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miércoles, 9 de mayo de 2012

AGUARDANDO ESPERANZADOS

Lectura. Tito, 2:11 al 15
“Porque la gracia de Dios se ha manifestado para salvación a todos los hombres, enseñándonos que renunciando a la impiedad y a los deseos mundanos, vivamos en este siglo sobria, justa y piadosamente, aguardando la esperanza bienaventurada y la manifestación gloriosa de nuestro gran Dios y salvador Jesucristo, quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras,…”

           La porción que hemos leído, trata de poner delante de nosotros la importancia de la esperanza; esperanza que según el apóstol Pablo debemos esperar esperanzados; (este versículo se traduce también así: “Esperando aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa – ( o en gloria) – del gran Dios y Salvador Jesucristo”.
           En todos los textos de la Sagrada Escritura en que se menciona la palabra “esperanza”, lo hace refiriéndose a bendiciones futuras que nos aguardan a los creyentes y a un constante exhortar para que abunde en nosotros la esperanza, puesto que por ella ejercitamos nuestra fe. (Rom.15:13 – Col. 1:23 – Rom.4:18)
           Así pues, esta esperanza considerada por el apóstol de bienaventurada, dichosa, ha de ser para el creyente de un regocijo interior, de un estado de feliz expectativa – amén de las circunstancias externas que puedan rodearle, nunca comparables con la “Gloria venidera que en nosotros ha de ser manifestada” (Rom.8:18/19)
            La lectura de estos versículos en Tito, pone delante de nosotros, tres puntos de consideración encerrados en estas palabras.

           La manifestación de la Gracia de Dios
           La manifestación de la esperanza bienaventurada
          La manifestación Gloriosa – o en Gloria – del gran Dios y    Salvador Jesucristo.

            I.- La manifestación de la Gracia de Dios. Vrs.11.

           El apóstol Pablo en este vers. 11, remarca enfáticamente que, la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres – Ya se manifestó – hecho real; mientras que la manifestación de la esperanza bienaventurada y la manifestación en gloria del gran Dios y Salvación Jesucristo se manifestará – algo por venir – entre tanto la gracia de Dios, ya manifestada, nos disciplina y nos prepara para saber vivir esperando (aguardando) esperanzados.   
           Ahora Pablo afirma que la gracia de Dios “se manifestó” señala la realidad como un hecho histórico acontecido trayendo salvación. Ya sabemos que la gracia divina es el favor de Dios, es el impulso de su amor hacia el hombre que nada ha merecido; pero la gracia divina es mucho más que una mera benignidad. La gracia es aquí, una persona; como en Juan 1:14, es la palabra hecha carne, una persona llena de gracia y de verdad.
           La manifestación de la gracia comenzó con el hecho histórico de la encarnación de Cristo, incluyendo su vida, su pasión, muerte y resurrección.
            Lo que da a la gracia este valor, es que   el Dios Salvador en la persona de Cristo ha aparecido en la historia del hombre, para aportarle ó traerle la salvación; este es el valor de la gracia manifestada que viene de Dios, es su DON. (Jn.3:16 – Ef.3:7/8 )
           Pablo remarca el carácter absoluto al decirnos que esta gracia “trae” – salvación , algo actual inmutable, esto es, que no puede revocarse y que ha aparecido a todos los hombres indicándonos así la dimensión Universal en donde nadie queda excluido. Todo aquel que en él cree, no se pierda, más tenga vida eterna. (Jn.3:16 –Hbr.7:25)
            Para nosotros creyentes en esa obra de gracia, la salvación no es solamente el perdón de los pecados que hayamos cometido; - diré, que la inmensa mayoría de creyentes anuncian y se quedan parados en esta sola verdad y pasan su vida sin haber conocido las inmensas verdades y realidades que esa gracia salvadora nos ha proporcionado.-
            Estas verdades consisten, entre otras, de la liberación del pecado, Rom.6:18, de su ley y de la muerte, Rom.8:2; es la liberación de la raíz que hay en nosotros, la carne –el cuerpo de pecado – el viejo hombre con todos sus malos frutos. Rom.6:6. Pero hay más, esta liberación del pecado en sus consecuencias, pasadas, presentes y futuras, es sin duda transformada en frutos de santidad y en la introducción del creyente en la misma presencia de Dios. Rom.6:22 – Jn.14:2)
            No obstante el apóstol nos declara una nueva faceta de la gracia de Dios, que es la enseñanza. El creyente que se ha beneficiado de la salvación, tiene ahora en la gracia manifestada un maestro que le enseña, le educa y a la vez le capacita, en cuanto al pasado, presente y porvenir. En cuanto al pasado: a renunciar a la impiedad y a los deseos mundanos: En cuanto al presente; a vivir este siglo (o tiempo) templada, justa y piamente. Y en cuanto al porvenir; a esperar aquella esperanza bienaventurada, y la manifestación gloriosa o (en gloria) de nuestro gran Dios y Salvador Jesucristo.
        No cabe duda que el versículo 12 es un compendio de instrucciones que deben caracterizas la vida práctica de todos y cada uno de los creyentes, y que Pablo ha venido exhortando en los versículos anteriores de este cap.2, al conjunto de creyentes compuestos por los hombres y mujeres ancianos y los hombres y mujeres jóvenes; se extendía a todos, no importa su situación social, mancebos y esclavos, puesto que a todos alcanzó la salvación.
          “ Enseñándonos,” esta palabra tiene un gran significado en cuanto a su objetivo propuesto bien clarificado en los conceptos, renunciando y vivamos, así pues, podemos decir que tiene la fuerza de instruirnos y disciplinarnos en el carácter y en la conducta en cuanto a nosotros mismos, nuestro prójimo y hacia Dios, toda vez que, el propósito de este proceso educativo como resumen de las demandas éticas en la vida cotidiana de los creyentes nos lleva a lo que ha de ser el objeto real de nuestra verdadera posición o situación aquí, ahora y siempre, “ esperando aquella esperanza bienaventurada.”
             II.- La manifestación de la esperanza bienaventurada. – vrs.13
            La iglesia primitiva pensaba muchísimo más en la venida de Jesucristo que en su muerte; el mismo Señor en la institución de la cena o partimiento del pan dijo: “No beberé más del fruto de la vid hasta que el reino de Dios venga” Lc.22:18 y el mismo apóstol Pablo dejo dicho “todas las veces…. la muerte del Señor anunciáis hasta que venga” 1ª. Cor.11:26
             Para ellos, - la esperanza bienaventurada – no era tanto un tiempo de descanso de los padecimientos como prueba actual, nada comparable con la gloria venidera, sino más bien el ser arrebatados en el aire para ir al encuentro del Señor.
            Esta es la verdadera "esperanza" a la que se refiere aquí el apóstol, ya que existe una diferencia substancial entre la presencia y la aparición de nuestro Señor Jesucristo: La primera se refiere a su venida por sus santos (Arrebatamiento ó Parousia) para recibir al Señor en el aire, (en las nubes) y la segunda con sus santos en  una aparición personal y visible, (Revelación ó Epifanía) exactamente igual como en su nacimiento, que será la manifestación gloriosa o en gloria del gran Dios y Salvador Jesucristo, vrs.13, “cuando todo ojo le vera y los que le crucificaron” (apc.1:7)
            Sin duda alguna Pablo remarca que es una esperanza bienaventurada, porque será un acontecimiento que ha de eclipsar a cualquier otro y al que la iglesia debe esperar y anhelar ardientemente, diciéndonos: “Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. Luego nosotros los que vivimos los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. Por lo tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”
            Nos preguntamos a nosotros mismos, ¿Cómo pues vivimos una doctrina tan consoladora y llena de estimulo?. La gracia nos enseña a renunciar, a vivir y a esperar; ¿ es así como vivimos?.
           ¿Quién no ha oído en algún entierro decir a alguien?, “Dios le tenga en su gloria y que nos aguarde o espere por muchos años; ¿es esto vivir esperanzados?. – Alguien escribió estas palabras, – “ demasiado baja edifica su casa, quién la edifica debajo de las estrellas”
            A pesar que es una de las doctrinas de suma preeminencia en las Escrituras, me temo que no ha arraigado lo suficiente en nuestro corazón. Se dice, que de cada 30 versículos de la Biblia uno menciona esta doctrina. Por cada vez que se menciona la primera venida, se menciona ocho veces la segunda. En 216 capítulos se hace referencia a ella 318 veces, a ella se le han dedicado libros casi íntegros, como 1ª y 2ª de Tesalonicenses y capítulos enteros como Mateo 24, Marcos 13, Lucas 21, por ejemplo.
             Es el tema de los profetas del Antiguo Testamento, aunque a veces mezclen las dos venidas naturalmente, pero la doctrina esta allí. – 1ª Pdr.1:10/11 “Los profetas que profetizaron de la gracia destinada a vosotros, inquirieron y diligentemente indagaron acerca de esta salvación, escudriñando qué persona y qué tiempo indicaba el Espíritu de Cristo que estaba en ellos, el cual anunciaba de antemano los sufrimientos de Cristo, y las glorias que vendrán tras ellos” Y en cuanto a esta primera parte de la manifestación de la esperanza bienaventurada, esto es, el arrebatamiento, el día y la hora nadie lo sabe, (Marc. 13:32 pero quisiera afirmar sin duda alguna, que no hay nada que impida este acontecimiento, es decir, la presencia en las nubes de nuestro Señor y Salvador Jesucristo para tomar a su propio pueblo así mismo.
          La manifestación gloriosa o en gloria, es decir, la revelación –aparición- ó Epifanía (personal y visible) tendrá lugar en otro tiempo más lejano. Ahora estamos expectantes para ver brillar en el firmamento –pronto- la Estrella de la mañana; después saldrá el sol de justicia que eclipsará con su gloria la gloria del sol que ahora nos alumbra.
         III.- La manifestación gloriosa ó en gloria del gran Dios y Salvador Jesucristo. Vrs. 13

