en el principio del temor a Dios; de ahí su propósito de no someterse a una voluntad contraria a sus propias convicciones, aun cuando el mayor potentado de la tierra lo mandara.
            Fue leal al manifestar sus convicciones y propósito de no contaminarse, con la porción de la comida del rey, ni con el vino que él bebía; pidiendo al jefe, que no se le obligase a contaminarse (Vrs.8)  Queridos hermanos; en los tiempos en que vivimos, se necesitan creyentes, jóvenes, líderes y maestros, que sepan salvaguardar, los principios de una moral y ética que recibimos de nuestros pastores, los cuales nos hablaron de la palabra de Dios, en circunstancias muy adversas, sin fluctuar de sus convicciones reales.
            Acordaos de vuestros pastores, que os hablaron la palabra de Dios; considerad cual haya sido el resultado de su conducta, e imitad su fe. Jesucristo es el mismo ayer, y hoy, y por los siglos. Hb.13:7/8
            IV.-  EL PREMIO A LA LEALTAD
            Jamás podremos comprender la forma y manera del proceder de Dios con todos los hombres, máxime en un mundo gentil que parecía triunfar sobre Dios y su pueblo cautivo; es cierto que fue un periodo crítico en la historia de Israel, pero también fue una época para que el Dios de Israel efectuara maravillas a favor de sus hijos: Así leemos que “Dios puso a Daniel en gracia y buena voluntad con sus superiores; lo cual redundo en conocimiento e inteligencia en todas las letras y ciencias.”
            La prueba de la fe y lealtad fue un premio moral sobre la voluntad del rey que cedió a su ruego. Fue un premio físico pues recibieron un rostro mejor y más robusto que el de los otros muchachos. Fue un premio intelectual, al alcanzar entendimiento e inteligencia, diez veces mejores que todos los magos. Fue un premio espiritual, porque Dios le dio entendimiento en toda visión y sueños.
            Hermanos y amigos, no cabe duda, que el secreto de la victoria o premio de estos jóvenes, estaba y radicaba en su fe, confianza y esperanza en el Dios vivo, siendo leales a la conciencia y apegados a los principios de la palabra que conocían; Daniel y sus compañeros, son un ejemplo vivo de la conservación de esos principios.
Nadie de nosotros, en semejantes circunstancias, y en estos tiempos en que vivimos, nos hubiéramos atrevido a hacer la prueba de fe, como ellos la hicieron.  (Vrs.12/13)

            Mantengamos firme, sin fluctuar, la profesión de nuestra fe, (esperanza) porque fiel es el que prometió. Hb.10:23

                                                                      V. Ibáñez       
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