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sábado, 5 de abril de 2014

¿QUE, PUES, HARÉ CON JESÚS, LLAMADO EL CRISTO?

¿QUE, PUES, HARÉ CON JESÚS, LLAMADO EL CRISTO?

                            Lectura Mateo 27: 1 al 26

                                   Texto. Mateo 27:22

      Pilato les dijo: ¿Qué, pues, haré de Jesús, llamado el Cristo?          
                         

      La lectura de este capítulo, presenta los acontecimientos transcendentales del juicio de nuestro Señor Jesucristo.                       

      Poncio Pilato, el gobernador romano, había sido sorprendido por la mañana temprano, por la visita de los principales sacerdotes y los ancianos del pueblo, que traían maniatado a Jesús.

      El evangelista Juan relata como éste, salió del pretorio porque los principales de los sacerdotes no querían entrar para no contaminarse y les preguntó: ¿Qué acusación traéis contra este hombre? respondieron, que era malhechor; mandoles pues, lo tomasen y que le juzgasen ellos conforme a su ley; la contestación fue “a nosotros no nos es licito matar a nadie.” (Jn.18:31)  Así supo Pilato que la acusación contra Jesús, era grave y que ellos ya lo habían juzgado de antemano, pronunciando su sentencia de muerte.

      Desde ese momento traba conversación a solas con Jesús, y el resultado es que no hallo causa alguna de crimen. Por tres veces nos dice la escritura, que proclamó la inocencia de Jesús; pero como los principales de los judíos porfiaban él, intentó eludir toda responsabilidad y al saber que Jesús era Galileo, lo envío a Herodes, pero este sin hallar ningún crimen, lo remitió a Pilato.

      Por las conversaciones con los que acusaban a Jesús, supo que por envidia lo habían entregado; entonces les propuso de acuerdo con sus costumbre de soltar a un preso famoso en la fiesta de la pascua, con tal de distraer la atención que habían fijado en Cristo, pero fue en vano su intento.

      Sentado ya en la silla tribunal, su esposa le envío aviso diciéndole, que no tuviera nada que ver con aquel justo, pues había padecido mucho aquella noche en sueños por causa de él. Este momento fue aprovechado por los acusadores de Jesús, para mezclarse con la muchedumbre y persuadirla a que soltasen a Barrabás, y a Jesús crucificasen.

      ¿Qué, pues, haré con Jesús, llamado el Cristo?     

      He aquí una pregunta, que más parece un descargo a su gran responsabilidad. Sobradamente sabía lo que debía hacer si seguía los principios de la justicia; pero por otra parte se sintió que estaba atado por la impopularidad en que incurrió por su mala conducta en su gobierno.  

      Pilato habíase hecho muy odioso a los judíos ofendiendo y menospreciando sus más profundos sentimientos nacionales y religiosos; pues según mencionan los historiadores: Cambio su ejército de Cesárea a Jerusalén para invernar allí e hizo meter en la noche unos estandartes que traían bustos de Cesar; esto era contrario a la Ley religiosa de los judíos.

      Multitud del pueblo, estuvieron por espacio de cinco días rogando incesantemente que estas imágenes fuesen quitadas de Jerusalén. Al sexto día Pilato introdujo soldados haciendo que matasen atrozmente a muchos de la multitud que protestaban por aquella transgresión de la Ley.

      También uso el tesoro del Templo para construir un acueducto; el pueblo se reunió en rededor de su tribunal, denunciando el hecho, pero otra vez mezclo soldados que apalearon bárbaramente a muchos mientras otros eran atropellados mortalmente.

      Según leemos en el evangelio de San Lucas. 13:1, el mismo Señor Jesús, habla sobre el hecho, cuando Pilato mató a ciertos galileos mientras ofrecían sacrificios en el Templo, de modo que su sangre se mezcló con la sangre de sus sacrificios; lo cual era para los Judíos una combinación horrible de crueldad y profanación.

      También se habla de los asesinatos que cometió sin previo juicio. Lo cierto es que Pilato se vio aprisionado por sus propios actos malos. En esto vemos mi querido lector, como un pecado trae muchas veces como consecuencia, la necesidad evidente de cometer otro pecado; por supuesto Pilato tenía ya su convicción formada, sabía lo que debía hacer, sabía de sobra que uno de los caminos era el verdadero, pero rehusó seguirlo conscientemente; inmolo la justicia a sabiendas y pisoteo lo más sagrado de la conciencia, tenía su convencimiento con respecto al Cristo; no obstante pisoteo la justicia y sus propias convicciones.

      Pilato era consciente y sabia de Jesús, que los principales de los sacerdotes y los ancianos, no podían apresar a Jesús sin su autorización como gobernador que era: Que el juicio de Cristo, celebrado por los judíos era ilegal, puesto que según las leyes de ellos, no permitía a ninguno miembro del Sanedrín reunirse de noche, y ellos prendieron y juzgaron a Jesús por la noche. Pilato mismo se había percatado, que por envidia lo habían entregado; que era inocente, tanto él como Herodes, no hallaron culpa alguna de muerte; su propia esposa le llamo justo y él mismo lo proclama ante la multitud, en el acto de lavarse las manos.(Mat.27:24)

      Lo entregó en contra de las leyes de Roma; lo entregó por miedo. (Jn.19:8) ¡Y aun pregunta ¡ ¿Qué, pues, haré, con Jesús llamado el Cristo? Sea crucificado grito la muchedumbre y acepto la respuesta y ordeno la crucifixión.

      ¡Si al menos hubiera sido noble cargando con su responsabilidad,! pero no, quiso lavarse las manos ante el pueblo. ¡Que ridículo e infeliz, lavarse las manos!  Para qué, si no podía lavar de su alma y su conciencia tan terrible pecado de rechazamiento.

      Amigo y paciente lector, el que es verdaderamente responsable de alguna decisión, no puede trasladar la responsabilidad a otros, aunque estos voluntariamente la acepten, (Mt.27:25) cada cual pagara por su pecado.