         Pablo está pensando en el retorno del Señor en gloria, en una presencia física cuya gloria no fue reconocida ni tenida en cuenta por el Mundo, y nos dice en el vrs. 11, que su primera venida ( personal y visible) fue en gracia; aquí en la futura manifestación lo será en gloria; y el Mundo lo lamentara y se herirá el pecho cuando le vea venir en las nubes del cielo, léase, Apc.1:7 - Dan.7:13/14, con sus santos, porque si cuando vino en Gracia, fue para bendición y salvación, ahora será para juicio sin misericordia.
            En su primer advenimiento las pretensiones de Cristo en cuanto a su Deidad, fueron rechazadas por sus enemigos y fueron la causa de su condenación; pero sus pretensiones serán vindicadas cuando él vuelva en plena gloria con sus santos aquí en la tierra, aquel día se manifestará en gloria habiendo consumado nuestra eterna redención.
             Pablo vincula esta afirmación de su fe en la segunda venida, con la obra redentora de Cristo; el cual se dio a sí mismo por nosotros. Vrs.14 ¡ He aquí donde le ha conducido su amor.¡ No solamente es verdad que Dios ha dado a su Hijo unigénito y le ha entregado por todos nosotros, sino que él mismo Señor Jesús, se ha dado íntegramente por todos nosotros, y el propósito de esa entrega, es redimirnos de toda iniquidad, resultando que nos ha adquirido para siempre por la redención de nuestros pecados.
           ¿Tenemos suficiente conciencia de que la finalidad de Cristo al morir para expiar nuestros pecados, fue para separarnos de toda iniquidad, debiendo realizar nosotros este propósito en toda nuestra conducta.? El quiere un pueblo para sí, purificado, limpio y celoso de buenas obras, o de buen obrar.    Esto habla y exhorta                   
                                                                              V.Ibáñez

¿ Quisieras, buen hermano, que El viniera hoy. ?
¿ Puedes decir con gozo ¡Sí..! que aguardando estoy?
¡ Feliz, y bien dichoso el que le espera hoy. ¡

martes, 29 de marzo de 2011

¿QUÉ ES EL HOMBRE?

He aquí una pregunta que encierra sus connotaciones, porque si nos referimos a nosotros, es con seguridad que no llegamos a un acierto de tal cual somos.
Ahora bien, sí esta pregunta la formulamos a nuestro prójimo, con el objeto de que él nos dé una clara definición de quien somos, hallaremos sin duda alguna, distintas y posiblemente dispares concepciones.
Así pues, la incertidumbre siempre está ahí; es como si lleváramos una de esas mascaras y disfraces de carnaval y sigamos formulando a los amigos y conocidos la pregunta;
¿Quién soy? ¿Me conoces? Y es que el hombre o mujer, es tan complejo que no se conoce a sí mismo y no sabe quién es; y si cree conocerse, sin duda tendrá un falso concepto de sí mismo, a la luz del concepto de los demás.

¿QUIERES SABER QUIEN ERES TÚ?

¡Mi buen amigo! ¿Quieres saber que es el hombre, quieres saber quién eres tú?
Pues bien, en principio te diré, que somos un compuesto de cuerpo y alma, como quien dice, de arcilla y de luz, de materia y espíritu, que viene a ser algo así; como de bestia y de ángel.
Unos ven en nosotros, nada más que la bestia; por eso nos comparan con el chimpancé, pero créeme a mí, es decir; al libro más antiguo más autentico y mejor informado del mundo, porque está escrito por el mismo Dios y ese libro, es la Biblia; en él se nos revela el origen del hombre al decirnos así:
“Entonces Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente.” (Gen.2:7)

¿Hay alguien en el mundo que te explique más dignamente, mejor y más claramente tu origen que este libro divino? De cierto que no.
Así pues, ya sabes que el hombre, es decir tu y yo, tenemos una parte, en verdad, que viene de la tierra; pero de la tierra amasada por la mismas manos de Dios, creador nuestro; que santifican todo cuanto tocan, y la otra parte, del espíritu de vida, que en la frase de la Biblia, viene a ser, como el soplo del pecho del mismo Dios.

Esa alma o soplo de vida de Dios, que todo lo analiza, que es verdadera chispa creadora que viene a sorprender los grandes secretos de la naturaleza creada; que resiste a todos los climas, baja con sus escafandras a las profundidades del mar, recorre la tierra con sus automóviles y locomotoras vertiginosas, escala los montes, se eleva por los aires, más altanero que las propias águilas, cruza los cielos con sus aviones y cohetes, conquista la luna; y con todo, la verdadera grandeza del hombre, por el cual gloriarse en Dios de ser el rey de la creación, está en su alma.

Por todo lo expuesto, mi querido amigo, no nos debemos engañar; que al oír decir en serio que el hombre es el rey de la creación, no habrás podido por menos que objetar algún reparo; máxime cuando su majestad el hombre, se ve a diario privado de los más elementales derechos humanos, sufriendo: discriminaciones, ambiciones políticas, persecuciones religiosas y de raza, envidias, mentiras, hipocresías y un sinfín de adjetivos – calificativos, que anulan por completo en todo la luz, resaltando solamente el barro.

UN DESHEREDADO

Por esta razón, te conviene saber que este rey de la creación (el hombre) tuvo el pobre, una caída tan rémala que a pesar de haberle traído Dios el remedio del cielo, aun no se ha repuesto de tan tremendo porrazo. Y puestos a saber, te conviene saber toda la verdad, toda la historia completa.
Mira querido amigo, el hombre tuvo un día, (en la historia de su existencia,) muy malo allá en el huerto del Edén, pues se atrevió a quebrantar con insolencia, un precepto de su creador. (Gen.2:16/17)
Por lo que leemos en la Biblia, los arboles, las plantas, los animales de toda especie, los cielos, los cuerpos celestes y toda la creación, obedecieron y obedecen las leyes de su creador: El hombre el rey de la creación, hizo mal uso de su albedrio y desobedeció a Dios su creador; y como consecuencia de aquella transgresión, quedo muy desequilibrado; al pecar, esto es, transgredir el mandato de Dios, perdió todo ese patrimonio con que Dios le dotó.
Y como del árbol caído, de él todos hacen leña, hicieron presa en él, toda clase de lacras morales y corporales, sufriendo enfermedades, el miedo, la vejez y la muerte, como herencia perpetua.
Así que el pomposo rey de la creación, vino a ser un rey de carnaval, disfrazado con hojas de higuera hasta el día de hoy: De ahí, que cunda tan terrible desconcierto, de tal modo, que el hombre dude de sí mismo; pues al no ver en otros ni en sí mismo esa parte de luz, se pregunte: ¿Quién soy?
Las consecuencias de esa caída fueron tremendas, el apóstol Pablo dice, que a causa de esa “desobediencia (de un hombre) los muchos fueron constituidos pecadores, (Rom.5:19) y nos declara que el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombre por cuanto todos pecaron. (Rom.5:12)

UN REHABILITADO

Querido amigo, ¿no te parece muy digno de lastima, que un ser como tú, tan espléndidamente dotado por su creador, haya venido a menos? Pues tan digno de lástima como te parece a ti y a mí, le pareció a Dios nuestro creador: ¡Y aquí ¡ es donde yo quiero hacerte entender, que Dios manifiesta su amor y disposición misericordiosa para con todos nosotros, porque aun estando muertos a causa de nuestro pecado, se apiado de nuestra miseria y condición, y tomo la iniciativa para nuestra rehabilitación; de tal forma y manera que se encarno en el seno de la bienaventurada virgen María, tomando forma de hombre y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz, (Fil.2:8) de ahí que el apóstol concluya en el versículo de Rom.5:19 diciendo : así también por la obediencia de uno, (Cristo) los muchos serán constituidos justos

Vemos que la reparación fue como suya, gratuita, completa y superabundante; porque siendo el pecado –la falta o transgresión,- un mal infinito, por atentar contra la infinita soberanía de Dios, y siendo el hombre el deudor de tan grande satisfacción; era imposible hallar a alguien sin pecado, que fuese a la vez humano para pagar por el hombre y divino para satisfacer las exigencias de la justicia de Dios.
Y en este conflicto, resuelve Dios hacerse hombre en la persona de Cristo Jesús, participando de nuestra carne y sangre, a fin de destruir por medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte, esto es, al diablo (Hbr.2:14/15)
Dios quiere rehabilitarnos y devolvernos la dignidad con la cual fuimos creados, y de hecho, ha realizado una gran obra de reconciliación, ofreciéndonosla en la persona de Cristo Jesús, y por medio de él reconciliar consigo todas las cosas, así las que están en la tierra como las que están en los cielos, haciendo la paz mediante la sangre de su cruz. (Col.1:20)

Todos cuantos se acogen y hacen suya esta oferta de paz de parte de Dios mismo, esto es, todos cuantos le reciben y creen en su nombre, les da la potestad de ser hijos de Dios (Jn.1:12) He aquí la sorprendente solución del tremendo problema o conflicto, en cuyo desenlace campean esplendorosas la sabiduría de Dios, de tal forma y manera, que el hombre sale tan beneficiado, que resulta ser más rico por la redención de Cristo Jesús, que pobre por la tremenda caída. ¡Antes criaturas de Dios, ahora hijos de Dios!

Querido amigo, concluyo diciéndote, que efectivamente eres – somos un compuesto de barro y luz, y que a causa de nuestro propio pecado, lamentablemente solo se nos ve el barro. Quiera Dios, alumbrar los ojos de vuestro entendimiento, para sepáis cual es la esperanza a que él os ha llamado y cuales las riquezas de la gloria de su herencia en los santos, y cual la supereminente grandeza de su poder para con nosotros los que creemos. (Ef.1:18/19)

Y antes que la cadena de plata se quiebre, y se rompa el cuenco de oro, y el cántaro se quiebre junto a la fuente, y la rueda sea rota sobre el pozo; y al polvo vuelva a la tierra, como era, y el espíritu vuelva a Dios que lo dio (Ecl.12:6/7) Te invito a que tomes una buena decisión para tu vida.

V.Ibáñez
¿CERCA DEL REINO DE DIOS?
Lectura, Marcos. 12:28/34
Texto: 12:34
“No estás lejos del reino de Dios “

Para situarnos frente a este acontecimiento, debemos leer en este mismo evangelio el Cap. 11, y constataremos que después de la entrada triunfal de nuestro Señor Jesucristo en Jerusalén, fue el último día que estuvo en el templo, justamente tres días de su pasión y muerte en la cruz.
Esta última estancia en el templo, fue aprovechada por los líderes religiosos y políticos de una manera organizada, para desacreditar su influencia y autoridad; porque todo el pueblo estaba maravillado de la doctrina del Señor Jesús.
Lo primero que trataban era cuestionar su autoridad, por lo que había hecho en el templo trastornando las mesas de los que vendían y compraban, no consintiendo que nadie atravesare por el templo con fardos de mercancías; y por enseñar allí.
Posiblemente aquellos líderes religiosos tuvieran alguna legitimidad o derecho para preguntarle: ¿con que autoridad haces estas cosas, y quien te dio autoridad para hacer estas cosas? (cap.11:28) Pues si Jesús no era reconocido como Rabí, ni rango religioso alguno; la respuesta era un tanto dificultosa para aquellos que no veían en él, al Mesías de Israel.
La única autoridad humana que pudieran ver en él, provenía de Juan el Bautista, quien le identificó en su bautismo como el Mesías; por esta misma razón el Señor les contesto formulándoles la siguiente pregunta: os diré con qué autoridad hago estas cosas. El bautismo de Juan, ¿era del cielo, o de los hombres.? Hubo entre ellos no poca discusión, porque si decían del cielo, dirá ¿ por qué pues, no le creísteis? ¿Y si decimos, de los hombres… ? (cap.11:27/33) Pero temían al pueblo, por cuanto todos tenían a Juan como un verdadero profeta. Esta sin duda fue la mejor respuesta que se merecían aquellos religiosos.
No obstante en este capitulo12, siguen tratando de desacreditarle formulándole una serie de preguntas mal intencionadas, con el objeto de sorprenderle o entramparle, sobre; el tributo o no a Cesar, sobre la resurrección y sobre cual es el mandamiento mayor.
El Señor aprovecho aquellas preguntas para enseñarles públicamente, la base fundamental de su doctrina, a la par que denunciaba y condenaba a aquellos dirigentes religiosos, con toda franqueza y contundencia, de errar en sus juicios por ignorar las Sagradas Escrituras y el poder de Dios.