      Con todo esto, nadie era más consciente de lo que se avecinaba que el mismo Señor Jesús: La crucifixión era la meta de su carrera terrenal, el objeto mismo de su encarnación; y Cristo lo sabía, porque él vino a poner su vida en propiciación por nuestros pecados. En Mateo 20:28 Cristo dijo: El Hijo del hombre no vino para ser servido, sino para servir y dar su vida en rescate por muchos” Días antes de su prendimiento dijo: “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en tierra y muere, él solo queda; más si muere mucho fruto lleva”(Jn.12:24)

      Era necesaria la redención, por cuanto todos los hombres habíamos pecado y estábamos destituidos de la gloria de Dios. (Rom.3:23)  Cristo sabía que no había ni siquiera un justo que buscase a Dios y por consiguiente estábamos muertos en nuestros delitos y pecados.

      El sabía que tu propia incredulidad y la mía, nos había alejado de los caminos de Dios, prefiriendo nuestros propios caminos y siguiendo las inclinaciones de un corazón influenciado por el pecado; que nada podíamos ofrecer a Dios, ni a su justicia; porque todo lo nuestro está manchado por el pecado, que éramos unos inútiles; porque ni por nuestras propias obras, ni por la ley podíamos ser justificados ante Dios su Padre; que estábamos irremisiblemente perdidos, como la oveja de su parábola y al igual que el hijo prodigo.

      Cristo sabia de tu triste situación y de la mía, y decide aceptar voluntariamente el sacrificio cual cordero de Dios, para quitar (borrar) con su sangre,  mi pecado y el tuyo; y todo esto sabía Cristo de ti y de mí, y su firme decisión fue nuestro rescate de las consecuencias del pecado y de la muerte.  ¡Cuán diferente la decisión de Jesús, a la de Pilato!

      Hemos considerado la decisión de Pilato, que a todas luces fue en contra de la realidad de los hechos, contra su conciencia y débil voluntad.   La decisión de Cristo sin embargo fue firme, resuelta y conforme a su propósito y fin determinado: En distintas ocasiones anunció a sus discípulos; “que le era necesario ir a Jerusalén y padecer mucho de los ancianos, de los principales sacerdotes y de los escribas; y ser muerto, y resucitar al tercer día” (Mat.16:21)

      Por más de dos años había evitado prudentemente excitar la hostilidad de sus enemigos; pero no había por qué aplazar por más tiempo la colisión inevitable; El había acabado su obra de enseñar, como legado del Padre; su vida humilde llena de virtudes divinas, haciendo bien a todos, llegaba a su fin. Había manifestado el nombre de Dios a los hombres, había declarado el propósito de su venida y nos revela la escritura que, “como se cumplió el tiempo en que había de ser recibido arriba, afirmo su rostro para ir a Jerusalén.” (Luc.9:51)

    ¡Bendita decisión la de Cristo! Ya en Jerusalén, a las puertas del trágico suceso declara: “Ahora esta turbada mi alma; ¿y qué diré? ¿Padre, sálvame de esta hora? Mas para esto he llegado a esta hora.”(Jn.12:27)

      Llegada la noche en que había de ser entregado, parte con sus discípulos hacia el huerto de Getsemaní, aquí su alma llega a una agonía indescriptible: Toda su naturaleza humana se resiste abrumada por el enorme peso moral y espiritual que sobre él está recayendo, ya sus poros destilan sudor mezclado con sangre que cae hasta tierra; sus labios claman: “Padre mío, si es posible pase de mí este vaso, empero no se haga mi voluntad sino la tuya.” (Lc.22:42) Pero su decisión, es la voluntad del Padre en perfecta obediencia a los planes redentores de Dios.

      Queridos todos, fue su decisión tanto como su muerte lo que obró nuestra redención: La respuesta a la pregunta de Pilato, Cristo la sabia, era la cruz y Cristo fue a su encuentro con firme decisión, sabiendo que de ella dependía tu salvación y la mía.

      La inocencia del Señor Jesús declarada por Pilato, era base fundamental de la perfección de su sacrificio. “Santo, inocente, limpio, justo, apartado de los pecadores y hecho más sublime que los cielos.”(Hbr.7:26)

      Cristo Jesús, no solo fue crucificado, muerto y sepultado, sino que al tercer día resucitó, para justificar todo cuanto en la tierra hizo y dijo; y para justificar a todo aquel que en él cree. Su resurrección fue la garantía que necesitábamos para saber que Dios su Padre, aceptaba aquel sacrificio en lugar del nuestro.

      Ahora pues, todo aquel que en él cree, depositando toda su confianza y fe, aceptándole como a su substituto y como a su salvador personal; Cristo mediante su resurrección le justifica delante de Dios.

      Mi querido amigo, permíteme que te diga, que tu eres consciente también de todos los acontecimientos de la vida de nuestro Señor Jesucristo;  desde su nacimiento, su vida, su crucifixión, muerte, resurrección y ascensión a los cielos; todos y cada uno de estos acontecimientos te son conocidos y de alguna manera los conmemoras.

      El testimonio de la Historia de la humanidad y de cuantos escritos se han realizados en torno a la persona de Cristo, te han presentado su excelsa figura como un producto que no ha podido producir una raza caída como la nuestra; sino la obra misma de Dios por su Espíritu, manifestándonos bien a las claras, que no podemos alegar ignorancia alguna.