I.- LA PREGUNTA DEL ESCRIBA
La lectura de los versículos, 28/34 del cap. 12, que me sirve de texto base, corresponde a la última de la serie de preguntas que efectuaron aquellos religiosos. Aquí, uno de los Escribas, interprete de la ley, y a juzgar por el mismo relato en Mt. 22:35, se acercó al Señor con ánimo de tentarle, como habían hecho los Fariseos, Saduceos y Herodianos.
Por lo que se desprende de su acertado comentario a la respuesta del Señor Jesús, comprendemos le sorprendiera la respuesta citada de las Escrituras, las cuales el no ignoraba, puesto que repite con verdadera aprobación y énfasis, la unidad de la divinidad y se sincera declarando que, amar a Dios y a nuestro prójimo, más es que todos los sacrificios, pues de ellos depende toda la ley. Mt.22:29
Esta superioridad que manifestaba un espíritu recto sobre los servicios exteriores de la ley, fue poco entendida por los judíos de aquellos tiempos, todo y haber sido enseñados por los profetas. (1ª. Sam. 15:22 – Isa. 1:11/18 – Miq.6:6/8 – Sal. 40:6/8 – Ose.6:6) Y sigue siendo muy poco comprendida por el hombre religioso de hoy, a pesar se enseñarlo el propio Señor en su evangelio.
La sinceridad, el conocimiento y la honradez, con que el Escriba doctor de la ley contesto ampliamente la respuesta de Jesús, muestra que tenía un discernimiento espiritual y extraordinario de las escrituras.

II.- NO ESTÁS LEJOS DEL REINO DE DIOS
Ante tanta sinceridad y conocimiento expresado por aquel escriba,
el Señor tuvo que contestarle con la misma sinceridad y verdad que le caracterizaban, diciéndole: No estás lejos del reino de Dios. Un poco más y tal vez se hubiera hecho discípulo de Jesús pero lo falto ese poco, estaba cerca pero no dentro, y para la salvación esto es lo que vale. “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí” Jn.14:6
La respuesta del Señor Jesús. Es de suma importancia y de evidente advertencia, aún en nuestro tiempo tan indiferente a lo espiritual y tan practicante de los ritos externos. ¡Como suenan hoy más que nunca las palabras de Jesús cuando dijo: “Este pueblo de labios me honra: mas su corazón está lejos de mí, pues en vano me honran, enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Mt.15:8/9
Cuanta atención debemos manifestar a sus palabras en su evangelio. ¡ Porque si los privilegios de aquellos que escuchaban su palabra
y sus enseñanzas, eran sumamente envidiables y solamente estaban cerca
y no dentro;! ¿ en qué condiciones estamos nosotros, queridos lectores, cuando hoy día tenemos mayores privilegios que ellos ,? Puesto que disponemos de un mensaje completo por su evangelio, Cristo crucificado por nuestros pecados y resucitado para justificar la veracidad de todo cuanto dijo e hizo. “Dios envió a su Hijo, nacido de mujer y nacido bajo la ley, para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” Gal.4:4/5

III.- HAY MUCHAS PERSONAS QUE ESTÁN CERCA
Mi querido amigo, un hombre o mujer, pueden tener una considerable noción o formación religiosa heredada por una conducta intachable de sus padres y por las tradiciones y costumbre religiosas de su pueblo o nación, exactamente como este escriba doctor de la ley; pero el Señor es el que dice que está cerca, pero no dentro. Es posible que se tenga una moralidad elogiable y convicciones muy fuertes a cerca de Satanás, del pecado y del peligro de la muerte eterna. Todas estas condiciones, nos acercan al reino, pero no nos entran. Puede ser que sepamos todo con respecto a la vida, pasión y muerte en Cruz de nuestro Señor Jesucristo, que seamos capaces de recitar de memoria pasajes como el del hijo prodigo, de las bodas de cana, de Pilato, de Judas y hasta pronunciar correctamente las siete palabras pronunciadas por Cristo en la Cruz del Calvario; pero esto no es suficiente para entrar, sino para estar cerca
Los relatos históricos que encontramos en las sagradas Escrituras, nos muestran circunstancias de personas que estaban cerca pero no dentro. Los constructores y convecinos del Arca de Noé, habían podido describir muy bien con todo detalle la construcción del Arca, estuvieron muy cerca pero no dentro y perecieron lo mismo que cualquier otro que estuviera lejos. Judas fue llamado por el Señor Jesús, fue su discípulo, sin embargo por último se perdió, estuvo cerca, pero no quiso entrar. Herodes tenia respeto a la palabra de Juan el Bautista, y oyéndole hacia muchas cosas y le oía de buena gana, pero no queriendo abandonar el pecado de amancebamiento en que vivió con la mujer de su hermano, pereció esclavo del vicio. El la Cruz junto a Jesús, habían dos ladrones tan cerca del salvador, pero uno se perdió allí, menospreciando la sangre del Cristo. El rey Agripa, ( Hch. 26:28) ante la vehemencia de la palabra predicada por el Apóstol Pablo, dijo “Por poco me persuades a ser cristiano;” le falto un poco, pero no entro.
Mis queridos amigos, nuestro Señor Jesucristo ha venido a este mundo, para revelarnos el amor de Dios, hacia su criatura perdida a causa de nuestros pecados; nos ha mostrado su gracia infinita y ahora ya “conocéis la gracia de nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo pobre, siendo rico, para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos.” (2ª.Cor.8:9) El quiere que confiemos en él, como nuestro salvador, puesto que él tomo nuestro lugar en la cruz y debemos aceptarlo por fe; cualquier otra confianza, sea penitencias, sacrificios u ofrendas, no nos harán entrar, antes todo lo contrario, quedaremos como el escriba cerca no dentro. “Sacrificios y ofrendas no quisiste..Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad” Hb.10:5/7
Cristo se entrego voluntariamente a la muerte de cruz en sustitución por cada uno de nosotros, resucito y ascendió a los cielos de donde vino; y nos dejo dicho: En la casa de mi Padre muchas moradas hay;….voy, pues, a preparar lugar para vosotros.” Jn.14:2 Así que amigos, podemos decir que el cielo lo tenemos delante de nosotros y Cristo es la puerta, entra por fe y acéptale como al único salvador de tu alma. “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” ( 1ª. Cor.3:1.)

V. Ibáñez

¡ Tan cerca del reino! ¿Por qué no entrarás?
¡ Tan cerca! Pues pasa hoy mismo el umbral
La voz de “ mañana” es la voz de Satán
¡Tan cerca! Y tal vez nunca llegues a entrar

( Estrofa de un Cantico de Don Enrique Turrall)

viernes, 11 de junio de 2010

Gloria a Dios y Paz para los Hombres

“GLORIA A DIOS Y PAZ PARA LOS HOMBRES”
Texto. Lucas. 2:14
Lectura. Lucas. Cap.2:1/20

En la porción que hemos leído en el evangelio de San Lucas; esta relatada la historia del nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo.
Todo lo humano que en ella se relata, es sencillo y humilde; en ella vemos a un sencillo artesano que con su mujer María, suben desde Nazaret en Galilea a Belén en Judea, pobres ciudades, para cumplir un requisito legal de empadronamiento.