      Nuestro Señor Jesucristo, a través de su vida, sus obras y milagros, nos ha dejado bien patente que su procedencia es divina; sus propios contemporáneos dijeron de él;  este no podía hacer las cosas que realiza, si no fuera Dios con él. (Jn.3:2)

      Pero mi querido amigo y paciente lector, tu sabes que por el testimonio de un juez injusto como Pilato,  Cristo era inocente y justo; tú sabes que Cristo fue condenado por envidia y que si hoy estuviera entre nosotros, volvería a ser crucificado a causa de nuestro pecado y de tantos intereses creados como en el caso de Pilato; que él es el buen pastor que da su vida por las ovejas y que aquellos que oyen su voz y le siguen, él les da vida eterna: (Jn.1011-28) Vino a buscar y a salvas al hombre que estaba perdido a causa de sus pecados. (Mt.18:11) Sabes que en la cruz pidió a su Padre el perdón para los que le crucificaban; que el mismo Centurión, y los que estaban con él al pie de la cruz dijeron: Verdaderamente éste era Hijo de Dios. (Mt.27:54)

      De cuantos hechos ocurridos en su vida, pasión, muerte y resurrección, estas persuadido que son ciertos, que la misma Historia corrobora los hechos, mencionando lugares y fechas de todos los acontecimientos.  Amigo tú lo sabes y eres consciente, puesto que de cuando en cuando, piensas en su excelsa persona y en cuan injustos e indecisos somos con él, tú lo sabes; ¿te mostraras indiferente, lavándote las manos?

      Paciente lector; hemos estado considerando todo aquello que sabía Pilato de Jesús y de la deshonrosa y cobarde decisión de Pilato; así mismo hemos considerado todo y cuanto sabía el Señor Jesús de todos nosotros y su firme decisión de su entrega a favor nuestro; y que tú, como yo, somos conscientes de todo ello. Ten en cuenta que la pregunta de Pilato: ¿Qué, pues, haré de Jesús llamado el Cristo? no nos excluye de una respuesta: Esta pregunta amigo, exige más que una respuesta de labios, una decisión concreta del alma.

      Todos sabemos lo que deberíamos hacer; en lo que realmente nos diferencia, es en lo que hacemos o dejamos de hacer: ¿Hasta cuando defenderán los hombres el deshonor y el pecado, y crucificaran la pureza, la nobleza, la verdad y la justicia? ¿Hasta cuándo gritara el Mundo,( y cada uno de nosotros) suelta a Barrabas…..o sea, el dinero, los egoísmos, los placeres, las ganancias personales deshonestas, nuestros propios caminos y pensamientos, y ..  Crucificara a Cristo.?

      No se trata de recriminar o condenar la actitud, frente al Cristo de Dios de Pilato, tal como entonces; se trata de tu propia decisión. ¡Cuidado! Cual sea la tuya, no sea que condenando a Pilato, te condenes a ti mismo.

                                                                   V. Ibáñez                                      

Comentario a :                                                                                      vicenteibanezsaez@hotmail.com    

      Un himno dice así:   Oh, ¿qué vas hacer del Cristo?

                                                Te invita, oh pecador,

                                                Que dejes a sus plantas      

                                                Tu carga de dolor:

                                         La vida está en la pregunta

                                                 Y gozo en la eternidad;

                                         Pues, ¿qué vas a hacer del Cristo?

                                             Oh, ¿cómo contestarás?                                       

 

                 

 

       

     

 

  

 

martes, 14 de enero de 2014

NUESTRA UNIÓN CON CRISTO


Lectura Juan 17:19/23
Texto:  Juan 17:21
       Para que todos sean uno; como tú, oh Padre, en mí, y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros; para que el mundo crea que tú me enviaste  
     

      Los versículos leídos, de todos es sabido, corresponden a una parte de esa oración que Nuestro Señor Jesucristo elevo al Padre; y en ella nos descubre las interioridades de su corazón a favor nuestro.

      El propósito de esta lectura, no es otro que resaltar esta gran verdad de la unión del creyente con Cristo.

      Ni que decir tiene, que esta oración sale del alma de Cristo como algo que lleva grabado en su corazón como propósito de Dios, y que trató de enseñar a sus discípulos; más preocupados en ser ensalzados unos sobre otros queriendo evitar la Cruz y mal entendiendo su misión y sus palabras.

      Leer el capítulo 14 de Juan, y hallareis el esfuerzo del Señor Jesús para darles a conocer esta verdad: “En aquel día vosotros conoceréis que yo estoy en mi Padre, y vosotros en mí, y yo en vosotros. Jn.14:20

      Y fue   aquel día”  el de Pentecostés, que estos mismos discípulos pudieron conocer revelado en lo intimo de su ser, que Cristo era “uno” con ellos en su propia vida interior. Desde entonces, podemos decir que Cristo Jesús esta en el creyente y a la vez el creyente en El.

     

         I.-  NUESTRA UNIÓN CON CRISTO

      Esta unión no es nuestra, no de nosotros; es una verdad revelada, un inexplicable misterio de todo un Dios que quiere y mora en el creyente por muy “niño en la fe” que sea.

      Somos protagonistas de una verdad efectuada en nosotros, por el propósito de Dios e interés y voluntad de Cristo. “que también ellos sean uno en nosotros”.

      En 1ª. Co. 3:16, el apóstol Pablo nos revela lo que debemos saber a cerca de esta unión, ¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?  El apóstol Pedro en su 2ª. Carta 1:4, nos dice: “somos participantes de la naturaleza divina”

      Hermanos, estamos manejando conceptos divinos que son realidades gloriosas manifestadas en su Gracia en  favor de nosotros. Somos templo de Dios y morada del Espíritu Santo: “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?  ¿Estaremos viviendo ignorantes o inconscientes de esta verdad y privilegio que tenemos? Dios morando en nosotros, nos dice el apóstol Pablo. Pregunto: ¿somos nosotros los que estamos con El, ó es El que está en nosotros? Y si esto es así,  ¿no sería conveniente que revisáramos nuestras vidas para saber quién se aleja de quién?

 

      II. – EL CARÁCTER QUE IMPRIME ESTA UNIÓN

        Cuando más plenamente los creyentes sepamos vivir y valorar en nosotros esta bendita unión, más claramente entenderemos y apreciaremos por el mismo Espíritu, este gran misterio y el carácter que imprime ó debe imprimir en nuestras vidas esta gloriosa unión, como poseedores de ese tesoro que es Dios morando en nosotros y darnos la potestad de ser hechos hijos de Dios.  De modo y manera, que lo que estamos descubriendo en las escrituras, no es una novedad, sino una realidad de lo que ya ha sido efectuado en nosotros. No se trata de opiniones ni de meros sentimientos ó emociones por muy fuertes que estos sean; no se trata de algo que se debe sentir, sino de algo que somos y por consiguientes debemos manifestar.

      Somos hechos hijos de Dios somos engendrados y nacidos del Espíritu Santo, somos hechos participes de la naturaleza Divina, participantes de la vocación celestial: El carácter de Dios es santo y por lo tanto, así debe ser todos los que somos “uno” en El; es el mismo Señor Jesucristo el que nos revela que esta “unión” (comunión) tiene su principio en la Santificación. Jn.17:19

 

      III.-  LA PRUEBA O MANIFESTACIÓN DE ESTA UNIÓN

        Por lo que se desprende de lo considerado hasta ahora, el creyente por obra gracia y espíritu de Dios, ha adquirido una nueva identidad y carácter que se ha de manifestar en su andar, comportar, y hablar en este Mundo.

      La Palabra de Dios revelada, nos descubre y pone ente nosotros ejemplos a seguir, para probar ó manifestar de alguna manera el carácter e identidad que hemos adquirido al haberle recibido.

      En Lucas 6:45, el Señor Jesús establece un principio, (real como la vida misma) “porque de la abundancia del corazón habla la boca” y este principio fue el que El mismo constantemente manifestó, veamos : “las palabras que yo os hablo, no las hablo por mi propia cuenta, sino que el Padre que mora en mí”…Jn.14:10 “Mi doctrina no es mía, sino de aquel que me envió” Jn.7:16 “nada hago por mí mismo, sino que según me enseño el Padre, así hablo”Jn.5:19-30

      Eh aquí la prueba ó la manifestación que el Señor nos dio, por la que su unidad con el Padre podía ser reconocida. Exactamente como el árbol, que por su fruto se puede reconocer.

      Y mis queridos hermanos y amigos, no habrá en nosotros prueba o manifestación de esta unión con Cristo, a menos que tengamos los mismos gustos, mismo hablar y obrar, mismo pensar, mismos propósito y mismos ideales; (Oh!, ¿acaso no tenemos la mente de Cristo?) ¿No nos dice el apóstol que  “somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”? Efe.2:10

      Juan el evangelista en su primera Epístola, está manifestando este mismo principio y nos dice: “lo que hemos oído, lo que hemos visto, lo que hemos contemplado y nuestras manos han palpado; eso os anunciamos 1ª.Jn.1:1-3 y 5, este es el mensaje que hemos oído de él, y os anunciamos”.

      Juan está empleando los mismos términos que Cristo empleo, como prueba de la unión y comunión con Cristo; comunicándonos sus mismas palabras y mandamientos, y nos recuerda de alguna manera, la misma actitud en enseñanza de Cristo, diciéndonos: “en esto sabemos que le hemos conocido, si guardamos sus mandamientos.”1ª.Jn.2:3“El que guarda sus mandamientos, permanece en Dios, y Dios en él.” 1ª.Jn.3:22-24

      Con respecto a esto, Nuestro Señor Jesucristo nos decía: “Si me amáis, guardad mis mandamientos” Jn.14:15, “Si guardaréis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; así como yo he guardado los mandamientos, de mi Padre, y permanezco en su amor.” Jn.15:10

 

      IV. -  NUESTRA ACTITUD RESPONSABLE

        Hemos estando considerando el carácter que imprime en el creyente esta unión con Cristo y la  prueba ó manifestación,  que caracteriza esta unión ó comunión.

       Ahora el apóstol Juan, en su 1ª. Epístola 2:4 y 6, nos está exhortando a una disposición de ánimo responsable, con el objeto de cómo manifestar esta unión. “El que dice: Yo le conozco, y no guarda sus mandamientos, el tal es mentiroso, y la verdad no está en él.” “El que dice que permanece en él, debe andar como él anduvo.” Y en el versículo 7 dice: “que no nos escribió mandamiento nuevo, sino el mandamiento antiguo que habéis tenido desde el principio;” y al que sea hecho referencia.

      Bien, lo primero que debemos tener en cuenta aquí, es que no se trata de una actitud que Dios toma por nosotros, sino todo lo contrario.El que dice…. debe tomar esta actitud como el carácter real y verdadero de un creyente que quiere manifestar la vivencia de Cristo en su corazón, por cuanto es templo de Dios en espíritu.

      El que dice que está en El, debe andar.” Es una actitud por la cual el creyente, que dice,  está obligado a manifestar, no por ley natural, sino por ley divina; como también en Hbr.12:13/14, ·haced sendas derechas para vuestros pies, para que lo cojo no se salga del camino”….”Seguid la paz con todos, y la santidad, sin la cual nadie vera al Señor.”  El apóstol Juan, ha puesto delante de nosotros las señas de la identidad é identificación con Cristo, y apela a la realidad de unos frutos visibles y vitales, que han de ser la manifestación de CARÁCTER  o modo de SER de todo creyente.

      No valen aquí, los sentimientos ó emociones que siempre son íntimos y subjetivos; sino todo lo contrario, aquí se apela a la actitud que debe tomar el creyente, puesto que se trata como consecuencia de haberle conocido: “de guardar,” “de estar,” “de hacer,” “de agradar,” “de andar” y “testificar;”  como prueba evidente de nuestra verdadera identidad divina.

      Mis queridos hermanos, hemos estando considerando conceptos divinos revelados a nosotros los creyentes, que por nuestro nacer de nuevo en santificación del Espíritu, hemos adquirido una nueva dignidad de SER hechos hijos de Dios y participantes de la naturaleza divina, según el puro afecto de su voluntad.

      Hemos visto en las palabras de nuestro Señor Jesucristo, como nos revela la prueba evidente de su unión con el Padre cuando leíamos: “Yo lo que a él agrada hago siempre” y “las palabras que yo os hablo, no las hablo de mí mismo”

      Se ha estado considerando, como esos mismos principios revelados por Cristo, fueron los de los apóstoles según, 1ª.Jn.1:1, y que estos mismos principios han de ser los nuestros también, como prueba evidente de nuestra unión con Cristo.