Un pobrísimo lugar que sirve de albergue a pobres viandantes y al ganado.
Un niño envuelto en unos pobres pañales y acostado en un pesebre; porque no había lugar para ellos en el mesón.
Unos sencillos pastores que narran ingenuamente, todo aquello que han visto y oído.
Solo hay grande en esta narración y aun pasa en la soledad de un campo y en las vigilias de la noche; la parte en que interviene sobrenaturalmente el cielo.
Un ángel del Señor y la gloria del señor que les rodeó de resplandor, y les aterra.
El anuncio de una grande alegría para todo el mundo. La descripción del recién nacido: es el Salvador del Mundo, el Cristo, el Señor.
Y luego el estallido de las voces de las huestes celestiales, que alaban a Dios y decían:
¡ Gloria a Dios en las alturas, y en la tierra paz, buena voluntad para con los hombres. !
Este cántico, es la nota culminante de la aparición a los pastores; es una sublime doxología con que los espíritus celestiales dan gloria a Dios, por este niño que acaba de nacer; porque todavía los hombres no conocían, ( y me temo que muchos no conocen aun) el inefable misterio que acaba de realizarse.
Y en el voy a fijar mi reflexión, como síntesis de los hechos y del misterio que se encierra en el nacimiento de Nuestro Señor Jesucristo .
Toda la economía de la Redención del hombre, gira alrededor de estas dos grandes ideas que el Apóstol San Pedro señala en su epístola: “ Que en todo sea glorificado Dios por Jesucristo” (1ª. Pdr. 4:11 y de esta otra profusamente repetida en el evangelio, y que por vez primera Jesucristo la pronunció, consumado que hubo la obra de la Redención: “ Paz a vosotros” (Jn.20:21)
I.- GLORIA Y PAZ

Y antes de hablar de esta Gloria a Dios y de esta Paz a los hombres, que proclamaron los ángeles en los campos de Belén; permitidme hacer de este himno angélico, el tema para la exposición del evangelio, sobre el nacimiento de nuestro Señor Jesucristo.
Porque es en esta noche cuando se reanudad las relaciones entre el cielo y la tierra; interrumpidas desde el principio del mundo. Aquí se han abrazado y los hombres en este niño que nace y que es nada menos, el Dios hombre.
De aquí la Gloria a Dios, puesto que de esta bendita unión – consanguínea – saldrá la fuerza que ha de transformar espiritualmente en los años venideros a muchos hombre y mujeres.
Conscientes de esta realidad, nosotros también, juntamente con los ángeles del Señor y con los santos redimidos en veinte siglos de testimonio, formemos coro, demostrando que encierra una gran verdad el cántico de aquella noche; es decir, que el nacimiento de Jesucristo es gloria para Dios y Paz para los hombres.

II. - ES GLORIA PARA DIOS

Y aquí tenéis la razón fundamental de lo glorioso que es para Dios en nacimiento de su Hijo.
Dios había coronado al hombre de gloria y honor; la luz de Dios, su creador, brillaba sobre esta obra de sus manos, pero el hombre se afeó así mismo, borrando la imagen que Dios había impreso de sí mismo en él.
Se equiparó, dice el Salmista a los irracionales y se hizo semejante a ellos. (Salmo. 49:12/13 -20)
Pero hoy, baja Dios a la tierra, viene a rectificar lo torcido, a reformar lo deforme, a disipar las tinieblas con su luz, a rehacer, - en una palabra – la obra gloriosa que el hombre había deshecho obedeciendo al Diablo.
Y lo primero que hace Dios en esta historia, es cumplir su palabra: Siglos tras siglos, había Dios estando anunciando por sus profetas, el hecho del nacimiento de su Hijo. Y es que el nacimiento del Señor, es un acto que ilumina las profecías, con la luz de la sabiduría y misericordia de Dios.
Una virgen dará a luz un hijo, había dicho el profeta Isaías 7:14 y llamará su nombre Emanuel (esto es Dios con nosotros.)el hombre representativo, porque desde
Y el evangelio de San Lucas dice: “
María dio a luz a su hijo primogénito y le envolvió en pañales.” Y el ángel dice a los pastores: “Hoy os ha nacido un Salvador que es Cristo el Señor. “ Y nace en Belén de Judá (Judea), como había profetizado el profeta Miqueas. 5:2
Como no cantar ¡Gloria a Dios.! Si el mundo ha visto la sabiduría, la providencia, el amor y el poder de Dios, manifestarse en el esplendido cumplimiento de su palabra. Pero la gloria máxima, se la da a Dios, este niño que acaba de nacer. ¡Nos ha nacido el hombre, ! Podemos gritar alborozados; sí el hombre representativo, porque desde Adán prevaricador, no había hombre en la tierra que diera Gloria a Dios: Concebidos todos en pecado y alejados de los caminos de Dios, apenas si de la humanidad subía a Dios un acto vital digno de El.
“ Dios miro desde los cielos por ver si había alguno que buscase a Dios y no lo hubo, ni siquiera uno” (Salmo.53:1/4)
Hoy sí, nos ha nacido el hombre, ya hay en la tierra una carne inmaculada que de Gloria a Dios, un pensamiento adherido a El para hacer su voluntad. Es el postrer Adán, por cuya vida trae vida a todos . Una carne que, como la de todos los bebes, huele a pan tierno, pero que este. A diferencia de los demás, ha de ser partido por todos nosotros.
Sí, Gloria a Dios en las alturas, entonan los ángeles, ellos dicen, lo que este niño recién nacido no puede decir, pero lo dirá pocas horas antes de su sacrificio en la Cruz.
“Yo te he glorificado en la tierra, he acabado la obra que me diste que hiciera. “ /Jn.17:4)
Cristo es el sumo sacerdote que oficiara a Dios, ofreciéndole su propio cuerpo, en propiciación por nuestros pecados, cual cordero sin mancha ni contaminación, allí en el altar de la Cruz, para quitar el pecado y darnos vida eterna.
La glorificación de Dios, es deber fundamental del hombre, glorifica tú a Dios, entregándole tu corazón y tu alma y acéptale como a tu único salvador personal y habrá gloria en el cielo, por un pecador que se arrepiente : Porque este niño que nace, siendo Dios, se hizo pobre naciendo en un pesebre de madera, y se humillo a si mismo, siendo obediente hasta la muerte, y muerte en cruz de madera; para que nosotros con su pobreza, fuésemos enriquecidos. Fil.2:6/11 - 2 ª Cor.8/9)

III. - ES PAZ PARA LOS HOMBRES

La paz, desterrada del mundo por el pecado de los hombres, ha vuelto a el. La paz anhelo universal de la humanidad puede ser una realidad en vuestras vidas: La paz que fue anunciada por los profetas se ha hecho sobre la tierra, al nacer en ella el príncipe de paz.
“Porque un niño no es nacido, hijo nos es dado, y el principado sobre su hombre; y se llamará su nombre Admirable, Consejero, Dios fuerte, Padre eterno, Príncipe de paz.” (Isaías 9:6/7 Es un don de Dios, que nos ha sido dado, (Hijo nos es dado) .
Cuando el mundo fue creado de la nada por el poder de Dios, todo estaba en paz; el pecado fue causa y la ruina de toda paz, el rompió la armonía con Dios, el puso la discordia en el fondo de la vida humana y trajo la desolación y la muerte.
Y no habrá paz en el mundo mientras no se destruya el pecado, que es la causa primordial, por la que los hombres no viven en buena correspondencia con su creador; porque nadie de una forma u otra, ha dejado de tomar parte en esa guerra moral, que la humanidad tiene enzarzada contra su Dios y creador; sus leyes morales impresas en nuestra conciencia, no han sido tomadas en cuenta, y en ese mismo punto vivo de esta discordia, la gracia de Dios en la persona de su Hijo Cristo-Jesús, se manifiesta a los hombres participando de carne y sangre, ( se hizo consanguíneo) para poder destruir mediante la muerte, al que tenia el imperio de la muerte, a saber, al diablo. (Hbr.2:14) Redimiéndonos y limpiándonos con su sangre de todo pecado y estableciendo la paz en nuestro corazón .
No es solo la presencia en el mundo de Dios hecho carne, la garantía de la paz a los hombres, sino su firme resolución de hacerla efectiva en nuestro corazón, mediante su evangelio;
“ La paz es dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como el mundo la da”. (Jn.14/27)