      Quiera el Señor, que estas verdades reveladas a nosotros, sirvan para concienciarnos del tamaño privilegio que tenemos y podamos experimentar, con verdadera vivencia y convicción, que somos morada de Dios en Espíritu; y que no hemos de esperar a que él venga a nosotros, sino a realizar en nuestra vida la gran verdad, de ser morada y experimentar con verdadera realidad la gran verdad de: Yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo.” Ma. 28:20

 

      V. – EL PROPÓSITO POR EL CUAL ORÓ CRISTO

        “Para que el mundo crea que tú me enviaste. “

        Es el mismo Señor Jesucristo que oraba, “por los que habían de creer en El, por la palabra nuestra” y relaciona o condiciona, la manifestación de nuestra unión y comunión con él; con el objeto y propósito divino, de que el mundo crea en él y por él sea salvo.

      Y en la proporción que el Espíritu Santo penetre y llene, (aun más si cabe) el corazón de cada uno de nosotros y manifestemos la vida que hay escondida en nosotros; sin duda alguna, que esto tendrá un efecto en las gentes del mundo más que muchas predicaciones. ¿Oh no es esto lo que quiso decir el apóstol Pablo: ?  “Vosotros sois epístolas leídas para las gentes.2ª.Cor. 3:2/3  ¡No era esto mismo lo que las gentes decían y conocían de los apóstoles cuando expresaban que les “reconocían que habían estado con Jesús.! Hch.4:13

      Y el resultado de esta unión y comunión no ha de ser otro que este, Para que el mundo crea que Dios ha enviado a su Hijo a fin de que el mundo sea salvo por El.” El objeto principal de la encarnación del Verbo Divino, no es otro que el obrar la redención del hombre, y esta se realizó en la cruz del Calvario; y nuestra responsabilidad, actitud y mandato es el anunciar las virtudes de aquel que nos llamo;” 1ª.Pd.2:9  Pronunciando sus palabras, anunciando su doctrina, su pensar y su propósito eternal de gloria para el hombre: Guardando amando y haciendo que amen y guarden sus mandamientos a fin de que los hombres nos tengan por ministros de Cristo, y dispensadores de los misterios de Dios.” 1ª.Co.4:1/2 –Lectura en Efesios, 3:16/21

                                                                                        V. Ibáñez

vicenteibanezsaes@hotmail.com.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Y AQUEL VERBO FUE HECHO CARNE


                             Y AQUEL VERBO FUE HECHO CARNE
 

   En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios

         Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros…

                               Texto: Juan. 1. 1/5 y 14

                       Léase: Colosenses 1:24 al 27 - y 2:9  

             Este es el misterio que había estado encubierto y que ha sido manifestado ahora, y por las Escrituras de los profetas, según la voluntad de Dios. (léase: Ro.16:25/26)    
             Y es que nuestro Señor Jesucristo, en realidad, es el centro de toda la revelación Divina, en cuanto a la manifestación de su Gracia y amor a todas las gentes para que obedezcan a la fe.
             Desde el Antiguo Testamento, en que se esboza su figura en formas de tipos, hasta el libro de Apocalipsis, está formulada esta gran realidad de la manifestación de la Gracia de Dios, en la persona  de nuestro Señor Jesucristo: “Porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó.” (Tit.2:11)  Y en toda esta Divina revelación aparece el Señor, en sus dos características esenciales; es Dios y Hombre.
           Estos rasgos se ven revelados en el Nuevo Testamento , tanto en su misma doctrina como a través de sus obras, dejando con luz meridiana esta doble verdad: Jesucristo es Dios, igual en esencia al Padre; pero es hombre de carne y hueso, que nace, vive y muere como todo hombre; oíd a Jesús: “Yo y mi Padre una cosa somos;” (Jn.10:30) Palpad y ved  - les decía a sus discípulos - que los espíritus no tienen carne y huesos, como yo tengo.” (Lc.24:39)
            El apóstol Pablo condensa este punto fundamental de la doctrina cristiana, en una frase tan sencilla como sublime: “Cuando vino el cumplimiento del tiempo, Dios envió a su Hijo, nacido de mujer.” (Gá.4:4)
            El momento histórico, - que hoy recordamos,- en que se obró la conjunción de Dios y el Hombre representativo, esto es, en donde el Verbo de Dios tomó una naturaleza humana y la unió así, para hacer de ella un solo ser, una sola persona con doble naturaleza, es decir;  un Dios-hombre, es el más culminante de la historia humana, es en concreto, el punto de enlace de todas las esperanzas de los tiempos anteriores, con todas las realidades que nos serán de aquí en adelante reveladas.      
           La  encarnación del verbo doctrinalmente, es la llave que explica todos los misterios de la revelación premesiánica del Antiguo Testamento y que ilumina maravillosamente la doctrina del Nuevo Testamento, abriendo a la humanidad unos verdaderos horizontes de esperanza.
           Por lo que leemos en Lc. 1:26/35, toda esta revelación de orden histórico y doctrinal, tiene su marco en una pequeña ciudad de Galilea, en Palestina, llamada Nazaret y en la casa de una doncella virgen llamada María.
           Y se cumplió la palabra del Ángel Gabriel: El  Espíritu Santo, a quien se le atribuyen las obras de amor, fecundó con su poder, el seno virginal de María, bendita entre las mujeres, y quedó hecha la obra capital de Dios, el Verbo hecho carne; el verbo de Dios, la segunda persona de la Trinidad, tomo en el seno de la virgen María, un cuerpo perfectísimo y a él se unió un alma perfectísima, todo en un instante, el Emmanuel -  esto es – Dios con nosotros.
           Este es el misterio de la Encarnación del que con tanta reiteración habla el apóstol Pablo: “El misterio que había estado oculto desde los siglos y edades, más ahora ha sido manifestado.” (Col.1:1 ) “En él (Jesucristo) habita toda la plenitud de la divinidad corporalmente.” (Col.2:9)

               I.- LA ENCARNACIÓN DEL VERBO, MISTERIO DE AMOR QUE   NOS HA SIDO REVELADO.