IV. - DIOS QUIERE HACER EFECTIVA ESTA PAZ

Es difícil para los hombres establecer la paz, aun existiendo el querer por ambas partes, pues siempre hay ofensas y daños que reparar, garantías que establecer, reconstruir lo destruido; tal sin duda es la condición del hombre en relación con Dios.
Pero Dios, es que propone la paz y tomo toda suerte de iniciativas para hacerla efectiva en nuestras vidas, y lo primero que hace es, enviar a su Hijo en propiciación por nuestros pecados. (1ª. Jn.2:4-10) De esta forma, restablece el orden y la armonía rotas a causa de nuestras ofensas, pasándolas por alto; (Ro.3:23/25) proporcionándonos unas garantías anti acusatorias basadas en la indisolubilidad del amor de Cristo. (Ro.8:31/34)
Reconstruye lo que en realidad habíamos destruido en nuestra vida, haciéndonos nuevas criaturas, desechando las cosas viejas y estableciendo otras nuevas, según el puro afecto de su voluntad , para adoptarnos como hijos. (2ª. Cort.5:17 y Ef.1:5 y 2:1/5)
Nos devuelve la felicidad , la paz, el bienestar por Cristo y en Cristo, pues siendo enemigos ha establecido las bases de nuestra reconciliación en su cuerpo de carne. Col. 1:12/14 y 20/23) Esta voluntad de hacer efectiva esta paz en nuestro corazón, este armisticio, es válido hoy y por los siglos, por cuanto esta rubricado con la misma sangre, de aquel que dijo
“ Paz a vosotros “ (Hbr.9:14/16)
Este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor:
Pondré mis leyes en sus corazones, y en sus mentes las escribiré, añade: Y nunca más me acordaré de sus pecados y transgresiones. Pues donde hay remisión de éstos, no hay más ofrenda por el pecado” ( Hbr.10:16/18)

V. Ibáñez

domingo, 25 de abril de 2010

Comentarios Sencillos Sobre Job.9: 2/4


2.- ¿ Y cómo se justificará el hombre con Dios. ?
3.- Si quiere contender con él, no le podrá responder
a una cosa entre mil.
4.- El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas;
¿Quién se endureció contra él, y le fue bien?

Job, reconoce la magnificencia de Dios y su justicia y admite que, Dios esta por encima de todo razonamiento que el hombre pueda hacerse, con respecto a su comportamiento y proceder en esta vida, y dice mas;
“quien quiera pleitear con él, no le podrá responder a una sola palabra entre mil: El es sabio de corazón, y poderoso en fuerzas; ¿Quién se endureció contra él, y le fue bien.? ”
Tales reflexiones, le incitan a lanzar de la más profunda de las impotencias, la pregunta mas importante de todos los siglos, que haya podido formularse la conciencia humana.
“ ¿Y cómo se justificará el hombre con Dios.” ?
La raza humana consciente de Dios y del pecado, doblada bajo el peso de la culpa, ha luchado sin éxito para hallar la respuesta: En todas las páginas de la historia de la religión hallamos, desde el mismo principio, sacrificios y mortificaciones como medio de quitar el pecado y la culpa reconocida por la conciencia. Pero todo en vano, el abismo existente entre un Dios Santo y el hombre pecador, no se salvó; el hombre no podía por sí mismo hallar el camino de su justificación.
Procuraba y procura mejorarse, y hacer buenas obras, pero todo inútilmente. Job confeso el fracaso de tales esfuerzos, diciendo:
“Yo soy impío: ¿ Para qué trabajaré en vano? Aunque me lave con aguas de nieve, y limpie mis manos con la limpieza misma, aún me hundirás en el hoyo, y mis propios vestidos me abominarán. Porque no es hombre como yo, para que yo le responda, y vengamos juntamente a juicio. Job.9.29-32
Y este terrible problema es el que ha acompañado a la humanidad durante el transcurso de los siglos, e individualmente nos sigue a cada uno, a todas partes: Atraviesa en nuestra compañía, los mares, los montes, las naciones, vuela con nosotros en majestuosos aviones, y aun cuando perece quedar extinguido en nuestros festines, diversiones, etc. etc., revive en los días de nuestra soledad y tristeza, y más acentuado aun cuando nos vemos postrados en el lecho del dolor acosados por alguna enfermedad.
Mi buen amigo, si el hombre o la mujer quiere saber como volverse a Dios y reconciliarse, tan solo Dios puede proporcionarle este conocimiento; el ofensor, el ser humano, no puede dictar las condiciones de paz y de reconciliación, al Ser cuyas leyes ha quebrantado, sino que es el ofendido a quien toca declarar los términos en que aceptará la reconciliación; solución que armonice con su carácter santo y sobre los cuales él pueda dispensar su misericordia divina.
Porque siendo el pecado un mal infinito por atentar contra la Soberanía de Dios y siendo el hombre o mujer, deudor de tamaña infinita satisfacción, era imposible a todas luces, hallar quien pudiera pagar por el hombre y satisfacer al mismo tiempo, la justicia de Dios; y en este nuestro conflicto, resuelve Dios el ofendido, hacerse hombre, pagar por el hombre y apaciguar a la vez, la exigencia de la justicia divina;
“con la mira de manifestar en este tiempo su justicia, a fin de que él sea el justo, y el que justifica al que es de la fe de Jesús; de este modo y nada de nuestra parte somos, justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre, para manifestar su justicia, a causa de haber pasado por alto, en su paciencia, los pecados pasados, .” Rom.3.24-26
Paciente lector, ¡que solución más sabia y bendita,! en ella vemos la sabiduría y misericordia de Dios, hacia ti y hacia mi, que resultamos ser mas bienaventurados y ricos ahora, que pobres por nuestra caída en pecado. Recuerda en él Cristo Jesús, es justificado todo aquel que cree .

V.Ibáñez

sábado, 24 de abril de 2010

LA REGENERACION (o el Nuevo Nacimiento)

LA REGENERACIÓN
( o el Nuevo nacimiento )