                Dios ha hecho real y verdadero su amor hacia los mortales, en el hecho histórico de su encarnación; el apóstol Pablo nos dice: “Por amor de vosotros se hizo pobre siendo rico; para que vosotros con su pobreza fueseis enriquecidos” (2ª Co.8:9)
           Ya se que algunos dirán; ¿no es Dios infinito, como podrá juntarse con lo finito? ¿No es Dios trascendental, en que forma podrá abajarse hasta hacerse una cosa con el hombre. ?
           Lo primero que hace la razón dejada a su solo esfuerzo, al proponerle el  misterio inefable de la encarnación;  es oponerle toda clase de reparos y repudiarlo, tal vez como cosa absurda. Pero lo que han hecho infinidad de criaturas en cuanto se les ha propuesto esta gran verdad, del verbo de Dios hecho carne, es aceptarlo sin discusión; porque el hecho histórico, esta ahí: “Grande es el misterio de la piedad: Dios  ha sido manifestado en carne; ha sido justificado con el Espíritu; ha sido visto de los ángeles; ha sido predicado a los gentiles; ha sido creído en el mundo; ha sido recibido en gloria.” (1ª.Tim.3:16)
            Decidme, ¿Qué pierde Dios infinito, en juntarse a una criatura suya ?  ¡Ah, ya sé que alguien ha dicho que la unión de Dios con el hombre no se concibe sin una humillación o anonadamiento de su parte.!  Pero es que en la encarnación, no importa rebajamiento en Dios, sino el levantamiento de su criatura, así lo expresa el apóstol Pablo, cuando dice: “ El cual, -Cristo- siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó  a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición  de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte y muerte de cruz. (Fil.2:6/8)
            En todo el decurso de la historia de la humanidad, no hay madre tan solicita de sus hijos como lo es Dios para con los hombres. Cien veces se les aparece y los adoctrina directamente y por sus profetas, y otras tantas, viene a ellos para colmarles de bienes,  de promesas y esperanzas; les castiga cierto, pero es el castigo la prueba máxima del amor, porque por el rigor de sus sanciones les vuelve otra vez. “Y mamaréis y en los brazos seréis traídos, y sobre las rodillas seréis mimados” (Is. 66:12)
             Mis queridos amigos, es que Dios es amor y habiendo hecho al hombre criatura de su predilección, parece que la caída de éste, aumentó su atracción hacia él, al sentir la compasión de su desgracia.
“Pero Dios, que es rico en misericordia, por su gran amor con que nos amó, aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio  vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos). (Ef.2:4/5)
           A  si que, el hombre sumergido en el pecado y siendo en sus consecuencias muerto en los mismos, ha venido a recibir vida juntamente con Cristo, quien nos amo y dio su vida por todos nosotros.  El verbo de Dios, vino a participar, a semejanza de nosotros,  de carne y sangre, para destruir por medio de su muerte, al que tenía el imperio de la muerte, esto es al diablo. (Hbr.2:14/15)

            II.- LA ENCARNACIÓN DEL VERBO, MISTERIO DE  LA   GRACIA DE DIOS QUE NOS HA SIDO REVELADO.    

                Queda expuesto ante todo que el verbo se hizo carne, no precisamente para mostrar la sabiduría y el poder de Dios; sino una obra de su inmenso amor a favor de la humanidad caída. Porque Adán pecó arrastrando consigo a todas las generaciones; por consiguiente, Dios en el hecho de su encarnación quiere dejar claro y manifestar la fuente que impulsada por un corazón amante, fluyera para salvación a todo aquel que cree en él. “por gracia sois salvos.”  Y es que ese verbo hecho carne, es la pura manifestación de la Gracia  Divina, “porque la gracia de Dios que trae salvación a todos los hombres, se manifestó. (Tit.2:11)   
            Y en esta suma condescendencia manifestada por Dios hacia nosotros los hombres, tomó nuestra mortalidad para salvarnos y hacernos inmortales. Sino ved como Dios impone al Verbo, un nombre representativo de su verdadera función principal. “ Y llamaras su nombre Jesús,(salvador) porque él salvará a su pueblo de sus pecados,” dijo el ángel. (Mt.1:21)  El mismo Señor Jesús, reitera esta gran verdad, anunciando a las gentes, que: “El hijo del hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido” (Lc,19:10)
            Es por su gracia, que Dios toma la iniciativa para nuestra salvación; es ese impulso amoroso lleno de benignidad para el hombre que estaba muerto en sus delitos y pecados (Ef.2:1) que le impele a ser uno entre nosotros.
           Jesús, el verbo de Dios encarnado, supo vivir de lo nuestro, para hacernos participes de lo suyo. Se hizo consorte de nuestra desdicha, para lograrnos en él, la eterna dicha. “El mismo llevó nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros siendo muertos a los pecados, vivamos a la justicia; por la herida del cual habéis sido sanados.” (1ª. Pdr.2:24/25)
            Vino del seno de Dios al de una virgen, del seno de una virgen, a la cruz , de la cruz a la tumba, de la tumba ha saltado otra vez al seno del Padre;  (cielo)  y allí intercede por todos nosotros. “Por lo cual puede salvar eternamente a los que por él se allegan a Dios, viviendo siempre para interceder por ellos. (Hbr.7:25)

                                                                V. Ibáñez   
vicenteibanezsaez@hotmail.com                                                                  

lunes, 2 de septiembre de 2013

El Rico y Lázaro


                                                                     El Rico y Lázaro

                                           Lucas. 16:19/31

           

            El Señor Jesús quiso mostrarnos en esta lectura, algo que sucederá después de esta vida, y los contrastes que esta narración encierra.
            Un hombre rico refinadamente vestido, comiendo opíparamente cada día,  y  un pobre mendigo echado en el portal, hambriento y enfermo que ansiaba alimentarse de las migajas que caían de la mesa de este rico. Repentinamente nos muestra el reverso de tal situación: el mendigo llevado por los ángeles al seno de Abraham, en el gran banquete celestial, y  el rico despertó en el infierno atormentado y abrasado por la sed. (Vrs.22/24)
            La situación ha cambiado: El mendigo es hecho rico, y el rico mendiga ahora, pidiendo un poco de agua que venga del dedo de Lázaro. El relato nos muestra el adverso y el reverso de la vida del ser humano, dejando bien a las claras lo que nos puede suceder; contestando a la vez, la pregunta que tantos nos hemos formulado: ¿Qué hay después de la muerte.?
            Y quién mejor que el mismo Señor Jesús, para darnos esta respuesta, pues él es;  -( El que descendió, es el mismo que también subió, por encima de todos los cielos para llenarlo todo. (Efe.4:9/10)-)  quien  sigue más allá de los umbrales de la tumba y nos revela donde están y como están, descubriéndonos así, una existencia después de la muerte.
Si algún día vamos algún cementerio y nos detenemos para leer los epitafios de las lápidas colocadas sobre las tumbas,  ¡ cuan poco aprenderemos del destino final de los que allí yacen,!  Pero cada uno tiene su destino y Jesucristo nos lo revela, enseñándonos el reverso de la vida, declarándonos que hay, una existencia después de la muerte.