Texto. Juan. 3:3/6

Para mayor comprensión sobre esta doctrina fundamental, debemos tener en cuenta que, así como hay en el campo religioso conceptos –“erróneos-“ acerca de doctrinas como La Gracia, Justificación, Santificación, también las hay, con respecto a La Regeneración o Nuevo Nacimiento.
A causa de esos conceptos falsos sobre el particular, algunos viven engañados, confundiendo manifestaciones o simples cambios superficiales con el radical cambio o vuelta (transformación) que constituye o debe constituir, la verdadera regeneración.
Es pues necesario, que consideremos con la mayor seriedad y reverencia posible, ciertos juicios que enturbian y empañan la realidad de la naturaleza de esta doctrina.
Allí donde se profesa la Cristiandad, (que no el Cristianismo,) muchos son llamados cristianos o se dicen ser cristianos, sin tener de Cristo, más que el uso del nombre. No es de extrañar esta circunstancia, pues aun en lugares Novo-testamentarios leemos “salieron de nosotros, pero no eran de nosotros” (1ª.Jn.2:19-1ª.Tim.1:19/20 – 1ª.Cor.11:19 –Hch.20:30)
Sorprendentemente el hombre puede llegar, más o menos, a una exactitud en el cumplimiento de sus exigencias o preceptos religiosos y no obstante ser un individuo ajeno a la regeneración. Saulo, según leemos en las Escrituras, era celoso en el cumplimiento de sus deberes religiosos, sin embargo era un extraño a la regeneración. Hch.26:5. No debemos olvidar, que la naturaleza humana, tiene su propio rigor y celo; por supuesto no santificados por la Gracia del Espíritu, y en tales circunstancias, no es de extrañar, que se mate y mienta, creyendo hacer un bien en el nombre de Dios. 1ª.Tim.1:13/14.
También acentuaré, que todos los actos y manifestaciones exteriores del buen comportamiento y hasta de la propia religiosidad, que están dentro de toda posibilidad natural del ser humano, no manifiesta la naturaleza de la regeneración, antes todo lo contrario; pues los hipócritas pueden imitar ciertas gracias que se reciben como fruto del Espíritu; a loa cuales el Apóstol les advierte sobre la “santidad de verdad” y “ de la fe no fingida.” Ef.4:24 - 1ª.Tim.1:5-
(2ª.Tim.1:5 – 2ª.Pdr.2:1/3…)
Existe un grave error, entre algunos que enseñan que el “Nacer de Nuevo” o la regeneración, es por agua y por consiguiente es por el Bautismo: Esta enseñanza pertenece al sistema religioso de los que confían más en los ritos que en el poder de la Gracia de Dios.
La Santa Escritura, nos revela el plan de Dios en cuanto a la doctrina en cuestión, y no es difícil convencer a los que buscan sinceramente la verdad, sobre el error que han caído los que así enseñan. En primer lugar debemos tener en cuenta lo que el Señor Jesús dijo a Nicodemo en relación al nacer de nuevo: “De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios.” Jn.3:5 Por lo que se desprende, se trata de nacer del agua y del Espíritu; no de agua sin el Espíritu, sino de agua y del Espíritu.
El “nacer,” aun en el orden natural, es principiar una nueva vida, mientras el bautismo – siempre según las Escrituras, - es el entierro del “viejo hombre” que había sido corrompido y muerto en sus delitos y pecados: Y me pregunto, ¿son las mismas cosas, un nacimiento y un entierro.? Rom.6:3/14 – Col.2:12

Si por el bautismo fuera la Regeneración o Nuevo Nacimiento, todos los bautizados serian nuevas criaturas y por lo mismo salvos, pero sabemos que esto no es así; no todos los que se bautizan , son nacidos de Nuevo, porque este acto no regenera a nadie y bien pudiera darse, que alguien quiera bautizarse, sin haber operado en el naturaleza alguna de la regeneración o de la nueva vida. Sobre este particular, traeré a la memoria de mis lectores, que Simón - “que ejercía la magia”- fue bautizado y sin embargo quedo en hiel de amargura. Hch.8:13/23

Tengamos en cuenta, que las buenas influencias de amigos, familiares o religiosos, podrán ejercer en nosotros un buen comportamiento , (cívico-social) hasta de ciertos tintes piadosos; pero faltando estos, se manifiesta nuestro estado natural de un corazón no arrepentido y mucho menos convertido. Un ejemplo de esto lo encontramos en 2ª. Cron.24:2/18. (léase) Un buen ejemplo ejercerá una buena influencia, en cuanto al hombre exterior, pero frecuentemente desaparece con el cambio de compañía y muchos han caído en este escollo.

No debemos confundir la buena educación con la naturaleza de la regeneración: La educación puede ejercer en el individuo el refrenar y corregir las malas inclinaciones o comportamientos, pero nunca cambiaran los intentos del corazón. Lo mismo ocurre, pero al contrario, personas hay que en su juventud, han vivido una vida disipada, con prácticas muy mundanas, pero que transcurrido el tiempo, se han reformado cambiando sus hábitos y carácter, por otros más correctos y decentes, sea por influencia de amistades o familiares, llegando hasta ser buenos esposos y ejemplares padres de familia. En estos casos se objetiviza un cambio real de actitudes y comportamientos, pero siempre lejos de toda influencia y Gracia de Dios.
Me he permitido exponer estos conceptos con el fin, de que no nos llamemos a engaño; pues existe el peligro, en que transmitamos las enseñanzas y doctrinas de Cristo a nuestros propios hijos y nietos, y que la acepten como una norma de conducta y no como una “novedad de vida;” esto acarrearía a una profesión inconsciente, por seguir la religión de los padre, como mera costumbre y rutina.
Jacob, en Gen.28:10/20, es una buena prueba de lo anteriormente dicho; el tenia el testimonio e historia de sus antepasados y en su propia familia, y el revelársele Dios, tuvo que confesar, “y yo no lo sabia”. Estas manifestaciones descritas que muestran la condición de la vida humana, aparte de Dios, es lo que el Señor Jesús describe cuando dice: “Lo que es nacido de la carne, carne es” Jn.3:6.

Pero veamos ya, que es lo que las Sagradas Escrituras, nos revelan sobre el origen o naturaleza de la Regeneración o Nuevo Nacimiento. En primer lugar diré que toda la iniciativa a este respecto, tiene su origen en el propósito de Dios , que mediante su inmenso amor por nosotros, se manifiesta en Cristo Jesús, efectuando a nuestro favor una obra de Redención, que es ofrecida por Gracia a todo aquel que en él cree. En Ez. 36:26/27, se nos revela el propósito de Dios; “ Os daré corazón nuevo y pondré espíritu nuevo dentro de vosotros” y en Joel, 2:28/29. Es en la conversación que el señor Jesús mantiene con Nicodemo, cuando se nos revela, la verdadera identidad de ese propósito anunciado. Léase Jn.3:1/21
Quien viene a Jesús de noche, “era un hombre de los fariseos, un principal entre los judíos;” probablemente con alguna de las características expuestas en los conceptos anteriores; no obstante, sin mediar más palabras el Señor Jesús, va directamente al hecho real de su verdadero cometido, el revelar al hombre la oscuridad que hay en su corazón, a la par que denuncia que sus obras no son hechas en Dios. Así podemos entender el porque, Cristo asevera en verdad, “que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios:” Y aclara que este nacimiento, ha de ser “de agua y del Espíritu, para poder entrar en el reino del Dios.”
El Señor le responde el como podrá realizarse esto, recordándole a este judío, conocedor de los hechos de Moisés, que como éste levantó la serpiente en el desierto y la mirada de fe, produjo en el que miraba la sanidad, así será para todo aquel que en él cree, no se perderá más tendrá vida eterna. De esta forma nos da a entender, que nuestra sanación (salvación) es por un acto de fe, en la obra Redentora de nuestro Señor Jesucristo, realizada y consumada en la Cruz del Calvario a nuestro favor, cuya efectividad se realiza mediante la confesión y la fe. Rom. 10:8/10
Es el mismo Señor Jesús quien pone mucho énfasis en “creer” tener fe y esto es un don de Dios, Ef. 2:8 y nos es dada mediante el oír su palabra, Rom.10:17 esto es, mediante la predicación del mensaje de Cristo, y no olvidemos; siempre que este mensaje sea el Cristo crucificado y resucitado, será un mensaje del Espíritu, y el que lo acepte así, sin duda nace del agua y del Espíritu:
“El de su voluntad, nos hizo nacer por la palabra de verdad” Stg.1:18, “siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre” 1ª. Pdr. 1:23.