HAY UNA EXISTENCIA DESPUES DE LA MUERTE
Vers. 22. Murió el mendigo, y fue llevado por los ángeles al seno de Abraham;”
No se nos dice nada de su entierro, ¿fue enterrado,? ¿o habrá sido arrojado en el Gehma o valle del Himnon, donde se solía echar la basura de toda la ciudad, una vez que los a ángeles habían llevado su alma.?  “y murió también el rico y fue sepultado.” Este sí que fue sepultado, tuvo sin duda su entierro, su procesión fúnebre y los que le lloraban por dinero; estos pudieron rasgar sus ropas y tirar polvo al aire, y caminar hasta su tumba con mucho ruido y clamor.
 De un ambiente de abundancia y lujo pasó, de vestirse de púrpura y lino fino, a vestirse de la mortaja y bajar a la oscuridad; no nos dice la Escritura que le esperara ningún ángel radiante para recoger su alma. ¡No,!  Él ya la había depositado en el infierno por su incredulidad.
Estos son hechos solemnes para preocupar tus pensamientos. Ten en cuenta, la muerte tuya, amigo, y la Eternidad tuya; ¿Cómo será. ?  Algún día la gente dirá de ti,  ¡fulanito de tal!  ha muerto y esta enterrado en tal o cual lugar; pero ¿Dónde estará su alma.? Si murieres ahora mismo. ¿Dónde iría tu alma? al lugar de la incredulidad, al infierno.? Contesta delante de Dios, y contesta ahora.
HAY VISTA DESPUES DE LA MUERTE 
Vers. 23. “ alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a  Abraham, y a Lázaro en su seno”
¡Que vista fue para esos ojos atormentados,!  Abraham, y Lázaro transfigurado y feliz en su seno. ¡ Que cambio la muerte había producido,!  Hizo del hombre rico, un pobre y un mendigo pidiendo agua; mientras hizo del hombre pobre un rico, en amor y en reposo eterno. Este no necesitaba de nada y aquel necesitaba de todo, y no obstante, cuan a menudo tenemos envidia de los grandes de la tierra.
¡Que terrible cosa será,! ver a tus familiares más queridos, allá “lejos” y felices con su salvador y tú, con la maldición del pecado no perdonado sobre ti a causa de tu incredulidad, allá en el lugar de tormentos.  
HAY CLAMOR POR MISERICORDIA
Vers.24. “Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama.”  ¡Que clamor, cuanta necesidad;!  Los sentidos corporales despiertos y conscientes de sus necesidades; pero en el infierno, el clamor por misericordia jamás podrá tener respuesta satisfactoria, la hora de la misericordia ya habrá pasado. Ojala que ante esta palabra del Señor Jesús, te sintieras forzado a clamar por misericordia y por el perdón de tus pecados: Piensa en lo que es tu vida, sin Dios, y piensa en  ese lugar de tormentos, y da gracias que aun estas a tiempo de evitarlo, pidiéndole ahora, a Dios por medio de Jesucristo, el perdón de tus pecados.
La sed del infierno: ¡Que contraste,! este rico que había participado de los mejores vinos y bebidas deliciosas aquí en la tierra, ahora atormentado en esta llama, solo pide una gota de agua del dedo de Lázaro. La sed agonizante en el infierno, es como una llama que atormenta eternamente. 
HAY TORMENTO DESPUES DE LA MUERTE
Vers. 24. “porque estoy atormentado en esta llama” Estaba en un tormento real, “estoy atormentado:”   Hoy día se tiene en poco el castigo eterno. Pero solemne cosa es pensar que es el compasivo Señor Jesucristo,  salvador de nuestros delitos y pecados , quien más habla de ello. El habla de “un horno de fuego” al cual serán arrojados los malos, y donde habrá “el lloro y el crujir de dientes.” Nos dice que es mejor entrar en la vida, cojo o manco, o teniendo un solo ojo, que tener dos manos, dos pies y dos ojos, y ser echado al “lago eterno o al fuego del infierno” y dice: “donde gusano no muere y el fuego nunca se apaga. Mat.18:8  Este fuego que nunca se apaga, nos dice, que fue preparado para el diablo y sus ángeles. Mat.25:41  Más debido a la incredulidad y maldad del ser humano, el infierno se ha ensanchado y ha extendido su boca sin medida; y tan seguro como que estas aquí, el infierno será tu habitación eterna en medio del “fuego eterno” y el “lloro y crujir de dientes” en las tinieblas de afuera, atormentado, si tú no te arrepientes de tus  pecados y te presentas ante Jesucristo para que te perdone y te salve. Mat.25:41 –Mc. 9:43/48
HAY MEMORIA DESPUES DE LA MUERTE       
Vers. 25 “Hijo acuérdate que recibiste tus bienes….”
Acuérdate, de la vida ociosa y egoísta que viviste, cuando recibías en abundancia toda clase de cosas buenas; acuérdate de las penas del pobre que solía estar a tu puerta, acuérdate del olvido en que viviste de Dios, acuérdate que no meditaste  en tu muerte y tu futuro eterno.      
Y tú, mi querido amigo, cuando dejes este mundo, ¿ cual será tú futuro eterno;? te acordaras de estas ocasiones que se te ofrece la salvación  en  Cristo; ¿qué memoria será la tuya en la Eternidad,? Será la memoria de las oportunidades que tuviste para acudir a Cristo y no lo hiciste,? ¿clamaras por una oportunidad para con tus familiares que dejaste en esta tierra:? No dudes que como este hombre rico, te acordaras de Jesús, de cuantos te hablaron de él, pero ya será tarde.  Tu memoria marchara al compás del lloro y crujir de dientes, de los perdidos para siempre, no será posible olvidar, y sin intercesión para los que dejaste aquí en la tierra.
HAY UNA GRANDE SIMA FIJADA DESPUES DE LA MUERTE
Vers.26   “una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros,”
En el momento que mueras, ya esta decidido tu destino; no hay otra oportunidad para tu salvación, no hay purgatorio del cual puedas ser sacado por medio de preces o dinero, ni esperanza de ninguna clase a la que puedas acogerte. Hay un cielo y un infierno y no hay término medio; el Señor Jesús lo dice: Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá.
Una sima infranqueable, ¡Oh, Dios mío, sobre que lado de la sima estarás tú, mi querido amigo.!  Separación eterna; acuérdate que tú tuviste tus bienes, en la oportunidad de aceptar el mensaje de salvación que se te ofrece, por la muerte y resurrección de Cristo, acuérdate en cuantas ocasiones escuchaste el mensaje de salvación; ¿Cuál va a ser tu respuesta al Cristo que te habla del más allá.?
HABRA RUEGO
Vrs. 27 Te ruego, pues, padre, que le envíes a la casa de mi padre, para que les testifiquen…
 El ruego que este hombre, ya no rico, sino atormentado y sediento que formula, es una de las lecciones que tenemos que tener en cuenta; porque se trata de dar oportunidad a sus cinco hermanos que viven en casa de su padre a fin de que puedan arrepentirse; lo cual nos indica que era consciente de su situación y que sabia que es por la vía del arrepentimiento que se llega al cielo, al seno de Abraham, “el Padre de todos los creyentes”  Rom.4:17 y Gen.17:5.
Y sigue argumentando: “ si alguno fuere a ellos de entre los muertos, se arrepentirán.”  ¡Oh amigo,! No ves en esta argumentación, la tuya propia,?  No es así lo que muchos argumentan con diferentes matices o frases.? ¡ Como quisiéramos cambiar las cosas;!  pero es imposible; lo establecido es: Si no oyen a Moisés y a los profetas, tampoco se persuadirán aunque alguno se levante de los muertos”
Seamos coherentes y un poco sensatos, porque la historia nos ha dejado testimonio que no es por la resurrección o volver a la vida que las gestes creen el mensaje de salvación y se arrepienten: Me imagino que sabrás la historia de Lázaro, como el Señor Jesús, le llamo a salir del sepulcro cuando llevaba 4 días muerto; pues bien, en lugar de creer en el Señor Jesús, aún muchos les perseguían a muerte. Jn.12:10
Es cierto., la historia nos confirma esta gran verdad,
Cuando Cristo murió en la Cruz, muchos fueron resucitados y fueron a la santa ciudad y aparecieron a muchos- Mt.27:52/53
La hija de Jairo :  Luc. 8:41/42 
El hijo de la viuda de Naín. En Luc.7:11/16
Y cuantos muchos resucitados por el poder del evangelio, cuyas vidas, han sido ejemplo verdadero de una nueva vida, - como resucitados del  mas profundo estado de pecado y degradación.. y no han sido creídos,
Cristo esta revelándonos en esta porción, que la elección  se hace aquí, por el oír su palabra y no otra; la fe para aceptación del mensaje de salvación, viene por el oír la Palabra de Dios.
Cuantos hay que tienen la experiencia de haber sido encarcelados, y su mensaje no hace que no vayan otros a prisión
El drogodependiente que logra liberarse de tal estado, anuncia su experiencia y no por eso hay menos enfermos por esta causa.
El Mensaje afirmativo, es No oirán, porque el mensaje de salvación, viene del cielo, no del infierno.
El Señor Jesús dijo, que sus palabras son Espíritu y vida, que ya se puede disfrutar aquí.
No te quepa duda que en el infierno, se tendrá conciencia del porque se esta allí.
Fíjate bien, este rico sabia muy bien, que es por la vía del arrepentimiento, que se llega al cielo, y esto es lo que quiere para sus hermanos, y sabe más, que la elección se ha de hacer aquí, porque donde el esta, no da lugar.  
Amigo ten en cuenta que esto es mensaje de Dios, contenido en el Nuevo Testamento y quien nos lo anuncia es el mismo Señor Jesucristo, para que tu, lo aceptes y seas salvo por El. Su palabra es de actualidad y te dice :”De cierto, de cierto os digo. El que cree en mí, tiene vida eterna”  Jn.6:47. Fíjate tiene, no dice tendrá, tiene ahora. “Mas ¿que dice? Cerca de ti está la palabra, en tu boca y en tu corazón. Esta es la palabra de fe que predicamos: que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo” Rom.10:8/9
“ Busca a Dios mientras pueda ser hallado, llamadle en tanto que está cercano”  Isa.55:                                       
                                                                                V. Ibáñez
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