Estos pasajes citados, juntamente con Tito 3:5 prefiguran el poder purificador y de limpieza que tiene la palabra de Dios; (Jn.6:63- 15:3, Ef.5:26 ) por consiguiente la palabra inspirada por el Espíritu santo, viene a ser el agente del Nuevo Nacimiento o Regeneración. “¿ Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra” Sal.119:9- “Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu Santo” 1ª.Pdr.1:22. Pablo nos habla que a los Corintios, les había engendrado en el Evangelio, 1ª.Cor.4:15 ; no es que la naturaleza antigua, deteriorada y muerta por el pecado, sea modificada o reformada, sino de ser engendrados para un nacer nuevo y de lo alto, no por la carne, sino por la palabra y el Espíritu. En rom.8:26, se nos dice que el “espíritu nos ayuda en nuestra debilidad” y el Señor en Jn.16:13 dice que “el Espíritu nos guiará a toda verdad”- y “convencerá al Mundo de pecado, de justicia y juicio.” Jn.16:8
Así pues, podemos decir con toda propiedad que la regeneración, es un cambio sobre-natural que se verifica en el creyente, cuando por el Espíritu de la palabra, es redargüido de pecado y mediante su confesión y arrepentimiento, emerge desde dentro hacia fuera una nueva naturaleza, con un principio nuevo que da vida a unos nuevos gustos, nuevos pensamientos, nuevas cualidades, nuevos hábitos, una nueva visión de la vida, dejando nuestra vana manera de vivir, que habíamos recibido de nuestros padres en la carne; 1ª. Pdr. 1:18 con el objeto de que “Cristo sea formado en nosotros” Gal.4:19 (2ª. Cort.5:17) y ser hechos a la imagen de Cristo Rom.8:29 – 2ª. Cort.3:18, puesto que la simiente de Dios por su palabra y Espíritu esta en nosotros; 1ª.Jn.3:9 ya desde el día que creímos, fuimos sellados con el Espíritu Santo, Ef.1:13 lo cual nos hace participes de su naturaleza divina: 2ª. Pdr.1:4 Pues no debemos olvidar que “ a todos los que le recibieron les dio potestad de ser hechos hijos de Dios” Jn.1:12/13.

En las sagradas Escrituras, a parte de las ya referenciadas, encontramos diferentes facetas o distintas maneras de expresión relacionadas con la Regeneración y que facilitan una mayor comprensión, entendimiento, responsabilidad y conciencia de nuestra posesión adquirida. En Jn. 3:14, se nos presenta como “un pasar de muerte a vida,” 2ª. Cor.5:17, como “una nueva creación” – 1ª. Pdr.2:9 como “un llamamiento de las tinieblas a su luz admirable;” es una “renovación en el espíritu de nuestra mente, Ef.4:23 es un “vestirse el nuevo hombre que es creado según Dios, Ef.4:24 es la “adquisición de una nueva ciudadanía” según leemos en Fil.3:20, es “ buscar las cosas de arriba” Col.3:1/2, es un “ despojamiento del hombre viejo con sus hechos” Col.3:9, es un “vestirse del Señor Jesucristo y no proveer para los deseos de la carne Rom.13:14.

Resumiré diciendo, que la doctrina que me he permitido presentar, es principio fundamental de las Escrituras y de suma importancia, enfatizada por el Señor Jesucristo, cuando dijo: “el que no naciere de agua y del Espíritu no puede entrar en el reino de Dios.” No se trata de meras palabras, sino de algo real que todos debemos experimentar y vivir si queremos entrar en el reino de Dios; por consiguiente, “debemos ocuparnos con diligencia, de nuestra salvación con temor y temblor,” (Filp.2:12) no haciendo de la opinión o conceptos, gustos y lenguaje del Mundo, nuestra norma de conducta, así que: “ Examinémonos a nosotros mismos si estamos en la fe; probémonos a nosotros mismos. ¿ O no nos conocemos a nosotros mismos, que Jesucristo está en nosotros, a menos que estemos reprobados? (2ª. Cor.13:5)

“Vosotros, oh amados, sabiéndolo de antemano, guardaos, no sea que arrastrados por el error de los inicuos, caigáis de vuestra firmeza. Antes bien, creced en la gracia y en conocimiento de nuestro Señor y Salvador Jesucristo. A él sea la gloria ahora y hasta el día de la eternidad. Amén” (2ª. Pdr. 3: 17/18.


V. Ibáñez

miércoles, 24 de marzo de 2010

ESCOGEOS HOY A QUIÉN SIRVÁIS

Texto. Josué. 24:15

Las palabras pronunciadas por Josué a su pueblo, tienen un alto significado por el contexto que le rodeaba; es la escena final de su servicio, en donde les relata, como por la bondad de Dios, les había guiado e introducido en la tierra de Canaán.
Las experiencias vividas junto a Moisés le capacitarón para comprender que pueblo tenia ante si mismo, para poner toda su solicitud en obediencia a su Dios.
Este carácter es el que en una y otra ocasión trata de infundir a su pueblo, sin demasiado éxito, hasta el punto de tener que rasgar sus vestidos ante el pueblo, que preso del pánico y de la desconfianza, estuvieron a punto de apedrearlo, a no ser por la manifestación de la Gloria de Dios, en el tabernáculo del testimonio. (Num.14:1/11)
Ahora en el ocaso de su vida, emplaza a Israel, para que ante tanta evidencia del poder de Dios a favor de su pueblo y la manifestación misericordiosa y constante con que Dios les soportó; efectúen un verdadero examen de conciencia, en el ejercicio libre de su elección.
“Y si mal os parece servir a Jehová, escogeos hoy a quién sirváis “
El sabe que la carne es inconstante y el pueblo que tenia delante, era un ejemplo de ello, por consiguiente quiere concienciarles y responsabilizarles, a una sabia elección; sin ocultarles las consecuencias de una mala decisión: “no sufrirá vuestras rebeliones y vuestros pecados;” “él se volverá y os hará mal, y os consumirá, después que os ha hecho bien” (Jos.24:19/20)
Les advierte bien claramente, que no se debe olvidar, que siempre que se pierda esta dependencia en Dios, y aun que tan solo sea en unos momentos, y aun andando en la opulencia; podemos llegar a ser los más desdichados e infelices, privados de las bienaventuranzas que tan solo él nos concede.
Mis queridos lectores, estamos en el umbral de un año nuevo; la porción y la historia de Israel pone ante nosotros, una bifurcación cuya elección es de nuestra absoluta responsabilidad.
“ escogeos hoy “

La indecisión seria un error fatal y nos aseguraría el fracaso. Josué manifestó ante el pueblo su propia decisión: “yo y mi casa serviremos a Jehová.”
En el decurso de nuestra vida como creyentes, en una u otra ocasión nos hemos visto obligados a tomar determinaciones transcendentales para nuestra vida, mas o menos acertadas o desacertadas, - solo Dios lo sabe - y nuestras argumentaciones para justificarlas, varían, según edad o circunstancias; aún así, no debemos permitir vivir engañándonos con nuestros propios criterios. ”El hombre de doble ánimo es inconstante en todos sus caminos.”Stg.1:8)
El no decidirse abiertamente por el Señor, en el instante cuando el Espíritu nos invita, es medio decidirse en contra, dando así oportunidad al diablo.
Nuestro Señor Jesucristo, exige de nosotros una verdadera lealtad, advirtiéndonos: “El que no es conmigo, contra mí es.” (Mt.12:30)
La exhortación es; Hoy: “ escogeos hoy a quien sirváis” eh aquí la premura del momento, el asunto es de tanta importancia que mañana puede ser tarde, la exhortación en hoy.
Nadie que sirve a los deseos de la carne y haciendo la voluntad de la carne y de sus pensamientos, piense recibir recompensa de Dios en el cielo. “Porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis. (Ro.8:13)

V.Ibáñez